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Una izquierda crecida reta a la maquinaria del PP gallego

Martín G. Piñeiro | 16 de febrero de 2020

Gonzalo Caballero y Alberto Núñez Feijóo. AEP
Gonzalo Caballero y Alberto Núñez Feijóo. AEP

►IGUALDAD. Galicia afronta sus elecciones autonómicas más reñidas e inciertas desde 2009, a las que los tres partidos tradicionales que conforman el tablero político llegan en un buen momento

INCÓGNITAS. La configuración del espacio a la izquierda del PSdeG y a la derecha del PPdeG, pendiente todavía de negociaciones, resultará determinante en el reparto de escaños el próximo 5 de abril

Un escenario abierto, en el que se pone el contador a cero y se parte de una situación de empate técnico, como si el calendario retrocediese a 2009 y las tres legislaturas de Alberto Núñez Feijóo nunca hubiesen existido. Esa es la sensación generalizada con la que arrancan los casi dos meses de precampaña y campaña electoral que quedan hasta el 5 de abril. Ese día, Domingo de Ramos, los gallegos están llamados a las urnas para elegir a su próximo presidente de la Xunta en una batalla que, de arranque, está marcada por la igualdad y la incertidumbre.

A diferencia de los comicios de 2012 y 2016, que la maquinaria del PPdeG acabó convirtiendo en meros trámites electorales, el 5 de abril los partidos tendrán que sudar cada voto. Las fuerzas tradicionales del tablero gallego, PP, PSOE y BNG, llegan en plena forma a las urnas, pero también con algunos puntos débiles por donde se les pueden fugar votos.

Del resto de siglas es difícil aventurar nada todavía. Unos intentan sobrevivir, otros resucitar, algunos reinventarse y hasta los hay que están buscando todavía Galicia en el mapa.


PP. Entre la fortaleza de su líder y la del miedo a la derrota

Flecha verde SI HAY UNA fortaleza con la que el PPdeG llega a las elecciones del 5-A es sin duda la de su líder, Alberto Núñez Feijóo. El presidente es la marca en sí mismo, así que se presenta otra campaña con las siglas del PP minimizadas en favor de las palabras Galicia y Feijóo. Independientemente de su gestión, el de Os Peares es un político muy completo y con gran experiencia electoral. Su candidatura, que su entorno nunca puso en duda, fue la mejor inyección de moral para los suyos. Junto al cartel, el PPdeG es un partido con una maquinaria electoral muy bien engrasada, con amplia implantación territorial y que, curiosamente, responde mejor que nadie en situaciones límite. Cuando otros partidos huelen la derrota y empiezan a deprimirse y acuchillarse, el PPdeG se crece. Es la fortaleza del miedo a perder la que empuja a sus cargos y militantes a darlo todo. Además, al PPdeG también le sonríen algunas encuestas; tiene bastante claras las listas electorales; y, además, la dirección de Génova parece que guardará distancias y no interferirá mucho.

Flecha roja EL TODOPODEROSO PPdeG, sin embargo, también tiene su talón de Aquiles. Debe asumir que tres legislaturas consecutivas erosionan a cualquier Gobierno, aunque más desgasta la oposición. El PPdeG también tiene que manejar con acierto dos variables fundamentales. Por un lado está la sanidad, un sector altamente inflamable y capaz de condicionar a muchos votantes. Y por el otro está el voto urbano. En las sucesivas convoctorias de 2019 la derecha gallega sobrevivió en las corredoiras de Ourense y Lugo, pero volvió a pinchar en el asfalto del eje atlántico. Y especialmente en Vigo. Buena parte de la mayoría absoluta se la jugará allí. Por último, serán las primeras elecciones para el PPdeG con doble competencia por la derecha, porque a Ciudadanos, si se presenta, se sumaría Vox. Un escenario en que ambos partidos le resten votos pero no logren representación sería letal para Feijóo.

Escaños actuales: 41
Proyección en encuestas: 36-38

PSOE. Un éxito ligado a lo que arrastre el viento de Madrid

Flecha verde NUNCA UN LÍDER político gallego ligó tanto su destino al de su jefe de filas estatal como hizo Gonzalo Caballero con Pedro Sánchez. Pero puede ser su mayor acierto, porque el hecho de que el PSOE ocupe hoy la Moncloa es el mejor activo que tiene su sucursal gallega. Es más: hasta ahora fue factor imprescindible para que la izquierda accediese a la Xunta. El PSdeG dispondrá en esta campaña de toda la maquinaria del Gobierno, en forma de desembarco de cargos o a golpe de acuerdos del Consejo de Ministros. Caballero tiene que limitarse a gestionarlo. Pero más allá de esa fortaleza, el PSdeG tiene otras. Por primera vez afronta unas elecciones con el partido pacificado, un mérito atribuible al propio Caballero, que además se mostró estos dos años como un político excesivamente prudente, casi obsesivo con el miedo a meter la pata. En un contexto electoral igualado puede resultar determinante. Y el socialismo gallego cuenta con otro factor: más poder territorial que nunca, con alcaldías potentes y tres diputaciones.

Flecha roja SIN EMBARGO, resulta irónico como la principal fortaleza de Caballero y el PSdeG, que es el Gobierno de Madrid, es al mismo tiempo su principal debilidad. Porque al fin y al cabo, fiar el éxito a lo que ocurra a 600 kilómetros de distancia es asumir un riesgo, se mire como se mire. El estatuto electrointensivo no contenta todavía a nadie, el Iva sigue sin pagarse, en abril no habrá presupuestos generales ni descuentos en la AP-9, la economía da señales de alarma... En ese tira y afloja Xunta-Estado, la batalla del relato será fundamental. Sánchez puede aupar a Caballero... o enterrarlo. Además, el PSdeG debe tener cuidado con la elaboración de las listas electorales, un proceso que tradicionalmente levantó ampollas en el partido del puño y la rosa. Y que haya paz interna hasta las elecciones no significa que haya barones fuera del control del secretario general. Precisamente ese es otra cuestión que Caballero tendría que mejorar: su imagen de liderazgo. En la recta final de la campaña, donde se deciden muchos votos, no basta con no equivocarse. Por último, el PSdeG tendría que rebajar su euforia y exceso de confianza: relajarse se paga caro.

Escaños actuales: 14
Proyección en encuestas: 18-19

BNG. Un momento dulce para recuperar el espacio perdido

Flecha verde POCOS LLEGAN al 5-A con el viento tan a favor como el BNG. Partir de muy abajo, como le ocurre a los nacionalistas gallegos desde la etapa de Xavier Vence, ha permitido a Ana Pontón y su equipo convertir cada cita electoral, y hubo muchas, en un éxito. Si la política es un estado de ánimo, el BNG llega pletórico y está en disposición de recuperar su papel de tercera fuerza. El Bloque tiene la fortaleza de su estructura, su marca y su candidata, así como un programa y un discurso muy claros. El centralismo y el ‘madridcentrismo’ que empapan la política española actual refuerzan precisamente su mensaje de que la periferia está siendo agredida y ninguneada. El BNG dispone además para estas elecciones de más recursos económicos que en 2016, cuando afrontaba una importante crisis.

Flecha roja SIN EMBARGO, no todo son buenas noticias. La presencia de En Marea y, sobre todo, de Anova en una hipotética coalición con Galicia en Común volverá a dividir el voto nacionalista. Su incapacidad para tejer alianzas —más allá de alguna posibilidad con CxG o incluso acercar a sus archienemigos de Cerna— dejan cierta sensación de trabajo a medias. Algunas encuestas internas de los partidos acercan a BNG y PSdeG más de lo esperado y existe la creencia de que un frente nacionalista más unido podría aspirar a todo. Además, no hay que olvidar que aunque el Bloque tiene a Feijóo en el punto de mira, tendrá competencia dura a su izquierda, ya que está en juego con el rupturismo ser la tercera fuerza de Galicia. Y su acuerdo de investidura con el PSOE también liga su destino, en cierto modo, al de Sánchez. Y un último hándicap: Ana Pontón sale de una maternidad sin apenas tiempo a descansar.

Escaños actuales: 6
Proyección en encuestas: 11

IZQUIERDAS. El permanente déjà vu del rupturismo

Flecha verde EL RUPTURISMO, representado principalmente por Podemos, Esquerda Unida y Anova, afronta el 5-A con la ventaja de haber demostrado a lo largo de 2019 que ya tiene una bolsa de votantes fieles en Galicia que lo ha llevado al Congreso. Aunque su músculo electoral actual no es el de 2016, estará en O Hórreo cuando se constituya la Cámara el 5 de mayo. Además, su presencia en el Gobierno central supone un importante activo de cara a la campaña, ya que puede ‘vender’ algunas medidas en clave social de los ministerios que dirige. Eso sí, si de Madrid vienen mal dadas, tendrá que aprender a marcar distancias y a buscar un relato propio.

Flecha roja POR INCREÍBLE que resulte, el rupturismo gallego no aprendió nada desde 2012. Una vez más, las elecciones llaman a la puerta y el proyecto está sin marca, fórmula ni candidato. Se da por segura la alianza de Podemos-EU y gusta el nombre de Galicia en Común para la papeleta, igual que el de la coalición de las generales de 2019. Entonces no acudió Anova, pero a los nacionalistas de Beiras no les queda otra que sumarse si no quieren quedar aislados en el tablero. Su amenaza de ir en solitario suena más a órdago de mus que a la realidad, porque su regreso al BNG o En Marea es inviable. La operación ‘salvar al soldado Noriega’ para buscarle una salida digna al delfín de Beiras está erosionando el capital electoral de Anova. Más allá de esta lectura, la principal debilidad del rupturismo es estructural: tiene el reto de poner a todo el mundo a trabajar para un proyecto y para un candidato, sea Gómez Reino o sea Noriega, con el que seguramente muchos simpatizantes no comulgan. Y una vez más, siguen aireando con altavoces sus disputas y trasladando al elector la sensación de que lo suyo no es un debate ideológico sino algo mucho más terrenal: un pulso por los puestos.

Escaños actuales: 9
Proyección en encuestas: 5-8

EN MAREA. El reto de reinventar una marca muy desgastada

Flecha verde EN MAREA PREVÉ concurrir al 5-A y lo hace con una marca y un cartel conocidos, lo que supone una ventaja en la sopa de letras a la izquierda del PSOE. Además, En Marea abandera el ecologismo y el feminismo como leitmotiv, dos movimientos que movilizan voto, sobre todo si no se presentan siglas como Pacma. Y tiene una última fortaleza: una estructura, por muy menguada que esté. Además, pretende tejer alianzas con otras fuerzas y mareas de menor entidad.

Flecha roja EN SU CONTRA juegan sobre todo el enorme desgaste al que se sometieron la marca y el propio Villares en estos cuatro años. Y que, por ahora, ninguna encuesta le da representación.

Escaños actuales: 5
Proyección en encuestas: 0

OTRAS FUERZAS. Sin espacio para dar la campanada

Hay una serie de partidos sin representación en el Parlamento pero que, no obstante, pueden jugar su papel y condicionar el resultado, especialmente en un contexto tan apretado como el del 5-A.

Ciudadanos afronta su último baile en Galicia
La desesperación que está mostrando Ciudadanos en Galicia, casi mendigando un intento de acuerdo con el PPdeG, da buena muestra de la situación de un partido hecho trizas y que parece afrontar el último baile en Galicia. No habrá coalición con los populares y en Cs Galicia hay voces partidarias de no acudir a las urnas en vista del presumible batacazo, pero al final se impondrá, como siempre, lo que digan desde Madrid.

Vox, la incógnita de un partido inexistente
Tuvo un 9% de los votos (114.000) en las generales de noviembre, pero de Vox Galicia no se sabe nada. Ni un teléfono al que llamar. Se presentará, pero todo a su alrededor es una incógnita. Pese a ello, es la única sigla que puede dar alguna sorpresa el 5-A.

CxG, a por un acuerdo que lo mantenga a flote
No desaparecer ni perder la marca. Ese es el objetivo de Compromiso por Galicia, que se quedó sin músculo para concurrir en solitario a las urnas, como en 2016. Su aliado natural hoy es el Bloque.

Más País ya confirmó que no se presenta
Tras dos fracasos en la política gallega, Bescansa y la marca de Errejón no se presentan.

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