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Mala leche

Manuel López Castro |

Diario de Pontevedra | 16 de julio de 2018

PARECE EVIDENTE que Luis Enrique tiene tantos o más desacordes que aduladores, cosa que, en principio, no debería condicionar su aprecio profesional como seleccionador. En fútbol, ya se sabe que todo depende de si la bola entra o no, y su bagaje técnico no es peor que el de otros que le precedieron. Cierto que ser respetuoso nunca esta por demás, pero un toque de incitación o mala leche tampoco viene mal en un escenario tan poco amable e intrigante. Mejor que se comporte tal como es que fingiendo lo que no siente. Polémicos lo fueron también Javier Clemente y Luis Aragonés, distanciados de la excesiva prudencia que definió a Vicente del Bosque, demasiado monótono en sus reflexiones, prefiriendo no ser molesto antes que franco, ocultando a veces lo que debiera trascender. Con independencia de que se le considere engreído o no, más si la opinión proviene de seguidores del Madrid o del Barça, Luis Enrique está llamado a aportar savia nueva, a romper moldes en un sistema que dio sus frutos, pero que se agotó corroído por la rutina. El éxito del pasado se desdibujó con el fracaso del presente. Por ello que es muy necesario ensayar nuevas ideas con caras nuevas.

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