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Marín, aquellos medios de transporte (I)

Ángel García Carragal |

Ángel García Carragal | 21 de septiembre de 2020

Quizás que a algunos de ustedes el nombre de John Loudon McAdam (1756-1836) no les diga nada, pero este señor fue un ingeniero escocés ‘inventor’ del ‘macadam’, material formado por una variedad de áridos empleado en la construcción y mejora de caminos y carreteras. Confieso que yo desconocía este dato pero lo descubrí, gracias a la explicación que me dio un ingeniero, en mis tiempos de administrativo en la empresa ‘Raymundo Vázquez’.

Durante el siglo XIX pueblos y ciudades encontraron en el ‘invento’ del señor Mc Adam la solución a uno de los más grandes problemas a los que se enfrentaban: desplazarse por vía terrestre de un lugar a otro por caminos cuyo pavimento facilitase a carros, carruajes y diligencias, que transportaban personas y mercancías, una comunicación más rápida y segura.

Pues bien, gracias al ‘macadam’ Marín y su puerto, solucionaría los inconvenientes de la falta de una carretera acondicionada para un buen transporte, con la construcción del ‘Camino de Pontevedra a Marín por la costa’ (se prolongaría hasta Cangas gracias al Puente de la Libertad) que supliría al Camino Real, una vía de comunicación muy estrecha y en muy malas condiciones para la rodadura de carruajes. El transporte de personas y mercancías por carretera que se realizaba en Marín era mediante carros tirados por bueyes o caballos siendo varios los emprendedores que se dedicaron a este actividad como los que cita M. Cendán en su ‘Historia de Marín’, los cuales traemos a colación.

Siglo XIX. La cartería del correo de la villa estaba en manos del marinense Manuel Pena Pacheco que tenía dos coches (los ‘Victoria’) tirados por cuatro caballos, con los que realizaba el servicio público de repartir el correo entre Marín, Pontevedra, Bueu y Cangas. El concesionario, Pena Pacheco, vendería los coches a la sociedad formada por Ramón Somoza y Juan Fábregas para asociarse posteriormente con Benito Sobral Graña, también vecino de Marín y crean una empresa de coches de doce asientos a la que llaman ‘Línea Marín-Pontevedra y viceversa’. La sociedad se ‘rompe’ a los dos años, se reestablece poco después y duraría otros cuatro años.

Destacable es también como las flotas de coches y carruajes tirados por caballos se iban modernizando y ampliando sus recorridos a medida que las carreteras mejoraban gracias al ‘macadam’ y a la demanda del servicio generada por el aumento de población. Y en 1881 nace la empresa de carruajes ‘Volador de Marín’ (así se anunciaba en el Diario de Pontevedra de la época) que abría un servicio entre Marín y Carril (Vilagarcía) contando para ello con unos coches muy modernos y con despacho de billetes en la Herrería (Pontevedra). A finales del s. XIX, José Sobral Portela implanta otro servicio, el ‘Industrial’, entre Marín y Cangas con tres coches. Este tipo de transporte duraría en Marín hasta mediados del siglo XX, gracias a populares personajes que recorrían a diario con sus carromatos la carretera Marín-Pontevedra, como veremos en próximo capitulo.

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