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El Frente Popular

El presidente de Vox en Valencia. EFE
El presidente de Vox en Valencia. EFE

EN ESPAÑA sube la intención de voto de Vox. Hay encuestas que le dan hasta siete diputados. Al parecer hay gente dispuesta a votar a un tío que presume de llevar siempre una pistola. Hay tres tipos de personas en España que van por la vida con pistolas: los policías en acto de servicio, algunos ladrones igualmente en acto de servicio y Santiago Abascal. Dice que lo hace porque "tengo cuatro hijos". No sé. Conozco a una señora que tiene catorce y no va armada. Tiendo a creer que los niños españoles están razonablemente bien protegidos por padres y madres que no llevan pistolas.

La derecha ha emprendido una pelea por el extremo que seduce a mucha gente, y en esa lucha el Vox de Santiago Abascal tiene mucho que ganar. Abascal propone directamente cargarse las comunidades autónomas, dice que no existe violencia de género y que las leyes que la combaten y el pacto contra la violencia de género "endurecen la discriminación legal de los hombres y echan por tierra los valores fundamentales de la igualdad". Sostiene que el nuevo Gobierno se dedica a "enrarecer, hasta su extinción, las relaciones heterosexuales". Igual miente, pero qué sabremos usted y yo. Lo mismo tiene razón y Sánchez pasa las noches en vela pensando en la manera de acabar de una vez por todas con las relaciones heterosexuales. Abascal se opone al aborto, a la eutanasia, a los matrimonios homosexuales y es fan de Marine Le Pen. O sea, que el tío es una joya.

Lo peor no es que muchos ciudadanos estén comprando ese discurso; lo peor es que lo ha comprado Pablo Casado y en buena medida Albert Rivera. Ambos han renunciado al centro político, que es donde en España se han ganado hasta ahora los gobiernos. Casado ha emprendido un rearme ideológico basado en vivas al rey, en el pasado imperial de España y en deslegitimar a Sánchez como un okupa de La Moncloa. Rivera sigue el mismo camino. Ni uno ni otro se dan cuenta de que su miedo a Vox refuerza a Vox. Toda España empezó a hablar de Vox porque metieron a diez mil personas en un pabellón. Pues no es para ponerse así. Son los mismos que van a ver un buen partido de baloncesto cada semana. Pero desde ese congreso de las diez mil personas todos hablan de Abascal como si hubiera juntado a medio millón o a millón y medio. De unos años a esta parte son las televisiones las que montan y desmontan partidos. Y ahora les da por encumbrar a Santiago Abascal, que debe ser algo así como un nuevo Don Pelayo.

La extrema derecha ha llegado, o más bien ha vuelto y lo hace para quedarse otra vez. Puede que estuviera dormida todos estos años, desorganizada o fagocitada por el PP . Ahora la lleva este energúmeno armado, de quien Aznar dice que "es un chico lleno de cualidades". Si lo dice Aznar será verdad. Es famosa la visión de Aznar para fichar a chicos llenos de cualidades: Zaplana, Rodrigo Rato, Jaume Matas y así. La única que no acabó delante de un juez fue Ana Pastor.

Las televisiones son las que montan y desmontan partidos

La España de las banderas y de los balcones, creen muchos, es la que consolidará la unidad patria, la que nos salvará de las hordas comunistas y la que nos traerá la felicidad eterna. La que preservará las raíces cristianas, además, que eso es importantísimo si no queremos que los moros vuelvan a invadir toda la península salvo Galiza. Lo dice Abascal: "Se empieza felicitando el Ramadán, luego se desprecian y se persiguen las raíces cristianas de España, y se acaba garantizando que los extranjeros ilegales tengan más derechos en España que los españoles. Los progres están enfermos". Pues eso, los progres están enfermos, no como Abascal, que está sano como una cabra.

En torno a Abascal se ha situado buena parte de la intelectualidad española: Morante de la Puebla, Arévalo, José Manuel Soto, Ortega Cano, Hermann Tertsch. La gente más lista, vaya. Pero en fin, cada uno es muy libre de votar a quien sea y por el motivo que sea. Tuve una tía que se adaptó a la democracia votando al más guapo. En unas municipales entró en el colegio electoral pidiendo una papeleta del "muchacho rubito ése que es tan alto y que ahora lleva barba". Su voto valía tanto como el de cualquiera y si Vox se pone de moda y eso tira del PP y de Ciudadanos a las posiciones más extremistas, pues qué le vamos a hacer. Si algún día esos tres partidos se juntan con una mayoría absoluta, ya lo están avisando a gritos cada día, será culpa de que en España ha vuelto el Frente Popular, que ha montado un golpe de Estado para hacerse con las riendas del poder, venderse a terroristas e independentistas y dinamitar a la grande, antigua y gloriosa nación española. Y claro, el pueblo tendrá que reaccionar, como hizo Franco, que cuando el Frente Popular tomó el poder no tuvo más remedio que dar un golpe para devolvernos el orden y la paz. Y así estamos. 

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