PREMIO PURO CORA

Lola García: "El titular de mi vida sería poder publicar que se ha encontrado una cura para el cáncer"

Destacada analista política y directora adjunta del diario La Vanguardia, Lola García (ganadora del Puro Cora 2024) fue testigo en primera línea del auge del independentismo en Cataluña que narró en sus elogiados libros 'El naufragio' (2018) y 'El muro' (2022) ▶ Con una dilatada carrera como periodista su seña de identidad es su rigor y neutralidad
Lola García, en la entrega del Premio Puro Cora 2024. SEBAS SENANDE
photo_camera Lola García, en la entrega del Premio Puro Cora 2024. SEBAS SENANDE

A punto estuvo de matricularse en la carrera de Filología, pero a Lola García (Badalona, 1967) ser maestra no le proporcionaba el adictivo frenesí del periodismo, una profesión en la que su rigor y ecuanimidad la han llevado hasta la cúpula de La Vanguardia. Este miércoles recogió en Lugo el XXXI Premio Puro Cora.

Es analista política y periodista. ¿Siempre tuvo claro que su camino era hacia el mundo político?
Para nada, fue algo circunstancial. Yo empecé en El Periódico de Cataluña en la sección de Sociedad y me encantaba. Los periodistas generalmente no nos decantamos por la política, lo que queremos es 'hacer calle', reportajes, información social pegada a la gente. Ese era mi caso, pero el director hizo un gran cambio y me colocó en la sección política. Le pedí que no, pero me tocó. Tenía 26 años y decidí que como no tenía ni idea tendría que formarme y me apunté a la carrera de Ciencias Políticas.

Al final le cogió el gustillo...
¡Muchísimo! Me apasiona la política, tanto la vertiente teórica como hablar con los partidos. Creo que son muy necesarios y que sin ellos la democracia no funcionaría. Adoro mi trabajo y he visto que cada partido tiene sus propias convicciones y no todos tienen el 100% de la razón. Me gusta tomar un café con alguien de ERC, por ejemplo, y al día siguiente con alguien del PP para ver ese contraste de convicciones.

El nivel de tensión en Cataluña ha bajado mucho, es curioso porque la crispación ahora está instalada en Madrid

¿Volvería ahora a Sociedad?
No. He descubierto que la política lo es todo. Cualquier tema social, educativo, de salud, científico... Todos tienen un trasfondo político porque entronca con todo. La política es la forma que tenemos los humanos de organizarnos y por eso es tan apasionante. Por desgracia, a veces se hace politiqueo en vez de política.

¿Por qué se decantó por el periodismo? 
Siempre me ha encantado leer, de niña me apasionaba tanto que quería ser bibliotecaria (risas). Pensaba que era el paraíso en la tierra, meterme entre libros. A la hora de elegir la carrera estuve a punto de meterme en Filología pero lo de dar clases se me hacía muy monótono. No me veía 40 años en una aula y me decanté por el periodismo.

¿Cómo recuerda su primer día en la redacción de El Periódico?
Ilusionante, era la buena época del periodismo escrito: lo que no se publicaba en los diarios casi no existía. Trabajábamos muchas horas pero las cosas se podían hacer con detenimiento. La velocidad del mundo digital no existía.

Cuando trabajo me abstraigo de lo que pienso o siento en ese momento, incluso en temas con gran carga emocional

Al saber que es la ganadora del Puro Cora dijo que le hacía especial ilusión porque La Vanguardia y El Progreso son periódicos hermanos, centenarios. En un mundo donde prima la desinformación ¿son más necesarios que nunca?
Sí, porque hoy en día para la ciudadanía es muy complicado distinguir lo que es verdad de lo que no. Hay medios nacidos en internet que no tienen los estándares de rigor y calidad que serían deseables y que lanzan insinuaciones con sesgos partidistas sin atender a nada más. Afortunadamente, la mayoría de medios tradicionales sí que que cumplen esos estándares y tienen un público mucho más transversal.

¿Cuál es el mayor reto del periodismo en la actualidad?
Tener más credibilidad que nunca y ganárnosla cada día siendo honestos con nuestros lectores. Tenemos más trabajo que hace años porque nos toca desbrozar lo que es cierto y lo que es mentira de todo aquello que circula por internet y hacerlo con una rapidez tremenda poque tenemos la inmediatez de los medios digitales.

El jurado la premia por su "sensatez" y "objetividad" al abordar el conflicto catalán. ¿Es fácil hablar de política con objetividad?
Yo parto de la base de que la objetividad como tal no existe, porque siempre vamos a ver las cosas desde nuestro punto de vista y desde el de nuestra línea editorial, lo que sí podemos es ser honestos y no sectarios. Lo importante en un medio generalista es poder aportar muchos puntos de vista y que el lector encuentre diferentes enfoques para, a partir de ahí, hacerse su idea. Hoy en día está en auge todo lo contrario: buscar un segmento de la población al que dirigirse y explotarlo. Creo que diarios con una trayectoria de décadas afortunadamente buscamos otra cosa, un público más general que admite mejor la crítica a los suyos, algo que en las redes sociales no se da porque cada uno se mete en su propia burbuja.

Vivió de primera mano el conflicto independentista. ¿Cómo fue cubrir como periodista aquel 1-O?
Lo recuerdo como una sucesión de acontecimientos vertiginoso. Cada día pasaban cosas que no habían sucedido nunca. Ya la noche anterior al 1-O estaba cenando con mi director y otros compañeros del periódico [teníamos tanto trabajo que desayunábamos, comíamos y cenábamos juntos (risas)], y recuerdo que comentábamos que al día siguiente podría haber cargas policiales y así ocurrió. Yo cuando estoy trabajando me abstraigo bastante de lo que siento o pienso en esos momentos. Me ha pasado siempre, hasta cuando me tocó cubrir atentados. En temas con una gran carga emocional, no digo que no me emocione, pero estoy tan absorta en intentar hacerlo bien que no opino ni siento.

Me gusta hablar con los partidos para ver sus convicciones, puedo tomar un café con ERC y al día siguiente con el PP

¿Y no sintió nada en el 1-O?
Yo el 1-O solo miraba las imágenes y pensaba en que eso lo estarían viendo en televisiones de todo el mundo. La sensación que tuve fue de que aquello que sucedió sería un punto de inflexión, un antes y un después, como así ha sido. Pensé además que el Gobierno español no había medido bien la reacción que tuvo. Aquello marcó el desenlace del procés de una manera que durará décadas.

¿En qué punto está el independentismo ahora mismo? 
Estamos en una etapa de posprocés en la que el independentismo ha hecho una corrección de su estrategia, sobre todo por parte de ERC, pero también por parte de Junts, aunque en la retórica no lo parezca, pero en la práctica es así porque la sociedad catalana así lo demanda. Los ciudadanos catalanes saben que la independencia no está a la vuelta de la esquina ahora mismo y lo que quieren es que se solucionen sus problemas. El independentismo hace política con las herramientas que tiene ahora, que no es la vía unilateral porque saben perfectamente que Europa no lo va a apoyar. No implica que renuncien a sus anhelos, pero las herramientas actuales son las de un estado autonómico.

¿Está la sociedad catalana más fracturada que entonces?
El nivel de tensión ha bajado mucho, es curioso porque a nivel español se ha disparado. Durante el procés noté una gran división que ahora no hay. Existe una mayor relajación en la sociedad catalana, pero la crispación ahora está instalada en Madrid.

Terminemos la entrevista con una pregunta difícil. ¿Cuál sería el titular de su vida?
El titular de mi vida sería poder publicar que se ha encontrado un gran avance o una cura para el cáncer. Todos conocemos a alguien que está o estuvo enfermo. 

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