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Australia se eleva en la primera semifinal de Eurovisión 2019

Javier Herrero (Efe) | 15 de mayo de 2019

Kate Miller-Heidke de Australia actúa durante la celebración este martes, de la primera semifinal de Eurovisión. EFE
Kate Miller-Heidke de Australia actúa durante la celebración este martes, de la primera semifinal de Eurovisión. EFE

Portugal se ha quedado fuera de la final, pese a haber figurado entre los favoritos

Al grito Let the show begin y pese a las peticiones de boicot, Eurovisión 2019 ha echado a andar este martes desde Israel con una primera semifinal que ha elevado a Australia a los cielos y ha clasificado además a Islandia, Estonia, Bielorrusia, Serbia, Chipre, República Checa, Eslovenia, Grecia y... San Marino.

En la gala, que se ha celebrado por primera vez en Tel Aviv, han participado un total de 17 países, 7 de los cuales se han quedado fuera de la gran final que tendrá lugar el sábado, con la sorpresa del descarte de Portugal, pese a haber figurado entre los favoritos de los 41 contendientes de esta sexagésimo cuarta edición. Tampoco han conseguido su pase para la última fase Bélgica, Montenegro, Hungría, Polonia, Finlandia y Georgia.

Aunque España tiene su presencia confirmada en la final como miembro del grupo de "los 5 grandes" (Big Five), tanto su audiencia como su jurado han podido participar en las votaciones de esta semifinal, que se ha podido seguir en directo por La 2 de RTVE. Como curiosidad, en la misma cadena y minutos antes de esta emisión, el músico de ascendencia china Putochinomaricón, muy implicado en causas sociales, ha llamado al boicot de Eurovisión por la política de Israel respecto a la ocupación ilegal de territorios palestinos.

Durante la gala se ha emitido un breve extracto de la colorida y festiva actuación del joven español Miki, recibida con aplausos por la hinchada nacional en Israel, país donde la canción también ha caído en gracia. El programa, que ha contado asimismo con la actuación de la ganadora de Eurovisión 1998 Dana International y que ha sido conducido por la supermodelo Bar Refaeli y sus compatriotas Assi Azar, Erez Tal y Lucy Ayoub, ha querido subrayar el lema de esta edición, Dare to dream (Atrévete a soñar, en español).

En esa línea, el primer golpe de efecto ha llegado a través de una recreación del proceso de empoderamiento de la vencedora del certamen en 2018, la israelí Netta, quien ha surgido ante los espectadores de un gato gigantesco para interpretar una nueva versión de su exitoso Toy.

El turno de actuaciones a concurso le ha tocado abrirlo a Tamta y sus bailarines con sombrero cordobés, siguiendo con Replay los pasos de su antecesora como representante de Chipre, Eleni Foureira (de hecho sus temas son del mismo autor). Tras ella han mostrado sus bazas el sexteto coral de Montenegro D-Mol (Heaven) y el DJ finés Darude acompañado por Sebastian Rejman (Look away) con sendos temas y puestas en escena insustanciales.

Desde Polonia ha participado el cuarteto femenino de folk rock Tulia, que además de por su canción Fire of love ha llamado la atención por sus extravagantes atuendos de inspiración tradicional y sus penachos navideños. Les han seguido dos de las actuaciones más aplaudidas: la delicadeza de la electrónica minimalista de los eslovenos Zala Kralj & Gasper Santl en Sebi (To Myself) y el colorido y actual pop alternativo de los checos Lake Malawi en Friend of a friend.

Tras ellos, el emocional Az én apám (My Father), interpretada en húngaro por Joci Pápai; el uptempo de pop comercial Like it de la bielorrusa ZENA; la balada Kruna (The Crown), de la serbia Nevena Bozovic; el jovencísimo belga Eliot, que ha llamado a la acción con el pop atmosférico Wake up, y el folk épico del georgiano Oto Nemsadze Keep on Going.

Si una actuación ha despertado la atención de esta primera semifinal ha sido la fantasía cósmica circense de la australiana Kate Miller Heidke, que entre la lírica y el pop ha remontando los malos pronósticos iniciales gracias a una escenografía en la que se columpia como un junco para hacer bueno el título de su canción, Zero Gravity.

No le ha ido a la zaga en poderío visual y sonoro el metal oscuro y electrónico de los islandeses Hatari, con estética bondage para atar Hatrið mun sigra (Hate Will Prevail) a la estela de Rammstein.

Por el toque de country bailable del DJ Avicii ha apostado sin embargo Storm, del guapo estonio Victor Crone, tras el que han llegado la singularísima y inclasificable propuesta de ritmo tribal del portugués Conan Osiris (Telemóveis), no entendido por la audiencia, y el medio tiempo Better love de Katerine Duska, por Grecia.

El remate final ha sido obra de Serhat con Say Na Na Na por San Marino, cuya clasificación para la final ha sido otro de los golpes de efecto inesperados del concurso. 

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