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Feijóo y los astros

LA ASTROFEIJOLOGÍA es una disciplina surgida hace unos pocos meses y que tiene fecha de caducidad a pocas semanas vista. Los astrofeijólogos somos los que sabemos qué hará Feijóo, es decir, todos los gallegos sin excepción. Nos dividimos en tres grupos, dos de ellos mayoritarios: uno sabe que Feijóo seguirá en política y el otro sabe que no, que se retira. Yo pertenezco al tercer grupo, que apenas somos media docena, el de los que también lo sabemos pero no lo diremos hasta que el propio Feijóo lo haga público para, sea cual sea su decisión, poder decir que ya lo sabíamos. Presentaremos un índice de acierto del 100%.

Los astrofeijólogos no solamente buscamos respuestas en las estrellas: también nos valen unos posos de café, la llama de una vela o una baraja de tarot o de cualquier otro tipo. Para reafirmarnos, hablamos con otros astrofeijólogos y nos decimos unos a otros que tenemos información de primera mano que nos ha dado un líder del PP, quien a su vez es otro astrofeijólogo buscando la verdad mientras promete que ya la conoce. Los que saben que Feijóo no se retira se dividen a su vez en dos subgrupos: uno de ellos, cada vez menos numeroso, sabe que dará el salto a Madrid; el otro, en pleno auge, sabe que será otra vez candidato a la Xunta. Entre los que saben que se va, sin embargo hay unanimidad: lo deja todo para irse a trabajar a Zara.

El propio Feijóo alimenta a los astrofeijólogos dando pistas ambiguas y contradictorias: “No hay mayor honor que ser presidente de Galicia”, dice un día, y la mitad de los astrofeijólogos cambiamos de bando. “Sigo pensando que ocho años son suficientes”, dice a la mañana siguiente y la otra mitad nos desplazamos. Da igual, si cuando se sabe lo que va a hacer Feijóo tanto da si se sabe una cosa como si se sabe la otra. Lo que importa es saberlo. Los astrofeijólogos tampoco sabemos si el propio Feijóo es un astrofeijólogo que, como todos los demás dice que sabe lo que va a hacer aunque no lo sepa. Si de verdad lo supiera no veo motivo para no decirlo, salvo que tengamos razón alguno de los subgrupos integrado por los que sabemos que no se retira. O se queda o se va a Madrid. Aunque también puede ocurrir que tengamos razón los que sabemos que se va a Zara y que Feijóo esté ordenando su sucesión antes de anunciarlo.

Es entonces cuando surge la postastrofeijología, corriente vanguardista formada por los que sabemos quién va a ser el sucesor de Feijóo en caso de que los que sabemos que se retira tengamos razón, que la tenemos. Obviamente los que sabemos que Feijóo será candidato a la Xunta, que también tenemos razón, no reconocemos esta corriente aunque también pertenezcamos a ella varias veces al día.

Para este último caso actuamos por descarte: Ana Pastor no puede ser porque no habla gallego; Rueda tampoco porque se ha venido al PP provincial de Pontevedra, cargo compatible con la vicepresidencia de la Xunta, pero no con la presidencia. Pedro Puy tampoco, porque no es precisamente un fanático de las campañas. Luego vienen algunos conselleiros que también son descartados por ser poco conocidos o por no tener el perfil deseado. Así que sabemos que no puede ser ninguno de ellos, lo que nos lleva a saber que alguno de ellos tendrá que ser y le ponemos el nombre de uno de los recién descartados, con lo que se da la circunstancia de que acabamos sabiendo que el candidato será uno de los que sabemos que no será.

Queda una posibilidad no explorada por nadie: que el propio Feijóo no se cuente entre los astrofeijólogos y sea el único que no tiene ni idea de lo que va a hacer, lo que por otra parte rozaría la irresponsabilidad a estas alturas. Que convoque un congreso sin saber si se va a presentar a él y a la Xunta. Que esté envuelto en un mar de dudas, consultando con la almohada. La astrofeijología proviene de la ignorancia, de la necesidad de saber, que es como surgen todas las ciencias o pseudociencias. Lo terrible sería que el desencadenate sea la ignorancia de Feijóo sobre sí mismo. No puede uno propiciar una ciencia y luego desentenderse de sus adeptos.

Por el bien de Galiza, lo deseable sería que los que apostamos por la continuidad de Feijóo, como los que no apostamos por ella, sepamos de una vez si tenemos razón nosotros o la tenemos los otros, pues aunque en todo caso tendremos razón y los demás nos equivocamos, carece de sentido tener a toda una nación en ascuas, que los demás estamos también con lo nuestro: los socialistas nos hemos quedado sin Besteiro, y tanto el BNG como Anova y Ciudadanos no nos atrevemos a nombrar candidato hasta que decidamos lo de Feijóo. Y hablando de Ciudadanos, dice mi señora, lo único que tenemos claro, al menos en Pontevedra, es que todas las plazas de aparcamiento serán de minusválidos y cada uno de nosotros y nosotras tendrá la fotocopia de una tarjeta para aparcar en ellas, haga lo que haga Feijóo.

Feijóo y los astros
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