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El Shakespeare portugués era gallego

Había una vez un señor que se llamaba Vasco Pérez de Camoens, pontevedrés según unos y de la ría de Muros según otros, que ya son ganas de alejarse. Con un poco de buena voluntad hubieran encontrado un punto a medio camino y todos felices. Así debería escribirse la Historia, negociando. Sarmiento remonta el origen gallego del poeta al año 1270 y lo localiza en Poio. Normal. Cuando no sabemos de dónde era alguien siempre se lo endosamos a Poio, como hicimos con el marino genovés Colón. Pues allá por el siglo XIV, Perez de Camoens era un famoso trovador, de la generación de Macías o Namorado. Los trovadores eran apreciados en las cortes de los reyes gallegos que reinaban también en León y en Castilla mucho antes de Alfonso X el Sabio, que parece que todo empezó con él y con sus cantigas, pero no, venía de atrás. 

Ilustración para el blog de Rodrigo Cota. MX

En la Corte había que hacer un poco de todo: incendiar una aldea, participar en conjuras contra pretendientes al trono rivales, asediar un castillo y los que sabían, componían versos. Los que no, otra cosa harían en su tiempo libre, imagino. Aplaudir a los poetas, supongo, o azotar a un prisionero. 

De nuestro poeta gallego no se conserva ni una poesía, ni un verso, nada absolutamente. Su obra está perdida. Siempre puede aparecer algo por ahí, pero de momento nada. Fue famoso compositor hasta que se fugó a Portugal. A veces en la Edad Media pasaba. Apoyaba usted una causa perdedora y tenía que salir pitando a Portugal, lo mismo que media nobleza portuguesa se plantaba en Galiza si un vencedor se sabía traicionado. Se calcula que hacia 1370 el buen hombre ya estaría afincado en Portugal. 

De eso dan cuenta dos fuentes bien diferentes. Una, la del portugués Fernão Lopez, en su Crónica de D. João I y otra en una carta que escribió el marqués de Santillana dando cuenta de la fuga a nuestra nación hermana de Vasco Pérez de Camoens y de otro caballero gallego. Se preguntará usted, como lo estoy haciendo yo, qué tiene esta historia de interesante. Un poeta se indispone con un rey y huye a Portugal. ¡Ah, mujer de poca fe! Tiene su importancia, como verá, espero. 

Pasaron los años y ese gallego Camoens tuvo sus camoensitos y camoensitas y al cabo de unas pocas generaciones nació el verdadero prota de esta historia, Luís de Camões, el gran bardo de las letras portuguesas, autor, entre otras obras, de la famosísisma epopeya en verso Os lusíadas, que narra preciosamente las gestas de la expansión portuguesa. La publicó en 1572, dos siglos después de la llegada de nuestro poeta, su ancestro, a Portugal. 

Fray Martín Sarmiento fue el gran investigador de esta historia. A Sarmiento no le caían por entonces demasiado bien los portugueses. Les reprochaba que renegaran de su pasado gallego y que trataran de reescribir la Historia de Portugal como si no hubiesen formado parte del mismo pueblo durante milenios: "Los portugueses quieren ser aborígenes y autóctonos, esto es, hijos de la tierra y que nada tienen de otras naciones. Pero para probar eso han llegado al desatino de excluir a los gallegos". En aquella época era cierto lo que decía Sarmiento, que escribió esto en el S. XVIII, época en la que Portugal atravesaba una furia nacionalista en la que, obviamente, la principal perjudicada era Galiza como cuna de Portugal. Afortunadamente a los portugueses se les pasó esa desafección a lo gallego y a sus orígenes, no como a los españoles, que siguen ahí con su rollo en plan hala Madrid, hala Madrid y nada más, cosa que aplican a cualquier asunto futbolístico o no. 

Hoy los portugueses, para quien Camões es justamente una divinidad, reconocen con orgullo su procedencia gallega. Es que los portugueses son de origen gallego como los gallegos lo son de portugal. Hoy no hay problemas con eso. Los pueblos se han ido acercando ellos solos, sin seguir indicaciones de nadie porque, digo yo, se sienten como una misma nación, con una misma cuna, un idioma y una cultura común. Negar esa evidencia a fecha de hoy simplemente no cuela. 

En su era, lo que el Padre Sarmiento consideraba un insulto tenía su razón de ser. Investigó hasta la saciedad y documentó el origen de Camões sólo para poder decirles a los portugueses: "Lo mejor que tenéis os lo hemos dado los gallegos". Lo hizo a su manera por sentir que el reino de Portugal despreciaba o ignoraba su origen gallego. Pero conocemos usted y yo a Sarmiento lo suficiente como para saber que a fecha de hoy día, el mismo carácter nacionalista que le llevaba a provocar a los portugueses hoy lo celebraría con vino, gaitas y rosquillas. 

Sin más, quede constancia de que el gran maestro de la literatura portuguesa era gallego y que en Portugal se reconoce. Puede que en estos asuntos tengamos que pagar una deuda. No siempre desde Galiza reconocemos la unidad y la hermandad milenaria entre nuestras naciones.

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