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Las Bienaventuranzas y tres cosas más

Luna, que trabaja por la paz y será llamada hija de Dios
Luna, voluntaria de Cruz Roja, consolando a un migrante. EFE
Luna, voluntaria de Cruz Roja, consolando a un migrante. EFE

Se puede ir por la vida sabiendo cuatro cosas. Con cuatro ingredientes se pueden hacer infinidad de recetas. Pongamos huevos, patatas, chorizo y sal. A usted le ponen esas cuatro cosas en la encimera de la cocina y puede freír todo eso, cocerlo, montar una tortilla o un revuelto, yo que sé, crear un plato más que digno y sabroso. Con cuatro acordes, David Bowie hizo Sound an Vision; Yosi compuso una de las primeras obras maestras de Los Suaves, Siempre igual; y The Beatles con cuatro acordes hicieron docenas y docenas de canciones. A The Ramones, de los cuatro acordes les sobraban dos para hacer una obra maestra.

Lo importante es saber qué cuatro elementos son necesarios para una situación dada. Hay que advertir que mi Teoría de las cuatro cosas, que es como se llama, puede aplicarse para lo bueno y para lo malo, que no todo va a ser hacer el bien. Si usted coge un ladrillo, un litro de gasolina, un gato y un martillo y se pone a cocinar todo ello, ya le digo yo que eso va a salir mal lo intente como lo intente.

Y con la vida es un poco igual. Con conocer cuatro cosas buenas y aplicarlas en el momento requerido uno o una puede ser una buena persona, que no es más de lo que se le debe exigir a nadie. Una de las cuatro buenas cosas que hay que conocer son las Bienaventuranzas, fíjese usted, enumeradas por Jesús en su Sermón de la montaña, uno de sus más exitosos conciertos, un clásico tristemente olvidado o recitado como cuando uno canta una canción en inglés y no tiene ni papa de inglés. "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Las bienaventuranzas es eso a lo que otros llaman el karma, que también nos vale, que viene a ser que si usted hace algo bueno, recibirá una recompensa y de lo contrario sufrirá un castigo.

Hay otra que dice así: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios". Hay muchas más: Mateo recogió diez y Lucas cinco. Igual estaba muy lejos, como esos personajes en La vida de Brian y no escuchaba bien. Pero para no ser pesados vamos a poner una tercera Bienaventuranza, que a los efectos de lo que vamos a tratar es la más adecuada y que dice así: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados".

Yo no sé si Luna se aprendió las Bienaventuranzas, pero las practica, que tiene más mérito. Es que esto va de Luna, la voluntaria de la Cruz Roja que apareció en un vídeo abrazando a un senegalés tembloroso, asustado, desesperado, que no se tenía en pie. Luna lo acompaña hasta una piedra de la playa para que el chico pueda sentarse, le ofrece agua, lo abraza.

Inmediatamente, un numeroso grupo de peligrosos tarados que se tienen a sí mismos por buenos cristianos, de esos que lloran de emoción al paso de una procesión en Semana Santa y votan a la ultraderecha, inundaron las redes con mensajes insultantes, vejatorios, amenazantes, dirigidos a la voluntaria, que tiene 20 años. O son tontos de capirote, algo nada descartable, o son la gente más deshonesta que nadie se pueda imaginar. Vamos a poner aquí de nuevo las Bienaventuranzas antes citadas para que toda esa gente renuncie al cristianismo o haga examen de conciencia, pida perdón, haga propósito de enmienda y cumpla su penitencia: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios". O sea, Luna, que trabaja por la paz y será llamada hija de Dios, no como todos esos fascistas, muchos de ellos muy destacados, que van a misa los domingos como si tal cosa y no serán llamados hijos de Dios.

"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Nuevamente Luna, que alcanzará la misericordia porque ha sido misericordiosa con un hermano, que o todos somos hijos de Dios o no lo somos ninguno, ni Ortega Smith. "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados". El chico senegalés es bienaventurado, porque lloraba y en efecto fue consolado.

Si al final son cuatro cosas, si acaso tres. No hay que saber más, ni hace falta ser un héroe, que para eso ya hay gente como Luna. Si basta con respetar su humanidad y su bondad; con reconocer que menos mal que en medio de este drama tremendo hay gente bienaventurada poniendo paz, con eso ya cumplimos con una de las cuatro cosas que hay que saber para andar por la vida.

Para muchos es preferible practicar las cuatro cosas malas, ésas que nunca hay que ejercitar. Por ejemplo, lanzar sobre Luna amenazas o insultos que sólo puede imaginar alguien que está muy mal de la cabeza, un imbécil adoctrinado o un fascista redomado. Yo no creo que Jesús esté muy de acuerdo con esta gente, pero me temo que no. Nunca serán llamados hijos de Dios. No son ni serán bienaventurados. Es el karma. Al infierno van todos de cabeza.

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