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Vicky Estévez: "Nos han metido la mierda del amor romántico en la cabeza"

Sara Vila | 05 de marzo de 2017

Vicky Estévez
Vicky Estévez
Se acabaron los minutos de silencio. Desde su constitución, el Colectivo Feminista de Pontevedra ha reclamado alto y claro los derechos de las mujeres en las calles de la ciudad con ‘performances’ tan duras como la realidad que viven quienes padecen agresiones machistas. El próximo miércoles, 8 de marzo, sus integrantes celebrarán el Día de la Mujer

Todo empezó el 7 de noviembre de 2015, cuando un tumulto de mujeres llegadas de todos los rincones del Estado clamaban en Madrid contra la violencia machista. El grupo de Pontevedra, que estaba integrado dentro de la Plataforma Feminista Galega, decidió organizarse de forma autónoma para poder realizar más actividades y aunar las voces de las feministas de la ciudad. En octubre de 2016 se constituyó el Colectivo Feminista de Pontevedra, formado por más de 50 mujeres en la actualidad. Su presidenta es Vicky Estévez.

El próximo 8 de marzo es el Día de la Mujer. ¿Por qué hay personas que todavía no entienden que se celebre este día?
Yo lo que pienso es que hay personas que tienen poca empatía. Todos los grupos oprimidos necesitan un día para reivindicar sus derechos. Nosotras no estamos en igualdad de condiciones con respecto a los hombres, si lo estuviésemos no necesitaríamos este día. Hay hombres que todavía preguntan por qué no hay día del hombre... ¡No tiene sentido! Y mucho menos si es blanco y heterosexual. Hay que visibilizar a ciertos colectivos, porque es cuando nos acordamos de que hay mujeres oprimidas que sufren por el hecho de serlo.

El inicio de 2017 está siendo terrorífico en lo que se refiere a violencia machista. ¿Cómo se sale del bucle asesinato-minuto de silencio en el que parece que nos hemos instalado?
Dentro del colectivo hablamos mucho de este tema; consideramos que tenemos que dar un paso más, no sé de qué tipo todavía. Además, personalmente, no me gustan los minutos de silencio, se tienen que acabar. Me parece que ya estuvimos mucho tiempo calladas, ahora tenemos que hacer ruido, acciones más contundentes para que realmente nos hagan caso. Con la brutalidad de los asesinatos que están teniendo lugar este año, el presidente del Gobierno todavía no ha salido a leer un comunicado sobre lo que está pasando. Que las instituciones hagan un minuto de silencio me pone de muy mal humor, me da la impresión de que nos están tomando el pelo. Estamos luchando para que esto sea una cuestión de Estado y que sea considerado como terrorismo machista, porque hay más muertes por machismo que por ETA. Estamos normalizando algo terrible, nos levantamos con asesinatos, decimos "qué pena" y seguimos con el día a día.

"Toda la atención se fija en educar a las mujeres y no en reeducar a los hombres. Hay que trabajar las nuevas masculinidades"


La noticia siempre son los crímenes, pero no se habla tanto de la raíz del problema, ¿dónde empieza la violencia machista?
Yo creo que hay que trabajar mucho las nuevas masculinidades. Toda la atención se fija en la educación de la mujer. Y no se trata tanto de educarnos a nosotras, sino también de reeducar a los hombres desde que son niños. Ayer leí en Facebook que a partir de junio se podrá poner el apellido de la mujer antes que el del hombre y había muchos comentarios diciendo que eso era una tontería. Pero nada es una tontería, los micromachismos existen y son las raíces del problema. Hay que cambiar todo eso que está normalizado en la sociedad: que a una mujer se le pueda decir un piropo por la calle sin conocerla de nada, que una mujer entre en una discoteca sin pagar... La base de todo es la educación. Tenemos que reeducar a nuestros jóvenes. Un 25% de las adolescentes sufre violencia machista. Hay que empoderar a las mujeres para que tengamos claro que no somos un objeto de nadie. Pero ellos también tienen que darse cuenta de que también son víctimas del machismo. Por ejemplo, se han hecho experimentos de mujeres agrediendo a hombres en la calle y las personas, en vez de ayudarles, se reían de esos hombres porque interpretaban que no se podían dejar pegar por un ser inferior. Hay que educar a los niños en la igualdad desde que nacen. Ahora mismo, en Carnaval, todos los disfraces para mujeres llevan la etiqueta de ‘sexy’. Todas esas cosas que vemos como normales no lo son. El machismo empieza así, pero es que luego, cuando son adolescentes, tienen la idea de que si no hay celos no hay amor. Hay que decirles bien claro a las chicas que un maltrato no empieza por una hostia. Empieza con detalles como pedirte que no quedes con tus amigas, o mostrarse incómodo porque te has arreglado, aunque no sea en tono de enfado. A las mujeres nos han metido la mierda del amor romántico en la cabeza y eso es lo peor. No somos princesas, somos mujeres y no necesitamos príncipes -que no existen, por si alguna lo dudaba- que nos rescaten.

¿No se perciben cambios en las nuevas generaciones?
Yo no creo que haya descendido (la violencia machista), aunque tampoco pienso que haya aumentado. Lo que sí veo es una mayor normalización de la diversidad sexual. Los jóvenes aceptan como iguales que son al colectivo LGTBI. Pero en lo que se refiere a la violencia machista no, porque seguimos educando en el amor romántico. Hay que evitar el lenguaje de príncipes y princesas con las niñas. Hay que decirles a las niñas que son listas, importantes, valientes... no princesas. Estas cosas hacen mucho.

"Lo que hizo Gallardón supuso un repunte del feminismo. Ahora está mejor organizado y no da tanto miedo"


Una discriminación evidente es que las mujeres sigan cobrando menos que los hombres. ¿Por qué cree que ocurre?
Eso es lo que nos gustaría saber. Además, en las universidades hay una mayoría de mujeres y eso no se ve reflejado luego en los puestos de responsabilidad de las empresas. Hay mujeres sobradamente preparadas que no pueden acceder a estos puestos por el conocido como techo de cristal. Esto no tiene ninguna lógica. El hecho de que una mujer pueda quedarse embarazada y ser madre sigue siendo un problema.


Hay casos en los que son las mujeres las que renuncian a ascender para dedicarse a la familia.
Nos han metido el rollo de que somos nosotras las que tenemos que renunciar a nuestras carreras por el cuidado de los hijos. Pero no idealicemos el hecho de ser madre, no quiero que nadie me aplauda por ello. El ser madre es una faceta de mi vida, que debería ser la misma que para un hombre ser padre. Ayer salía en un periódico un proyecto científico elaborado por un grupo de ocho mujeres cuyo jefe era un hombre y se hablaba siempre en masculino, cuando la práctica totalidad del grupo eran mujeres. Nos invisibilizan.

¿Aquel intento de reforma de la ley del aborto, supuso un resurgir para el feminismo?
Lo que hizo Gallardón supuso un repunte del movimiento. Recuerdo mujeres que decían que habían estado luchando toda la vida por lo mismo. Ahora pienso que estamos mejor organizadas y, sobre todo, la palabra feminista está dejando de dar miedo.

¿Ya no tiene una connotación negativa la palabra feminista?
Sí, todavía existe esa connotación. Si tú hablas de igualdad no hay ningún problema, pero en cuanto dices la palabra feminismo... Es como si nos comiésemos a los hombres o algo así. Nosotras no odiamos a los hombres. Es más, entendemos que los hombres tienen que ser nuestros aliados y necesitamos de ellos para hacer cambios.


"El hecho de ser madre es una faceta de mi vida, que debería ser la misma que para un hombre ser padre"


¿Por qué cree que existe ese recelo hacia el feminismo por parte de algunos hombres?
Porque es muy complicado ser consciente de tus privilegios y renunciar a ellos. Yo tengo amigos que lo hacen y están dispuestos a acompañarnos en la lucha y eso no significa ir delante en una manifestación cogiendo la pancarta. Ese no es el lugar de un hombre, sino de las mujeres. Es como si yo en una lucha contra el racismo me pongo delante. Yo empatizo con la lucha negra y me pongo a su lado porque considero que piden lo justo. A los hombres que realmente llevan dentro el feminismo no hace falta explicarles esto porque entienden que las protagonistas de la lucha somos las mujeres. A veces hay hombres que me preguntan qué pueden hacer para contribuir a la causa. Yo les digo que paren las bromas machistas cuando están entre amigos o que no dejen que otros varones juzguen a una mujer por cómo va vestida. Su papel también es muy importante. Tenemos que darnos cuenta de que las mujeres estamos siendo asesinadas por el simple hecho de serlo.

Dentro del movimiento feminista existen debates muy enconados sobre diferentes cuestiones, como la prostitución o la custodia compartida. ¿Cuál es la postura del colectivo que usted representa?
Nosotras somos abolicionistas. Consideramos que la prostitución es una forma de cosificar a las mujeres. Ahora estamos debatiendo sobre nuestra postura en relación a la custodia compartida, aunque nos oponemos a la que es impuesta. Además, hay casos de niños que fueron asesinados por su padre mientras disfrutaban del permiso de visitas. Pensamos que lo ideal sería una custodia compartida cuando ambos progenitores están de acuerdo. Para nosotras, lo lógico sería estudiar cada caso en particular.

¿Qué retos tienen por delante las mujeres?
El primero es acabar con la violencia machista. Esto suena muy ambicioso porque, cuando estás dentro del movimiento, a veces tienes sentimientos de impotencia y lloras mucho. A veces hay pequeñas victorias, como conseguir que un humorista machista no venga a la ciudad a hacer un monólogo con este tipo de contenidos. Tenemos que hacer que el Gobierno entienda que esto tiene que ser una cuestión de Estado.

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