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Un curso lleno de imprevistos para el Pontevedra

Pasarón. GONZALO GARCÍA
Pasarón. GONZALO GARCÍA
La crisis del coronavirus pone en jaque a nivel global una temporada que para el Pontevedra ha estado marcada por numerosas anomalías: desde el regreso de un jugador traspasado hasta tres cambios de entrenador

La crisis del coronavirus ha afectado a la sociedad y, por ende, al deporte en todos sus ámbitos. Pero si hasta la fecha alguien había tenido una temporada ya llena de anormalidades, ese era el Pontevedra Club de Fútbol. El cuadro pontevedrés acumula, desde el verano, muchos contratiempos. Algunos, por mala planificación o situaciones inesperadas. Otros, por azares futbolísticos como los malos resultados. E incluso unos últimos relacionados con el infortunio de los aspectos físicos de varios jugadores de la plantilla.

Así, este guion contextualiza su primera escena en el 14 de julio, cuando el Pontevedra comenzó a entrenar con la despedida paralela de David Castro, y pareció poner su punto y final el 18 de febrero, con el cese de Carlos Pouso. Pero el Covid-19 ha llegado para darle una nueva vuelta de tuerca a los acontecimientos a nivel global y amenazar con dejar incompleta una temporada que el PCF, por su extrañeza y pase lo que pase, nunca olvidará.

La marcha de Castro

El Pontevedra inició su pretemporada un 14 de julio con Luismi dirigiendo la sesión en Pasarón, los gemelos Barbeito en el césped pese a no haber renovado (al menos oficialmente) y David Castro, clave en el lateral izquierdo la temporada anterior, despidiéndose entre lágrimas en rueda de prensa. El de Cuntis tenía encima de la mesa una oferta irrechazable del Valencia Mestalla para él y para el club. Había que buscar reemplazo y el club, sabedor de que tenía ya cubiertas las 16 fichas sénior, lo encontró en el sub23 Naveira, al que, como debutante, le pesó la responsabilidad del puesto.

Mejía por Mouriño

El mediapunta porriñés se fue cedido en enero de 2019 al Rápido de Bouzas para dejar sitio a Borja Domínguez. Lo hizo tras acordar con Lupe Murillo su renovación hasta junio del 2020, por lo que durante toda la pretemporada fue uno más. Sin embargo, desde el principio, Luismi y Roberto Feáns le aseguraron que no se contaba con él. Mouriño se aferró a su confianza en ganarse minutos hasta el final. En la última semana de mercado, el PCF incorporó al hondureño Alfredo Mejía para ocupar la ficha de Mou, que acabó saliendo el último día de mercado del club tras rescindir su vinculación.

Dos lesiones duras

La pretemporada había estado marcada por muchos problemas físicos en los jugadores. Pero nada resultó fuera de lo normal hasta que el 8 de octubre, justo tras haber marcado su primer gol de la temporada, Javi López se rompiese el ligamento cruzado de su otra rodilla en un entrenamiento. El andaluz se volvía a perder el resto de temporada, como ya le había sucedido un año antes. A la desgracia del extremo se le unió luego la de Jesús Berrocal. Con problemas en el pubis desde mediados de octubre, en diciembre se rompió el tendón del aductor y a los 20 minutos de su primer partido tras superar la lesión, volvió a desgarrarlo. Salvo milagro o aplazamiento largo, tampoco volverá a jugar este curso.

Mercado 'movido' y regreso

Con la llegada del mercado invernal, el Pontevedra vio la oportunidad de solventar sus carencias y así poder pelear por el play-off de ascenso. Feáns y Pouso se movieron bien e incorporaron a cuatro futbolistas de nivel: José García, Zabaleta, Rufo y Adrián Cruz. Sin embargo, desde el principio se aseguró que el objetivo era incorporar un número bajo de jugadores y no dar bajas, algo que al final no sucedió. Mejía, a quien se le hizo sitio por Mouriño, pidió salir en enero y se fue prácticamente con nocturnidad. A Pazos se le invitó a abandonar el club. Pero estos movimientos no fueron anormales comparados con el caso Bustos. El extremo y el club aceptaron una oferta del Cracovia, que a última hora decidió no incorporar al asturiano alegando problemas físicos. Así, el PCF tuvo que dar marcha atrás y frenar la incorporación de un extremo que ya tenía muy avanzado.

Tres cambios en el banco

El buen papel de la última temporada condujo a la renovación de Luismi Areda como técnico del primer equipo. Sin embargo, las cosas comenzaron de forma diametralmente opuestas a cómo se dio la temporada anterior. La irregularidad se adueñó de los resultados y a los nueve partidos, fue cesado. El club buscaba una reacción y la encontró en el período de interinidad de Jesús Ramos mientras se negociaba con Carlos Pouso, que llegó con el viento de cara y le dio continuidad con un inicio notable. Pero en el último choque del 2019 el PCF cayó contra el colista y ahí inició una dinámica negativa que acabó llevándose por delante al preparador vizcaíno, incapaz de revertir la racha de nueve encuentros sin ganar. A finales de febrero, en el tercer cambio en el banquillo esta temporada, Jesús Ramos volvió a tomar las riendas del equipo.

Pasarón, triste sin fútbol
Estaba previsto que este domingo el Estadio Municipal de Pasarón acogiese el derbi entre el Pontevedra y el Celta B a partir de las 17.00 horas. Sin embargo, la irrupción del coronavirus en España se ha llevado por delante cualquier tipo de evento deportivo. Y la Segunda B no fue una excepción.

Lo que se preveía como uno de los grandes días de la temporada granate, con la visita del filial del eterno rival, se convirtió en una triste tarde en la que Pasarón presentó un aspecto desolador, como demuestra la fotografía que acompaña estas líneas. En un principio, el partido se iba a disputar a puerta cerrada. Pero finalmente, el pasado miércoles, las autoridades deportivas y sanitarias decidieron suspender de manera temporal durante dos semanas (aunque todo apunta que serán más) la competición. La Boa Vila deberá esperar para disfrutar del fútbol. Y puede que la espera sea larga. 

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