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Diario de un confinado... ¿Los aviones chinos?

Diario de Pontevedra | 26 de marzo de 2020

Avión con material procedente de China, este miércoles, en Zaragoza. PABLO CABELLOS (EFE)
Avión con material procedente de China, este miércoles, en Zaragoza. PABLO CABELLOS (EFE)

10:00
¡Buenos días! ¡Por fin tengo pan en casa para hacerme una tostada! Mi señora y nuestro hijo se apiadaron de mí. Antes era de fresa pero ahora es de melocotón. La mermelada, digo. No sé, porque yo nunca comía mermelada desde niño, pero se conoce que la persona que se encarga de comprar mermeladas en nuestra casa va cambiando de sabor. No sé quién será, porque tal como nos dividimos las tareas, yo soy el encargado de las compras de carne, pescado, patés y cosas así, que mi señora se niega a causa de su veganismo, así que si quiero comer productos cárnicos tengo que proveerlos.


11:15
Pienso en los bomberos. Yo antes creía que los bomberos eran unos vagos, hasta que un día se cayó una antena parabólica de mi balcón, de cuando había antenas parabólicas y yo tenía un balcón. Eso fue en la calle Naranjo un día de Nochebuena con un temporal que asustaba. El caso es que la antena, que cayó con soporte y todo, quedó colgada de un cable, suspendida sobre cualquier transeúnte o coche que pasara por ahí. Es también de cuando había coches. Yo me imaginaba en prisión, pues la responsabilidad en caso de desgracia, sería enteramente mía. Así que llamé a los bomberos y aparecieron en unos minutos, haciéndose cargo de la situación y de mi libertad, que desde entonces conservo. Ahora adoro a todos los bomberos y no soporto a esa gente que cree que son una panda de vagos que viven de jugar a las cartas en su cuartel, que es lo que creía yo antes de lo de la parabólica.

Pues con esto lo mismo. Cuánto apreciamos ahora el trabajo de tanta gente. Todo el personal sanitario y el docente, pongo por caso. Cuánto hacen por nosotros y qué poco lo apreciábamos hasta estos días, cuando nos dimos cuenta de que nuestras vidas dependen de ellos y ellas, como de la gente que trabaja en sectores como el de la alimentación o el de los transportes. Sin ellos todo se vendría abajo. Estamos recibiendo un saludable baño de realidad que nos vendrá muy bien en el futuro, o eso espero. Y otro baño de humildad porque toda esa gente no va por ahí sacando pecho. Hacen lo que les toca, un sacrificio tremendo y lo único que piden son medios para hacerlo bien.


15:00
Cada día entiendo menos a algunos políticos, la verdad. En fin, se aprueba suprimir aquel estúpido artículo de la reforma laboral que permitía despedir a trabajadores enfermos. Algo es algo. 


17:00 
Holanda y Alemania se niegan a apoyar a los estados europeos más afectados por esta pandemia. Para eso sirve Europa, para nada. A mí nunca me gustó Europa, ni me gustan los mercados comunes. Si cuando vienen las duras los demás se desentienden eso ni es unión ni es europea ni es nada más que un mecanismo para mantener las desigualdades entre sus miembros. Una sociedad en la que hay socios que mandan y otros que obedecen. 


19:00
Los aviones chinos de Ayuso con el material sanitario que prometió, no llegan. Igual los pilotos se confundieron de camino y aterrizaron el martes en el aeropuerto de Ciudad Real y están desde entonces ahí esperando que les lleven una escalerilla para bajar de los aviones. El domingo, muy ufana, prometió Ayuso que en dos días llegaban los aviones cargados hasta arriba y, generosa como es ella, dijo que compartiría el material con cualquier territorio que lo necesitara. No sé, igual los encargó en el chino de su barrio o la estafó la mafia albanesa, yo qué sé. El caso es que tuvimos que mandarle material sanitario nosotros a ella. Yo no sé si Feijóo hace bien, que luego igual lo necesitamos aquí y resulta que ya no lo tenemos, porque ojalá le lleguen los aviones, pero como la dejen tirada lo mismo no nos devuelve ni una mascarilla y hace como con aquel crédito de Avalmadrid.


21:40
Gran lío en la derecha mediática entre Alfonso Ussía y Francisco Marhuenda. Ussía, colaborador de La Razón desde que dejó ABC, acusa a Marhuenda de censurarle una columna y Marhuenda le responde que no, que lo que pasa son dos cosas: una, que Ussía se negó a compartir página con el propio Marhuenda y dos, que el artículo contenía alguna que otra falsedad. Tal como lo cuentan uno y otro esto parece la crónica de un desencuentro larvado. No sé. Las acusaciones son gruesas y esto daría para dos debates, uno sobre la libertad de opinión de un o una columnista y otro sobre la capacidad de un director de no publicar según qué cosas. Supongo que hay argumentos sólidos para defender una cosa y la contraria. Cuando se enfrentan dos divos el choque suele ser colosal. Ussía, aunque no me gustaba lo que pensaba, sí cómo escribía, cuando hace mil años compartía página con Mingote y hacía unas columnas humorísticas muy bien hiladas. Con el tiempo se le fue agriando el carácter y hace años que escribe amargado, que no es buena manera de ponerse a escribir. En cuanto a Marhuenda, qué quiere usted que le diga: Marhuenda es Marhuenda. Entre los dos pueden conseguir que alguien lea su periódico, aunque bien pensado no creo que eso vaya a suceder.

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