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Nosotros los venezolanos

EL PUEBLO español se encuentra polarizado entre bolivarianos y antibolivarianos, dos sectores irreconciliables. Todo se hace últimamente en clave venezolana. Aquí lo que de verdad se decide en cosa de semanas es quién de los cuatro candidatos es el más adecuado para resolver la cuestión venezolana. Nadie podía sospechar hace un par de meses que todos nos volveríamos venezolanos así, sin venir a cuento. Un buen día nos despertamos y éramos venezolanos. Cuando nos dimos cuenta, no éramos capaces de hablar de nada que no estuviera relacionado con Venezuela. El mismo Rajoy convocó al Consejo de Seguridad Nacional para tratar el problema de seguridad nacional que tenemos en Venezuela; Rivera se fue a Venezuela para ocuparse de nuestros asuntos con los presos políticos. Y Zapatero también se nos fue a mediar entre Maduro y la oposición, a ver si resuelve de una vez nuestro conflicto venezolano. Lo próximo será ver a Pedro Sánchez con un chándal amarillo y una visera a juego.

Nos preocupa el desabastecimiento en Venezuela. La gente pasa hambre. Luego ya los que la pasan en Paraguay, en Guatemala o en la República Democrática del Congo nos dan más bien lo mismo, porque los paraguayos, los guatemaltecos y los congoleños no son nuestro problema. Menos mal que nos dio por Venezuela, que si nos llega a dar por ponernos así de locos con Corea del Norte, acabábamos todos en un campo de reeducación. Rivera o Zapatero están seguramente muy preocupados con la situación en Corea del Norte y hubieran ido a Pionyang como han ido a Caracas, pero no se puede ser al mismo tiempo coreano y venezolano. También podrían acercarse a Marruecos y pedirle al rey de ahí que respete los derechos humanos de los saharauis, pero eso nos convertiría en marroquíes y nosotros no somos marroquíes, al menos de momento. Somos venezolanos. Y en Yemen o en Arabia Saudí o Irak las mujeres son todos los días humilladas y los homosexuales asesinados, pero son de ahí. No vamos a mandar a nadie a resolver ningún asunto que no sea interno, o sea, venezolano. Nos preocupa más la libertad de Leopoldo López que la de todos los demás presos políticos que hay por el mundo adelante, que no son pocos. Pero claro, no son nuestros compatriotas venezolanos y no nos vamos a meter en asuntos que no nos van ni nos vienen.

Nosotros a lo nuestro, que es Venezuela. A Cuba por ejemplo, no vamos, salvo los gallegos. Ahora está ahí Feijóo, pero eso es porque para Galiza, Cuba es cuestión de Estado. Ya Fraga iba a abrazar a Fidel. Cuando a Cuba va alguien que no es gallego pasa lo de Carromero, que lo mandamos ahí sin puntos en el carné y montó tal estropicio que casi acaba con la disidencia. Pero en Cuba ya no pedimos que se respeten los derechos humanos ni que se liberen a los presos políticos, que no tienen nada de venezolanos y por tanto no nos conciernen. Es como lo de los niños sirios que se ahogan. Si fueran niñas y niños venezolanos tendrían las puertas abiertas de par en par, pero al ser sirios ya no es lo mismo.

Nos hemos vuelto tan venezolanos que los problemas de España ya no nos interesan, porque no son problemas venezolanos. Que en España haya tanta gente, cada día más, pidiendo ropa en Cáritas o comiendo en comedores sociales no es asunto nuestro. Bastante tenemos con ocuparnos de los que pasan hambre en Venezuela. Nos preocupa mucho más la inflación venezolana que la deuda española. Estamos espantados por las colas en las tiendas y en las farmacias de Venezuela. Tanto, que las colas que tenemos aquí a las puertas del INEM ya no las consideramos nuestras porque esas son colas españolas y no nos afectan. Nuestros líderes no consideran un problema su incapacidad para negociar. Aquí lo que importa es la situación política venezolana. Aquí llevamos medio año con un presidente en funciones pero lo que de verdad nos interesa es si Maduro sigue o no sigue siendo presidente de los venezolanos, de todos los venezolanos, usted y yo incluidos. Es que si seguimos en plan frenético ya será cosa de ir pensando en trasladar la capital a Caracas. Total, Madrid ya no tiene remedio desde que la gobierna una psicópata bolivariana.

Abrimos todos los informativos con Venezuela, que hay más periodistas españoles en Caracas que en Madrid. Entrevistamos cada día a cientos de venezolanos, a los que despertamos de madrugada para que entren en directo. Llenamos los debates de políticos que no hablan más que de Venezuela y todos los tertulianos, yo el primero, nos hemos convertido en venezolanos expertos. Desde el 2 de agosto de 1498, cuando los venezolanos descubrieron a Colón, nunca habíamos sentido esa pasión por nuestra querida patria venezolana. Pronto empezaremos a seguir la liga venezolana y a comer tortas de plátano. Sólo veremos culebrones, bailaremos bachata y adoraremos a Carlos Baute, cuyas canciones iremos canturreando por la calle: "Tú y yo convergemos y sé que saldremos. Deja ya tu drama, ven acá y resolvemos".

Nosotros los venezolanos
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