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Jorge C. Alonso: "Irme al siglo XIII durante el confinamiento fue maravilloso"

Jorge C. Alonso. DAVID FREIRE
Jorge C. Alonso. DAVID FREIRE
Aunque es periodista y trabajó en gabinetes políticos y en el ámbito del protocolo, el autor de 'Las lluvias de primavera amargan el buen vino' acaba de publicar su tercera novela

Luchas de poder y misterio centran la novela escrita por el periodista Jorge C. Alonso, que prefiere no hablar de política, a pesar de que su trayectoria profesional ha pasado por gabinetes de protocolo y política. Su libro le sirvió de refugio durante el confinamiento con un viaje en el tiempo y el espacio hasta la ciudad inglesa de Salisbury en el siglo XIII.

¿Qué se va a encontrar el lector en esta novela?
Dos interrogantes, el primero de ellos el título, ‘las lluvias de verano amargan el vino’, una frase enigmática que aparece ya en el primer capítulo y va a perseguir a uno de los protagonistas hasta casi el final de sus días, cuando va a descubrir el significado de esas palabras. El otro enigma tiene que ver con la catedral de Salisbury. La novela se centra en ese condado, con los condes como epicentro. La catedral acoge el otro misterio que se desvela a final del libro. La novela está ambientada en la época medieval, pero el desenlace es en el año 2019.

Son muchos siglos, ¿ha tenido que repasar mucho de historia?
El libro está muy documentado. Partiendo de que es una novela, que son hechos que no han sucedido, sus personajes sí que existieron. Es decir, los condes de Salisbury sí existieron con los nombres que yo le doy. Por qué?, te preguntarás. Pues mira, yo, para contar esta trama, necesitaba una catedral y una familia noble. Entonces, hablando con un amigo mío que es angloirlandés y, por cierto, pontevedrés de adopción, me llevó hasta los condes de Salisbury. A partir de ahí fue una larga labor de investigación para conocer la catedral, el lugar, Stonehenge y la familia. Luego los metí en una historia y me pareció chulo que fuesen personajes reales.

No le amedrentó meterse en ese terreno.
Aunque la trama la tenía ya resuelta desde hacía tiempo, el envolverla fue lo que llevó bastante tiempo.

En la trama hay también luchas de poder.
Sí, el conde de Salisbury, en un momento dado, en vez de pasar al varón, pasa a una hermana. Entonces el protagonista es el hijo del que no llegó a ser conde, que quiere recuperar el condado. Salisbury era una ciudad rica porque tenía permiso para celebrar dos mercados a la semana. Venía mucho mercader que dejaba dinero en impuestos para el conde. Esa riqueza la pierde de repente e intenta recuperar el título, como si tiene que matar a su tía o a su primo para hacerse con él.

¿El haber trabajado en política le ha inspirado para esta trama?
Es un giro de 180 grados radical. No tiene nada que ver con mi vida personal. Ni un ápice de autobiográfico. Así como en mi anterior novela había bastante.

¿Cuánto tiempo dedicó a escribirla?
Los meses del confinamiento me vinieron muy bien, serían unos seis meses.

¿Le sirvió también para desconectar de lo que estaba pasando?
Irme al siglo XIII o XIV durante el confinamiento fue maravilloso. Me empapé bien. Es una época que me encanta, me fue fácil en el sentido de haber leído mucho sobre esta época, pero difícil a la hora de ponerlo en estos personajes y en esta ciudad, pero más o menos está lograda.

En el anterior libro hablaba de Abel Caballero, ¿cómo fue el salto de hablar del alcalde de Vigo a los condes de Salisbury?
Estuve tentado de meter a Caballero en la novela. Era fácil. Abel Caballero es doctor en Económicas por Cambridge, vivió allí dos años.

Sin embargo la gente se burla de su inglés cuando inaugura las luces de Navidad.
Tiene un inglés perfecto. Una persona que redacta una tesis doctoral en inglés sabe hablarlo. Como te digo, el libro termina en el siglo XXI con el quinto marqués de Salisbury, que es un importante personaje real de la actualidad inglesa y que bien pudo haber sido amigo de Abel Caballero.

¿Y cómo se lo habría tomado?
Con humor, es una persona inteligente y, como tal, tiene sentido del humor.

La trama, ambientada en el condado de Salisbury durante la Edad Media, le obligó a repasar ese período de la historia

El prólogo lo firma Manel Loureiro. ¿Cómo fue esa colaboración?
Complicada porque le pilló a él corrigiendo La Puerta. Yo le llamé, se lo propuse y de inmediato me dijo que sí, que nunca había hecho ningún prólogo a nadie. A mí me encantó, aunque me llamó algo así como vago por escribir un libro tan corto, que daba para muchas más páginas. La corrección y la promoción de su libro coincidió con todo esto pero, aún así, el prólogo llegó a tiempo. Que, por cierto, La Puerta es un libro muy recomendable que, además de lectores vivos, tiene un lector del más allá. Él y yo lo sabemos. Hay un ejemplar de ‘La puerta’ en el otro mundo, él lo va a entender.

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