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Las empresas de los desbroces no dan abasto tras el parón del confinamiento

Sara Vila | 07 de agosto de 2020

La desbrozadora que ardió en Barro. RAFA FARIÑA
La desbrozadora que ardió en Barro. RAFA FARIÑA
Los montes de la comarca acumulan más material combustible de lo habitual en un verano seco y marcado por el mes y medio en el que no se pudieron realizar tareas de mantenimiento

Los montes son especialmente combustibles este verano. Es la conclusión que se extrae de los testimonios de diferentes profesionales relacionados con la gestión forestal. Una primavera confinada, el mogollón de trabajo que se ha acumulado para última hora en las empresas de desbroce y el elevado precio de estos servicios son algunos de los motivos por lo que la masa forestal es especialmente inflamable. Además, este es el verano más seco desde 1985 y la provincia acumula ya más de 40 días sin lluvias.

"Este ano todos os traballos se están retrasando moito", explica el técnico de la empresa de asesoramiento forestal Emdesfor, de Barro. También comunidades de montes y particulares achacan a la sobrecarga de trabajo de este tipo de empresas el hecho de no tener terminados los trabajos de desbroce en agosto. "Algunhas empresas deste tipo estiveron en Erte e acumulouse todo e agora non dan abasto", cuentan los comuneros. De este modo, José Arizaga, gerente de Servicios Forestales Arizaga, asegura que tiene la agenda completa hasta diciembre y que ha dicho que no a algunos trabajos. Sin embargo, durante el período de confinamiento solo trabajaban tres personas de los seis empleados que tiene la empresa, aunque no se acogió a ningún Erte.

"Un dos problemas que hai agora é que as subvencións están paradas, a administración acordarase de Santa Bárbara se chove", explica Arizaga. Las subvenciones que ayudan a las comunidades de montes a sufragar los trabajos de prevención de incendios todavía no han resuelto los expedientes, cuando normalmente, a estas alturas del año ya suelen estar entregadas.

Y es que, en muchos casos, el problema no es la falta de concienciación, sino el elevado precio de este tipo de servicios, especialmente trabajosos. "Non é o mesmo entrar nunha finca e facer o traballo de forma mecanizada, que ter que levar varias persoas que fagan traballos manuais ou ter que retirar leña en zonas de difícil acceso", explica Arizaga, que asegura que en las zonas con más maleza el coste puede rondar los 2.500 euros por hectárea.

A todo este cóctel hay que sumar el hecho de que el pasado invierno fue lluvioso, por lo que la vegetación creció considerablemente. Esa misma maleza ahora amenaza las viviendas al convertirse en material combustible.

"A lei de 2007 comeza a cumprirse, pero tarde e moi pouco a pouco, empézanse a ver rozadas algunhas franxas dende hai dous ou tres anos", apunta el técnico Serafín Pereira, que señala que el problema es complejo, ya que los gastos de mantenimiento de las parcelas son elevados y el rendimiento del monte muy bajo.

La realidad a día de hoy es que las zonas rurales siguen siendo zonas peligrosas. "A lei busca o contrario, converter as aldeas en lugares seguros e, se arde, que a poboación se meta nas súas casas", cuenta. "Como non é así, a xente fuxe das aldeas por medo ao lume e prodúcense mortes nas estradas por estas fuxidas, como ocorreu en Galicia en 2017 e pasa tamén de forma habitual en Portugal", termina.

Los terrenos de particulares, en peores condiciones
Aunque el confinamiento motivó retrasos en los trabajos de desbroce de las comunidades de montes, lo cierto es que masa forestal comunal está mejor atendida que la privada. Con más o menos recursos, los comuneros de las parroquias de Pontevedra acometieron ya trabajos de limpieza o los completan estos días.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con las fincas de particulares. En muchas ocasiones, incluso localizarlas es difícil, así como dar con sus propietarios. "Hai máis conciencia entre comunidades de montes que entre particulares, o que pasa é que polo confinamento tamén foi máis complicado levar a cabo reunións e asembleas nas que decidir as rozas", explica el técnico de Emdesfor, Serafín Pereira.

En el mismo sentido, Carlos Morgade, de la Comunidade de Montes de Mourente, indica que muy pocas parcelas particulares cumplen con la normativa. De este modo, las franjas más próximas a los núcleos habitados siguen siendo peligrosas ya que, aunque anteriormente hubiese cultivos, ahora hay maleza.

 

Arde una procesadora durante los trabajos de preparación del monte
Limpiar el monte en un momento de riesgo elevado de incendio también implica cierta inseguridad. De este modo, con el calor y la sequía, cualquier roce o chispa de la maquinaria de limpieza puede provocar un fuego. De este modo, el pasado miércoles, 5 de agosto, se registró un conato de incendio en el que una procesadora acabó calcinada. El incidente tuvo lugar durante un desbroce en el término municipal de Barro, cerca del límite con el Concello e Pontevedra. La humareda que provocó el incendio de la máquina se pudo ver desde el centro de la ciudad. El incendio no fue a más y fue controlado con rapidez, de modo que la superficie quemada fue muy poca.
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