Domingo. 16.12.2018 |
El tiempo
Domingo. 16.12.2018
El tiempo

Europa, Europa

Esto tenía que pasar. No ha sido buena idea desde el principio. No sé a quién se le ocurrió que un país que ha sufrido invasiones o intentos de ellas por los romanos, Carlomagno, Felipe II, Napoleón o Hitler, habría de querer estar unido a todos esos territorios con los que se lleva mal desde el principio de los tiempos. Algún día se demostrará que buena parte de los que levantaron Stonehenge eran euroescépticos. Al tiempo. De la Europa de los 28, el Reino Unido ha estado en guerra con 27. Los pueblos del Reino Unido y el resto de Europa llevan toda la vida matándose, invadiéndose, hundiéndose las flotas y bombardeándose por todos los mares y continentes del planeta. Dirá usted, con razón, que todos los demás estados también se han enfrentado entre sí por los siglos de los siglos. Pues sí. Y también acabarán mal. El único precedente de una unión europea fue cuando las cruzadas, que acabaron en desbandada, como ahora. Con esa probable excepción, no ha habido ni un instante en toda la Historia en que Europa haya funcionado como una unión de vecinos bien avenidos. ¿Por qué imaginar que ahora todo sería diferente?

No sé a quién se le ocurrió que el Reino Unido, que además tiene serias dificultades para mantener su propia unión desde hace siglos, debía unirse a un barullo con otros 27. Son esas cosas que un día las discurren cuatro burócratas aburridos y así, a lo tonto, avanzando, avanzando, acaban como acaban. A nadie se le pasa por la cabeza que China, Japón y Corea deban unirse, con el historial que tienen detrás, cuando además les va bien como les va. ¿Por qué carajo el Reino Unido tenía que unirse a Alemania, a Francia o a España y China no tiene que montar una unión con Japón?

Cuando algo no funciona por las malas en cinco mil años, difícil que funcione por las buenas en tres o cuatro décadas. A fin de cuentas, las cosas tampoco iban tan mal. Cuando se forjó la Unión Europea se vivían momentos de Guerra Fría y Europa estaba divinamente, partida en dos, que es como tiene que estar. ¡Dios, cómo echamos de menos la Guerra Fría! Fue la mayor época de paz y prosperidad que ha vivido Europa desde la era Paleozoica. Buena parte de los estados que hoy están en la Unión tenían economías pujantes. En nuestro bando había trabajo y se hacía buen rock. En el otro también tenían cosas buenas, como esperar ocho años para conseguir una nevera. Nos apuntábamos con nuestros misiles, nos espiábamos y nos medíamos los sistemas, pero nos dejábamos en paz y todos comíamos a diario. Europa siempre ha prosperado desunida.

Ellos ya no querían. Pidieron entrar en esa Europa a dos velocidades porque los euroescépticos se negaban en redondo, convencidos de que su aislamiento de Europa siempre ha sido su mayor fortaleza. No adoptaron la moneda común ni firmaron la mitad de los acuerdos. Ya no se fiaban. Cuando ahora más de la mitad de un pueblo está en contra de la Unión, la culpa no es de quien convoca un referéndum. Habrá sido una torpeza, pero también lo fue meterse en la Unión con una oposición popular tan feroz. Tampoco me voy a creer que la culpa sea de los viejos, de los xenófobos, los populistas y los extremistas. No creo que más de la mitad de la población esté compuesta por ancianos extremistas, pero aunque así fuese, se es demócrata o no se es. Si se es, el voto de un anciano extremista vale tanto como el de una chica moderada. Igual mucha gente votó la salida por otros motivos. Porque le preocupan sus nietos, porque cree que Europa no funciona, porque le dio la gana o porque lo echó a suertes, que también está en su perfecto derecho.

Ahora nos ponemos todos a llorar, como un niño al que le acaba de estallar en la cara un globo que no paraba de inflar. Pues no haberlo inflado. El problema no es que salgan de Europa. El problema es que habían entrado. Y puede que no sean los últimos, porque el inconveniente de Europa siempre ha sido Europa. En todo caso, vaya haciéndose a la idea de que quien pagará este lío será usted, porque quienes lo provocaron no están dispuestos a poner un céntimo de sus bolsillos. Están ahora mismo en Bruselas calculando cuánto le va a costar a usted y de dónde se lo van a sacar.

Hoy hay mucha gente diciendo que hay que replantearse Europa. A buenas horas. Por el momento, el Reino Unido ya se ha replanteado Europa. Los demás estados miembros, efectivamente, deberían ir pensando qué hacer con el bicho. Si no quieren que los devore una vez más, como siempre, podrán ir buscando la manera de convertirlo rápidamente en algo que a cualquier ciudadano le parezca útil o necesario.

Europa, Europa
Comentarios