EL FUTURO LES PERTENECE

Iria Varela, 15 años y temple de estrella

La guardameta, que solo lleva cuatro años jugando al fútbol sala, debutó el pasado sábado con el primer equipo del Poio Pescamar

 HQR! El futuro les pertenece. Foto de reportaje (más careto) de Iria Varela, portera del Poio que debutó con el primer equipo con 15 años. Pabellón de A Seca.El pasado sábado la joven guardameta rojilla Iria Varela, de tan solo 15 años, tuvo que ponerse el mono de trabajo para debutar, en el primer encuentro de liga disputado por el Poio Pescamar, en la máxima categoría de fútbol sala nacional, un nuevo paso en la carrera de un diamante en bruto de la cantera conservera cuyo nombre comienza a sonar con fuerza.

Comenzó la temporada como tercera portera del primer equipo, pero el destino le hizo tener que salir a demostrar su talento en el primer encuentro disputado. La expulsión de Caridad (y las molestias de Silvia Aguete) la hicieron debutar, un papel que no se esperaba, pero que defendió sin ningún problema y dejando claro que lo suyo es una mezcla de talento natural, duro trabajo y aprendizaje.

La guardameta asegura que para ella "fue todo muy raro, fue una sorpresa" el hecho de debutar con el primer equipo y que no se lo esperaba, pero que se sintió "muy feliz" y que es "un sueño debutar en Primera División" ya que ella cuando empezó a jugar "no podía ni soñar con hacer algo así".

Todas las jugadoras de la plantilla ya la sienten como una más y es por ello que tras el partido "me dijeron palabras muy bonitas que valoro mucho y es que no es algo mío, sino que ellas me ayudaron. Sin ellas esto no sería posible".

La carrera de esta promesa comenzó hace tan solo cuatro años cuando empezó a jugar en el O Fisgón para después incorporarse a la cantera del Poio Pescamar. "El año pasado jugaba con las cadetes (su categoría) y con las juveniles", afirma Iria que ya comenzó a formar parte de los entrenamientos del primer equipo. Ahora, cuatro años después de comenzar su andadura en el fútbol sala, Varela ya puede presumir de haber defendido la portería en la máxima categoría nacional.

Sin embargo, pese a cumplir un sueño que ella misma no sabía que tenía y que llega mucho antes de lo que se había imaginado, Iria tiene muy claro cual es su nueva meta. Esta situación le ha apartado de sus compañeras y le ha quitado la posibilidad de jugar con las chicas de su edad, algo que anhela con fuerza.

"Ahora mismo mi sueño es volver a jugar un partido con mi categoría", afirma con claridad la jugadora rojilla que añade que "yo soy cadete, no soy sénior". La sensación que vivió el sábado es "increíble", pero "lo mejor que me podría pasar" sería recuperar la normalidad junto con sus compañeras para seguir creciendo y aprendiendo para terminar de pulir su talento.

Forjando perlas rojillas
El Pabellón de A Seca continúa forjando a fuego perlas rojillas que, desde la categoría biberón, sienten la pasión por el fútbol sala en sus piernas y aprenden en uno de los clubes referentes de Pontevedra.

El Poio Pescamar siempre ha sido cuna de grandes promesas de esta disciplina y por el primer equipo, que se encuentra en la primera división del fútbol sala nacional, han pasado nombres de canteras que como Carol Agulla o Silvia Aguete han encontrado sitio y se han asentado en lo más alto.

Un club que, además de profesional, también es familiar. Jugadoras de la primera plantilla femenina se ocupan también de entrenar a equipos de la base, aconsejando y apoyando a la nuevas promesas que aprenden junto a las futbolistas que cada sábado se enfrentan a los mejores equipos de España.

LIGADOS A LA NACIONAL. El conjunto conservero está, desde hace unos años, fielmente ligado a la selección nacional. Nombres como Silvia Aguete, Carol Agulla o la propia Iria Varela, ya se han enfundado la elástica del combinado nacional en diferentes categorías. Junto a ellas, criadas y formadas en A Seca, otros nombres que han pasado por el conjunto conservero (Jenny Lores o Ana Rivera) también han tenido su tonteo con la selección, haciendo habitual el nombre del Poio Pescamar en las convocatorias y concentraciones.

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