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Bar a bar de Nasa en Nasa

Impulsores de Nasa. GONZALO GARCÍA
Impulsores de Nasa. GONZALO GARCÍA

ALLÁ POR 2014, cuatro amigos vinculados al mundo del Rugby estaban en la carpa que montan los equipos para recaudar fondos y uno de ellos dijo: "Con la cantidad de cerveza que despachamos aquí, nos compensaba montar una fábrica". Fue una de esas frases normalmente destinadas a quedar sueltas y ser olvidadas a los tres minutos. Pero la idea caló. A los pocos meses estaba constituida una sociedad, O Xefe da Birra, aunque tuvieron que esperar dos años para probar la primera cerveza Nasa.

Su maestro cervecero es Lois Alfaya. Cuando brotó la idea estaba haciendo un trabajo de fin de carrera sobre mejoras en producción de cervezas artesanales. Se fue a Inglaterra, a Sheffield, a aprender a hacer cerveza. La idea era estar cuatro meses, pero la cosa se alargó dos años, en los que acabó como ayudante del maestro de Sheffield.

Varias cosas tenían claras: una, que iban a hacer una buena cerveza, de calidad artesana; otra que lo harían con capacidad para producir una cantidad de litros suficiente para no quedarse en una marca local que sólo vende en su pueblo. Para ello necesitaban socios inversores y los encontraron entre vecinos y amigos. Pusieron en marcha una campaña de crowdfunding. Hoy, 58 socios son propietarios del 13% de la empresa.

Poco después de su fundación, 2017 fue el primer ejercicio completo. Son la segunda fábrica de Galicia, aunque a mucha distancia de la primera, que todos sabemos cuál es. Tienen cinco productos: Nasa, Rede, Ipa, Chapaporta y Cota, que es la que más me gusta por razones obvias. Han producido 80.000 litros de cerveza, aunque tienen capacidad para llegar a los 600.000. Dan trabajo a 6 empleados y se pelean bar a bar con los titanes cerveceros. Queda mucho por hacer. En Pontevedra han entrado en 130 bares de los 700 que tenemos en el municipio. Venden en las cuatro provincias gallegas y sus productos han llegado a Inglaterra, Suiza, Francia, República Checa, Catalunya, Euskadi y España.

En los últimos cinco o seis días han firmado cuatro acuerdos para producir cervezas a terceros, bien sus productos con etiquetado diferente, bien cervezas por encargo. Cada vez son más reconocibles. Entre los pontevedreses buscan seducir. Están integrándose en el tejido social y cultural de la ciudad. Todos los sábados a mediodía abren su sala de degustación al público y ofrecen una programación de conciertos o actividades a los que está invitado todo el mundo, y buscan colaborar en proyectos culturales, como una serie protagonizada por Celso Bugallo que ya se estuvo rodando en su fábrica. También han colaborado en el patrocinio de algún audiovisual. "Si podemos, nos involucramos para echar una mano. Somos una empresa pontevedresa que fabrica cerveza. Lo de organizar conciertos, por ejemplo, más que un compromiso es casi una obligación. No hay conciertos sin cerveza. La mejor forma de que la gente pruebe una Nasa es organizándole un concierto".

Son conscientes de que el público que entra en un bar no pide una cerveza: pide una marca concreta. Esa es su guerra. Que los cerveceros se pasen a Nasa y no pidan otra cosa. "Lo que ofrecemos es un buen producto, una cerveza artesana al precio de una industrial. Tenemos una marca reconocible y en muy poco tiempo nos hemos convertido en la primera cerveza artesana gallega y la segunda contando con las marcas industriales. No ha sido fácil ni lo será en los próximos meses. Si seguimos así, trabajando como lo estamos haciendo, en un par de años tendremos una empresa asentada económicamente, con beneficios, y a partir de ahí, a seguir creciendo".

Hay plazas que las tienen bien cubiertas. En Vigo se bebe mucha Nasa, como en Lalín, Redondela o todo el Morrazo. Ahora empiezan una etapa en la que el objetivo es llegar a cada bar de cada pueblo gallego, aumentar la producción y despegar como empresa. Hasta ahora bastante han tenido con poner en marcha el proyecto y diseñar sus productos. El próximo a la vista, una cerveza verde para San Patricio. Un homenaje al mundo del rugby del que proceden.

Usan a conciencia todas sus armas para competir, empezando por la inteligencia. "Hace tres años fui a visitar una gran fábrica. Por cada persona que trabajaba haciendo cerveza, había cinco en el departamento de marketing y publicidad. La cerveza parecía una excusa para ganar dinero, no la finalidad. Daba la impresión de que lo mismo les daría fabricar zumos, enlatar atún o producir vino. Fue una de las cosas que aprendí mientras visitaba fábricas en Inglaterra o en la República Checa. Allí lo tienen muy claro. Lo primero es la cerveza", cuenta el maestro cervecero, Lois Alfaya. "El producto es lo primero. Tiene que venderse porque a la gente le guste y lo quiera beber, porque es una buena cerveza. Ahí es donde vamos marcando diferencias. A nosotros lo que nos importa es hacer un producto de primera calidad a un precio competitivo, mientras los grandes fabricantes dejan la cerveza en segundo término y se centran únicamente en vender por vender. Nosotros no fabricamos toldos ni sombrillas para vender cerveza. Hacemos cerveza para que la gente se siente a disfrutarla debajo de un toldo o de una sombrilla".

Cada vez hay más gente que se cambia a Nasa. Yo les deseo lo mejor, como a cualquier empresa pontevedresa. Es ilusionante que en nuestra ciudad haya gente dispuesta a montar proyectos ambiciosos y a trabajar como hormigas para sacarlos adelante.

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