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Culpable sin causa

Amalia Enríquez | A mi manera

Amalia Enríquez | 21 de septiembre de 2019

Imagen de 'En el corredor de la muerte'. DP
Imagen de 'En el corredor de la muerte'. DP

SOLAMENTE tenía claro que aceptaría ser Pablo Ibar, si se cumplían dos premisas. Una dependía solamente de él y la cumplía: no estaba de acuerdo con la pena de muerte. La otra requería una certeza. Miguel Angel Silvestre tenía que llegar al pleno convencimiento de que el español encarcelado era inocente. 

Tras ser elegido entre otros aspirantes en un exigente casting, pidió cinco días para poder empaparse de la historia y responder sin titubeos. En esos días, se leyó el libro de Nacho Carretero, en el que está inspirada la serie, vio vídeos del condenado y habló con quienes tenían información directa del caso. La travesía de la historia había sido larga, 25 años de encierro, y su decisión era determinante. Una vez que profundizó en la historia, Miguel Ángel llegó a la absoluta y convencida conclusión de que Ibar era inocente. A partir de ese momento comenzaba su aventura. 

"Ha sido gratificante y bonita, a la vez que dolorosa". El rodaje ha sido una experiencia, que le ha hecho transitar por diferentes estados de ánimo, dolor, alguna esperanza y mucha desazón. Sus semanas de trabajo coincidían con un nuevo juicio para el español. Un testigo que se retracta, manipulación de pruebas, intereses que la sensatez no alcanza a entender, ni rastro de su ADN en el lugar de los hechos, un físico dispar con respecto a la imagen que le inculpa y que no se corresponde con él. Todos esos ingredientes que tantas veces hemos visto en las películas y siempre consideramos exagerados. Cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia, pero Pablo llevaba cinco lustros en el corredor de la muerte. 

A la vista de todos estos hechos, se dictaminó que Ibar saliera del corredor de la muerte y se le aplicó la cadena perpetua. "Si tú ves la cara de alegría de su familia y de su mujer ¡Era increíble!", me comenta Miguel Ángel. "Estaban celebrando que iba a pasar el resto de su vida en prisión. Muchas veces, para sobrevivir, nos agarramos a pequeñas victorias". Esas son las que nos hacen soportar increíbles e inhumanas batallas. 

La interpretación de Silvestre en "En el corredor de la muerte" está llena de verdad. Cambió su acento, se convirtió en un joven cubano con ganas de vivir y se dejó llevar por una historia que confía tenga un final feliz. No descarta que todo dé un giro y poder encontrarse, cara a cara, con Ibar para transmitirle el convencimiento de su inocencia. 

En estos momentos, la esperanza está puesta en el Tribunal Supremo americano, que está investigando al juez, que le metió en prisión, por supuestas irregularidades en su caso, así como en otros que no han trascendido. Aunque es un rayo de esperanza, la resolución no sería inmediata por lo que el español deberá seguir teniendo fortaleza mental y de ánimo para seguir creyendo que, si la vida es justa, le dejará volver a ver la luz. Nadie le restituirá lo ya perdido pero, mientras hay vida, hay esperanza. Sobre todo cuando eres un culpable sin causa.

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