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Ya queda menos

A hora, llegando al final de la campaña más larga del mundo, algunos empiezan a descubrir en qué se han equivocado. Tarde, compañeros y compañeras. En una semana que queda los errores ya no son subsanables y no hay más remedio que insistir en ellos. Claro que luego los resultados pueden ser muy diferentes a las encuestas, pero lo que parece es que hay mensajes que no han calado o lo han hecho con un resultado diferente al deseado. El miedo a Podemos, por ejemplo. Si uno ve que el mensaje del miedo no funciona antes de la campaña y las encuestas van diciendo que cada día Podemos recibe más apoyos, hubiera sido cuestión de preguntarse a tiempo la conveniencia de darle una vuelta al tema. Si compruebas que un 25% de los españoles tiene tan poco miedo a Unidos Podemos que piensa votarlos, y una buena parte de los votantes socialistas están a favor de un pacto con Podemos, a ver si no va a ser que tu mensaje no es creíble o que no lo cuentas bien, o que incluso estás afianzando a tu rival. Eso funcionaba antes, cuando había gente que temía a los fachas y otra que temía a los rojos. El franquismo estaba cerca y había dos españas, no cuatro. Hoy todos temen a todos, que aunque no sea lo mismo, es parecido en cuanto el rédito electoral. ¿A nadie se le ha ocurrido que los votantes de Podemos temen al PP y a Ciudadanos? Pues claro que los temen, les tienen pánico, por eso no es necesario que nadie haga una campaña recordándoselo.

Tampoco parece que la supuesta financiación irregular de Podemos sea un problema para sus votantes, por mucho que se insista en ello. Sucede que ni el PP ni el PSOE tienen un historial muy limpio en lo referido a su financiación, pues por lo que se sabe no se han financiado precisamente pasando el cepillo en una iglesia. Puede que mucha gente, incluso la que cree que esas acusaciones son ciertas, piense que entre que te financien con dinero robado a los venezolanos o con dinero robado a los españoles, pues casi mejor que te financie Venezuela.

Otro mensaje erróneo es el lanzado por Ciudadanos, en el sentido de que apoyaría a un gobierno del PP sin Rajoy. Mal. Eso se dice después, no antes. Querido Albert, te lo digo desde la confianza que nos da nuestra antigua amistad, cuando éramos compañeros en el cole, compartíamos la merienda y estábamos enamorados de la misma profe. Si la mayoría de tus apoyos proceden del PP, donde han estado cómodamente instalados durante años, y te han votado precisamente porque no querían votar a Rajoy, no los mandes de vuelta a casa, pues si les dices que Rajoy no será presidente en ningún caso, pero que el PP gobernará sí o sí, que es lo que querían, ¿qué motivo tienen para no votar al PP, sabiendo que Rajoy dejará el liderazgo? ¿No ves que lo que les estás diciendo es que vayan votando al PP, que ya te encargarás tú de regenerarlo? Tu partido, querido mío, se ha nutrido principalmente del votante del PP descontento con Rajoy. ¡Ah, no has perdido tu ingenuidad, Albert! No les prometas que vas a hacer dimitir a Rajoy, Albert, si quieres que te voten. Tú creciste dando esperanzas de que ibas a sustituir a Rajoy. A sustituirlo por ti, entendámonos. Si prometes sustituirlo por Soraya, por Feijóo o por Ana Pastor, igual los prefieren, te sustituyen por ellos y votan al PP para que gobierne Soraya, o Feijóo o Ana Pastor con tu ayuda. Saben que a fin de cuentas, si cumples tu promesa, tú los vas a apoyar, tengas cuatro diputados o tengas cuarenta.

Eras el único candidato que no subía ni bajaba. ¿Para qué te metes ahora a lanzar un mensaje que te puede costar media docena de escaños que entregarás al PP? Si lo que querías, amigo mío, era dar un impulso a tu campaña, el mejor método no era el de ofrecerte a resolver los problemas de liderazgo de tu principal rival y devolverle el caladero que le habías quitado, con el trabajo que te dio. Saludos de mamá.

Ya lo del PSOE es cada día más complicado. No están consiguiendo contener la hemorragia y se lanzan al sorpasso con tal entusiasmo que asustan. Muchos de los suyos piensan que si quieren un presidente de izquierdas, mejor votar al que está dispuesto a intentarlo, y Pablo Iglesias, que está haciendo la mejor campaña, ofrece quince veces al día un pacto-trampa al PSOE mientras Sánchez dice que no apoyará absolutamente a nadie, de tal suerte que el propio Sánchez reduce a cero sus expectativas. Dice un amigo que el PSOE se va a convertir en un partido bisagra. Yo creo que tal como le van las cosas es lo mejor que le puede pasar, si va por ahí prometiendo que se ha quedado sin amigos, algo que antes sólo podía prometer Rajoy.

Lo que no entiendo es en qué han estado pensando todos a lo largo de estos meses. Los únicos que hicieron un movimiento fueron los de Izquierda Unida y Podemos. Movimiento inevitable a la vista de los resultados del 20-D, que tampoco es que les haya quedado la cabeza escrocada.

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