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El estilo Rueda

Alfonso Rueda. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Alfonso Rueda. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

En dos semanas o algo menos, Alfonso Rueda tomará posesión como nuevo presidente de la Xunta y la gente se hace muchas preguntas sobre qué Gobierno formará, quiénes compondrán la estructura del partido, esas cosas. Yo la verdad no tengo ni la menor idea. Tampoco me parece lo más importante. A corto plazo sí, por curiosidad, pero lo que ocurra en las próximas tres o cuatro semanas. Será algo secundario. Lo que importa es el estilo. Puede que cuando conozcamos los nombres podamos extraer alguna pista, sobre todo en la vicepresidencia de la Xunta, si la hubiere, como en la Secretaría Xeral del partido, pero no, lo que importa es cómo va a gobernar y qué quiere hacer en este tiempo en el que será presidente y próximo candidato.

Algunos apuestan por un Gobierno continuista en el que Rueda se limitaría a hacer de Feijóo. No lo creo. Son perfiles diferentes y complementarios, por eso el tándem funcionó durante 13 años. Si Feijóo hubiera querido a su lado a otro Feijóo se hubiera comprado un espejo para nombrarlo vicepresidente, piénselo. Hay quien sugiere una ruptura total con la etapa anterior, que no parece tampoco lo más probable.

Habrá algo de todo. Esto lo supongo, insisto, no lo sé, porque en su círculo están atrincherados como lapas y de ahí no sale una coma, pero sospecho que marcará perfil propio sin desmontar todo el equipo heredado. Aunque muchos piensen lo contrario, el continuismo en Galiza no es la tónica. Ni Fraga fue Albor, ni Feijóo fue Fraga, ni Touriño fue Laxe. Y Rueda no será Feijóo. Es verdad que hasta ahora ha estado en segundo plano, como corresponde a un vicepresidente, y el segundo plano se difumina por definición. También es cierto que en algunos momentos le tocó hacer el papel de poli malo. Liberado de estos condicionantes veremos al Rueda que él quiera ser.

Y luego otra vez el estilo: de Rueda sabemos que es buen parlamentario, que domina el arte de la oratoria y que en campaña es muy mitinero, pero nunca ha desplegado esas cualidades en todo su potencial. No estaba para hacer sombra. Yo no lo menospreciaría, advierto a sus rivales, sobre todo a Ana Pontón. A Formoso no puedo advertirle de nada porque si se sienta a mi lado a desayunar en una barra no lo reconozco. A Pontón la vi el viernes en Pontevedra y va lanzada. Despliega carisma, buen rollo y yo creo que hasta pegó un estirón, que está más alta, lo juro por la vida de mi abuela Celsa, Dios la tenga en su gloria.

Lo que le queda a Rueda es gobernar esta legislatura y revalidar su presidencia en las urnas y él lo sabe, que no es parvo. Ya veremos qué pasos sigue para lograr sus objetivos. Alguna sorpresa habrá, o no, no lo sé. Pero tiene estilo propio, eso sí lo sé, y se verá, lo que yo le diga. Y espero que eso se note en la altura de la discusión, que crecerá. En Galiza, afortunadamente, el debate parlamentario se desenvuelve por los cauces del desacuerdo absoluto pero desde el respeto a la institución que representan, al país y a la ciudadanía. Bueno, eso es así desde que Beiras se retiró, digo. Pero subirá en intensidad y con eso ganamos todos. Alfonso Rueda tiene la responsabilidad de gobernar Galiza y su partido y ya imaginará que sus rivales irán a degüello desde ya. Ni medio segundo le van a dar de cortesía. Está preparado para ello, pero también lo está Pontón para trantar de impedírselo. Formoso no, pero con no bajar o subir un poco ya cumple el buen hombre, sea cual sea su nombre de pila.

Y aquí todo se decidirá en el gran caladero del galeguismo moderado, el Gran Sol del electorado en Galiza. Los del BNG están yendo a por ese votante con mucha insistencia ya desde hace un tiempo, lo que es bueno para ellos si lo consiguen al menos en parte. Por ahí ya han crecido, aunque a costa de los socialistas, porque ese caladero pertenece mayoritariamente al PP de toda la vida de Dios, sobre todo en las zonas rurales. Entre ese electorado yo he visto moverse a Rueda con soltura, quizá con más soltura que a Feijóo, o sea que habrá pelea en las propuestas, en las estrategias y en esas lides Rueda no entrará como un advenedizo, que lleva en esto muchos años. Rueda no es Feijóo. Bien pensado, no se parecen en muchas cosas y eso lo notaremos en no mucho tiempo. Sabe moverse en el tablero y es de creer que ya tenga algunas ideas para marcar su propia manera de trabajar.

Y lo dicho: quien crea que no está dispuesto a dar la talla lo mismo se lleva un susto. Nos quedan por delante unos años interesantes en los que todos se pondrán las pilas, Formoso igual no, y se pelearán los votos uno a uno con un cuchillo entre los dientes. Ojalá, que la verdad, con Feijóo las cosas nos llevaban a menudo a la monotonía y eso es aburrido.

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