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O Bierzo y Galiza

En O Bierzo se habla gallego, por lo que además de una historia común a veces, y muy cercana otras, compartimos lengua
Cota

Recientemente se ha vuelto a hablar de una antiquísima reivindicación de los habitantes de O Bierzo (oficialmente El Bierzo) de incorporarse a Galiza como una provincia. Otros prefieren ser leoneses pero igualmente como una provincia diferenciada. Argumentos tienen unos y otros, aunque más unos que otros. O Bierzo comparte con Galiza un pasado común, castreño y por tanto celta. Así lo consideraron los romanos, que incluyeron su territorio en la Gallaecia. También los suevos. De ahí hacia atrás no cabe duda de que bercianos y gallegos formaban parte de un mismo pueblo.

De ahí en adelante, la comarca sufrió un baile de integraciones territoriales en uno y otro reino hasta llegar a la configuración actual, en la que Galiza solamente incorpora a Valdeorras y todo lo demás queda para León. A finales de la Edad Media perteneció a los dominios del viejo conde de Lemos, quien no se sentía precisamente leonés, pues sólo miraba hacia León y Castilla para plantarles batallas en las que por lo general salía airoso. El condado de Lemos estaba inicialmente vinculado al de Sarria y al de Trastámara, que tampoco parecen muy leoneses. Fue en sus mejores tiempos el condado más importante de toda la península ibérica, tanto que las coronas de Castilla y de Aragón adoptaron el apellido Trastámara que llevaban por ejemplo los Reyes Católicos. Eso es así porque ellos sabían que llevar ese apellido otorgaba gran poder entre la nobleza de cualquier lugar de Europa. Isabel y Fernando no eran Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. La historia que nos escriben desde España prefiere no decir demasiado alto que sus nombres verdaderos eran los de Isabel de Trastámara y Fernando de Trastámara, pero volvamos a O Bierzo, que no queda bien decir que los unificadores de la grande e indisoluble España llevaban un apellido gallego.

Por no aburrir demasiado con cifras y fechas, apuntemos que la comarca sí llegó a formar una provincia durante un corto periodo de tiempo pero una vez encajada de mala gana, se decidió que mejor que no, que volvía a ser parte de la de León. En O Bierzo se habla gallego, por lo que además de una historia común a veces, y muy cercana otras, compartimos lengua.

A favor de los que quieren ser una provincia propia dentro de la región castallanoleonesa está su Estatuto de autonomía, que recoge esa posibilidad. Los que abogan por ser una provincia gallega tienen más argumentos históricos e identificativos y siglos de fronteras permeables o cambiantes en las que el pueblo berciano nunca dejó de compartir con el gallego una tradición común. Así que unos y otros tienen todo el derecho del mundo a sentirse de donde les dé la gana. Más que nada son bercianos, eso sin duda, pues saben que cuentan con una identidad propia tanto si se sienten gallegos como leoneses, de ahí que es perfectamente lógico que de una u otra manera quieran constituirse en provincia.

Esa reivindicación no es nueva, de hecho es secular. Otra cosa es que no nos hablen de ella. El pueblo berciano pertenece a una región, la de León, que desde el primer momento se arrodilló ante Castilla y así siguió hasta que aceptaron sin dudar que a su comunidad se la llamara Castilla y León, con el Castilla por delante, como debe ser. Ni siquiera a nadie en León se le ocurrió que como pueblo más antiguo que el castellano hasta podrían formar su propia Comunidad autónoma. Pero O Bierzo nunca mostró esa actitud entreguista, jamás. Otra cosa es que nunca tuviera la fuerza para hacerse valer ni los apoyos necesarios. Tienen mil razones para no sentirse leoneses, pero ojo, también los tienen para sentirse ninguneados por Galiza y por la Xunta, y no hablo del actual Gobierno sino de todos, de Albor a Feijóo pasando por Laxe, Fraga y Touriño.

Si compartimos tanto que una buena parte de los bercianos se sienten gallegos lo justo es reconocérselo, no hacerse el avión; y poner en marcha todas las políticas necesarias para acercarse a O Bierzo y que se sientan acogidos por quienes representan al pueblo gallego. Y si eso nos supone un conflicto con la comunidad castellanoleonesa, adelante. Si un buen número de los y las bercianas quieren ser gallegos oficialmente, que de sentimiento ya lo son, pues a muerte con ellos. Tienen tanto derecho o más que el nieto de un gallego que vive en Argentina o en México, que jamás ha pisado Galiza ni lo hará y que se siente tan gallego como australiano. Y tienen hasta derecho a voto. Sé lo que digo, que me crié como emigrante y vi lo que vi: sobre todo, nuevas generaciones de gallegos que salvo contadas excepciones sienten un profundo desapego hacia nuestro país porque las historias de los abuelos que llegaron allí con lo puesto les avergüenzan. Mucho más derecho merece un berciano que sí quiere ser gallego. Yo les haría ver que tienen todo el apoyo institucional desde Galiza, todo el reconocimiento y todo el cariño, que se lo han ganado. No podemos ignorar a quien nos quiere. Y si hay que invadir se invade, sin problema.

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