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Cristóbal Colón, Filgueira Valverde y un chirimbolo

PARA MAYOR comprensión del presente trabajo es imprescindible ofrecer, aunque sea someramente, una breve descripción de la palabra "baldaquino", a la que haremos alusión en diversas ocasiones. Un baldaquino es un coso o chirimbolo que se pone en algunas iglesias. Suele estar soportado por cuatro columnas tochas, una en cada esquina pues es un chirimbolo cuadrangular. Sobre las columnas puede haber obras de madera o de piedra que representan movidas. Habitualmente servía y sirve para embellecer y proteger el altar cuando no se encuentra empotrado en la pared, sino ocupando una posición aislada. Más o menos eso es un baldaquino cualquiera pero toca ocuparnos de un baldaquino en concreto, o de lo que queda de él.

Cota interiorPertenece a la iglesia de Santa María de Caldas de Reis. En algún momento de los últimos siglos les sobró el baldaquino y lo tiraron en el atrio de la iglesia, como si fuera un chirimbolo chungo. Allí estuvo abandonado hasta no hace mucho, 1984, y luego fue devuelto al interior del templo. Estaba incompleto. Apenas se conservan un par de piezas de las de arriba, en las que se esculpen movidas. Así que, para que las masas lo pudieran admirar, la pegaron a una pared.

Bien, en una de las piezas se observan, en cada una de sus dos esquinas, unas carabelas. Exactamente dos. De momento no tenemos gran cosa, estará pensando usted mientras planea pasar a la página siguiente. Allá usted y sus responsabilidades. Yo no me meto. Déjeme trabajar y usted haga su vida.

La historia comienza ahora, cuando Xosé Filgueira Valverde visitó esa iglesia en los años 80, vio el baldaquino o chirimbolo tirado en el atrio y decidió estudiarlo, que es lo que hacía Filgueira cuando no estaba enseñando. Lo dató a finales del S. XV y propuso que las dos carabelas representaban la movida del descubrimiento de América. Filgueira tiene razón porque a Filgueira nunca nadie le ha sabido discutir nada. Tal era hacer en vida de Colón, que murió en 1506, es decir, que las carabelas fueron esculpidas sobre granito como mínimo seis años antes del fallecimiento de nuestro genocida favorito, con permiso de Franco. Yo recuerdo haber leído el estudio, Baldaquinos gallegos de Xosé Filgueira Valverde, que firmó con José Ramón Fernández Oxea, pero ahora no sé si lo leí en la Biblioteca del Museo de Pontevedra, en la del Arquivo de la Deputación o el reconocimiento del que justamente gozaba que  si Filgueira decía que algo era blanco es porque lo era.

Así que tenemos en Caldas de Reis un fragmento de un baldaquino que se construyó antes del año 1500 y que representa el primer viaje del marino genovés Cristóbal Colón. Entonces surgen dos cuestiones: una, que la movida tuvo que ser esculpida entre los años 1493, en que Colón llegó de vuelta y 1500, que es cuando acaba el Siglo XV.

De ser así, que lo es, se trataría de la primera representación gráfica que existe en el mundo del mal llamado viaje de descubrimiento. La siguiente, que es una pintura que está en Puerto Rico, ya es del S. XVI. Pero nuestro chirimbolo además, ahí viene la segunda cuestión, se tuvo que hacer en vida de Colón, que murió en 1506, es decir, que las carabelas fueron esculpidas sobre granito como mínimo seis años antes del fallecimiento de nuestro genocida favorito, con permiso de Franco.

Tenemos en Caldas de Reis un fragmento de un baldaquino que se construyó antes del año 1500

Yo recuerdo haber leído el estudio, Baldaquinos gallegos de Xosé Filgueira Valverde, que firmó con José Ramón Fernández Oxea, pero ahora no sé si lo leí en la Biblioteca del Museo de Pontevedra, en la del Arquivo de la Deputación o en copias piratas que nos pasábamos entre colegas que habíamos montado una mafia para traficar con textos difíciles de encontrar. Luego la dejamos porque no había dinero en el mundo para tanta fotocopia. En ese ensayo daban cuenta de este y otros baldaquinos o cosos y un buen día empezó a circular entre los ponentes del Colón gallego, que con el lógico entusiasmo se pusieron muy contentos y bailaban y reían y bebían y se abrazaban y luego vinieron los bebés y se acabó la pasta para fotocopias.

Argumentaban con razón, y supongo que lo seguirán haciendo, que si había un coso o chirimbolo que representaba por primera vez en el mundo el viaje del navegante, algo podría tener que ver con que Colón fuera gallego. También podía conmemorar perfectamente que la carabela La Pinta, que fue la que trajo la primera noticia del retorno, arribó en Baiona, Galiza, pero eso no lo pensaron, lo que es natural.

También dedujeron, con cierta lógica, que si sólo se representaban las dos carabelas y no la nao Santa María era porque el baldaquino o eso, conmemoraba la vuelta, la arribada, y la nao Santa María naufragó en la isla La Española y sus restos fueron reutilizados para construir el Fuerte Navidad, excusa que utilizó hábilmente Colón para que le sufragaran el segundo viaje, aunque total cuando llegó de vuelta los indígenas habían masacrado con toda razón a los castellanos por violadores y ladrones, según explicaron los nativos, pues de los otros no quedaba uno vivo.

Así que tendríamos un chirimbolo o coso esculpido en vida de Colón, celebrando su retorno, pues su salida carecía de toda importancia si no venía de vuelta, y tenemos que no hay otro anterior en el mundo. Si quiere ir usted a verlo, el baldaquino, que es una hermosura, mejor que llame antes, pues la iglesia gallega en la que tenemos la primera representación universal del viaje de Colón está casi siempre cerrada.

Cristóbal Colón, Filgueira Valverde y un chirimbolo
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