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El paraíso perdido del salmón

José Manuel Cobas (i), Gonzalo Tato (c) y Luis Souto (d) ayer con el primer salmón del Ulla. PATRI FIGUEIRAS
José Manuel Cobas (i), Gonzalo Tato (c) y Luis Souto (d), este martes, con el primer salmón del Ulla. PATRI FIGUEIRAS
Los pescadores pudieron iniciar este martes, aunque con horario reducido, una temporada en la que el río Lérez vuelve a estar vedado, 17 años después, por la ausencia de ejemplares

Los pescadores han podido regresar este martes a los ríos y en el Ulla se capturó el primero de los salmones –conocido en Asturias como el campanu–, pero donde no habrá cañistas este año en busca del preciado tesoro será en el Lérez y no por culpa de las prohibiciones como consecuencia de la pandemia del coronavirus sino porque el cauce ha vuelto a ser vedado debido ala falta de ejemplares.

17 años después de que el río se reabriera, la Xunta decidió volver a cerrarlo porque la preocupación, especialmente, de los dos últimos años se confirmó en 2019 con el número de ejemplares contabilizados, lo que provocó que los técnicos hicieran hincapié en poner en marcha un plan de choque para recuperar esta especie.

La actual situación del río es semejante a cuando estuvo vedado entre 1993 y 2002. El furtivismo es uno de los principales problemas

Hubo una época no muy lejana en la que el Lérez era uno de los paraísos de la pesca del salmón de España. Su fama ha llegado hasta nuestros días porque para los cañistas siempre fue uno de sus lugares preferidos. "El Lérez es uno de los ríos más bonitos de nuestro país". Estas palabras de Virgilio Alonso, que en el año pasado capturó el rey del Lérez ponen de manifiesto la trascendencia del cauce.

La situación llegó a un punto límite a principios de los años noventa del siglo pasado cuando no se visualizaron salmones, por lo que en 1993 se puso en marcha una veda, que se prolongó durante una década. El plan de recuperación dio buenos resultados, por lo que en 2003 se volvió a abrir.

Durante estos algo más de tres lustros, en los que se pescaron 136 salmones, se pasó por diferentes periodos, muchos de ellos alimentaron la ilusión, no en vano hace diez año la media de visualizaciones de salmones superaban el centenar en cada anualidad, lo que hizo que aumentase el cupo de capturas que pasó de las cinco de 2003 a las 15 de 2016, pero en los últimos ejercicios hubo un descenso preocupante que llegó a su explosión en la pasada campaña.

Desde 2003 se pescaron 136 salmones, tres de ellos en 2019, pero las 'visualizaciones' no llegaron a la veintena

El año pasado se redujo el número de capturas, se acortó el periodo de pesca (del 1 de mayo al 30 de junio) y pusieron a la venta menos permisos.

Esta veda no será algo temporal sino que se prolongará durante unos cinco años, según apuntaron fuentes de la Xunta de Galicia porque "realmente queremos recuperar la especie en el salmón". Durante este 2020 ya se han tomado medidas que serán reforzadas con repoblaciones, aunque realmente a la hora de analizar las causas todo el foco se centra en el furtivismo, que es el principal problema que tiene el río Lérez, pero no solamente en su cauce sino también en la desembocadura, sobre todo entre la zona de Combarro y Praceres.

El furtivismo es la principal causa del descenso de salmones en un río que pasó de tener tres kilómetros para la cría de juveniles a 26 gracias a una serie de medidas tomadas en la presa de Bora, por lo que actualmente existen las condiciones necesarias para que el río pudiera tener más población de salmones.

PLAN. Desde 2003 el cupo fue variando. Hasta 2005 se permitieron cinco, posteriormente se subió a siete y en 2006 después a 15, cantidad que se mantuvo hasta 2010 cuando bajó a diez y en el 11, a ocho. Ese descenso se paró en 2014 cuando se aumentó a doce y en 2015 a 15. En 2018 solo se pudieron pescar dos ejemplares de diez posibles y la Xunta decidió volver a bajar hasta los cinco.

También hubo descenso en las capturas. En 2016 se alcanzó el máximo de 15, pero al año siguiente solo se cogieron cinco, en 2018, dos y el año pasado fueron tres.

El descenso de salmones era una preocupación tanto para los técnicos como para los pescadores que en los últimos años hacían hincapié en la necesidad de tomar medidas. Estos últimos siempre han reclamado a la administración autonómica una apuesta firme por el cauce, que genera un importante impacto económico en la ciudad porque la fama del Lérez que pescar en él fuera uno de los principales objetivos de muchos cañistas que tardan años en conseguir una buena fecha.

Productividad. Dos ejemplares en dos horas
Luis Souto fue el responsable de obtener el primer salmón de la temporada, pero minutos después lo haría su compañero José Manuel Cobas, quien logró hacerse con el segundo y definitivo en la jornada matutina que finalizó a las 10:00 horas, siguiendo el horario establecido por el Gobierno para la práctica deportiva.

"No ha sido como esperaba, pero no salió del todo mal", sentencia Cobas, quien, tras varios intentos, se hizo con un ejemplar de 4,600 kilogramos, un kilo menos que el de su compañero Souto.

Este pescador se enfrentaba a la incertidumbre de volver a la pesca salmonera varios meses después. "Vas y no sabes si va a haber salmón o te vas a ir sin nada". Dos horas después se resolvieron sus dudas.

José Manuel asegura que la espera para abrir la temporada ha valido la pena, y confía en que este sea solo el comienzo de una práctica deportiva que viene realizando años atrás.

Doble jornada
Souto y Cobas cumplieron con su cometido durante la mañana del martes e inauguraron la temporada por todo lo alto. No tuvo la misma suerte su compañero Gonzalo Tato, quien, tras una jornada de poco más de dos horas, no logró hacerse con el tercer salmón de la mañana.

Así lo relató Cobas, quien asegura que la actividad se retomó en la jornada de tarde a partir de las 20:00 "no por nosotros, sino por él. Tenemos que ir con Tato porque no ha cogido nada", afirma.

De esta forma, los tres pescadores completaron la primera jornada pesquera después de que la Consellería de Medio Ambiente trasladase este martes la normativa estatal al colectivo gallego, interpretando que se permitía la pesca fluvial.

El río Ulla de A Estrada abrió la temporada cinco días después de la fecha en la que queda abierto el coto en años anteriores y en unas condiciones poco habituales.


"A la media hora salió el primero"

A las 8.22 horas, Luis Souto se hacía con el primer salmón de la temporada. El río Ulla fue este martes el escenario de la primera pesca salmonera a la que la pandemia ha dado tregua con esta Fase 0 permitiendo su práctica.

"No contábamos con que fuese así de rápido. Llegamos y el guardia estaba en la puerta esperando. Había gente de Madrid y de otros sitios de Galicia, pero al no estar en el mismo ayuntamiento no pudieron pescar", afirma.

Souto, que acudió con sus dos compañeros habituales (Gonzalo Tato y José Manuel Cobas) se hizo con un salmón de 5,900 kilogramos apenas media hora después de dar comienzo la actividad. "Llegamos, hice un par de intentos y a la media hora aproximadamente salió el primer salmón. Di un grito fuerte para que el guardia y mis compañeros me ayudaran a sacarlo. Además, el río estaba muy caudaloso", sentencia. A pesar de que la jornada fue fructífera, Souto asegura que se vio marcada por las medidas de seguridad impuestas por el Gobierno. "Aunque para pescar estábamos a 100 metros entre nosotros, se notaba al hacernos la foto, que no nos podíamos juntar", señala. Aún así, Luis Souto asegura que finalizó la jornada "muy contento" y con ánimo para continuar haciéndolo durante los próximos meses.

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