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Ayuso se convierte en la baronesa del PP con más poder tras Feijoó

Ayuso, este miércoles. DAVID MADARRA
Ayuso, este miércoles. DAVID MADARRA
Entra a formar parte de la reducida nómina de presidentes autonómicos que tienen más del 40% del voto y gobiernan solos

La victoria inapelable de Isabel Díaz Ayuso le permite firmar el mejor resultado para el PP madrileño desde la crisis del bipartidismo y la convierte en la segunda presidenta autonómica popular, junto al gallego Alberto Núñez Feijoó, que gobierna en solitario; caso de la Región de Murcia aparte.

Los datos que dejó la jornada electoral de este martes son arrolladores: Ayuso logró más que doblar sus escaños, al pasar de 30 a 65, sumó el apoyo de 900.361 electores, se comió a Ciudadanos y, en solitario, obtuvo más apoyo que toda la izquierda junta, por lo que solo necesita la abstención de Vox para gobernar. 

El partido de Santiago Abascal y su candidata en Madrid, Rocío Monasterio, han dejado claro que facilitarán la investidura de Ayuso, por lo que el objetivo que se marcaron los populares, un Gobierno monocolor, se cumplirá, aunque necesitarán negociar con Vox para aprobar, por ejemplo, los presupuestos. 

Ayuso ha entrado así a formar parte de la reducida nómina de presidentes autonómicos que tienen más del 40 % del voto y gobiernan solos, aunque en su caso, y a diferencia del resto, no logre la mayoría absoluta.

En ese círculo solo se codea con un compañero de partido, Feijóo (47,9 % de voto y sin presencia de Cs y Vox en Galicia), a quien a menudo se caracteriza como su modelo opuesto, mientras que en el PSOE solo dos dirigentes autonómicos gozan de mayoría en solitario: Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha y Guillermo Fernández Vara en Extremadura. 

Solo también gobierna el murciano Fernando López Miras, que logró dar la vuelta a la moción de su exsocio, Ciudadanos, y el PSOE, mediante la inclusión en su Gobierno de tránsfugas del partido de Inés Arrimadas y de diputados expulsados por Vox.

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Ayuso no ha logrado recuperar las mayorías absolutas de las que el PP madrileño se despidió en 2015 con la irrupción de Ciudadanos y de Podemos en el tablero político, pero hay que remontarse a 2011, cuando al frente de la Comunidad y del PP madrileño seguía Esperanza Aguirre, para encontrar un resultado mejor al suyo. 

En 2015, Cristina Cifuentes ganó las elecciones en plena irrupción del multipartidismo y con el PP de Madrid investigado por corrupción, pero necesitó de Ciudadanos para gobernar. Los naranjas condicionaron desde fuera entre reproches de la izquierda y una incomodidad patente en el PP, germen de los choques posteriores en la coalición. 

En 2019, Ayuso obtuvo el peor resultado del PP madrileño en su historia, 30 escaños, pero logró evitar el temido adelanto de Ciudadanos y ella es quien ha marcado el paso del Gobierno bicolor hasta el punto de expulsar a su socio.

Dos años después se queda todos los votos de la formación naranja y va más allá al lograr el 44,73 % de los votos y debilitar en Madrid a los socios de coalición en la Moncloa. Además de reunificar al centroderecha, dejando fuera a Vox, confirma un dominio de la región que, en 2023, cumplirá 28 años. 

Casi tres décadas desde que Alberto Ruiz-Gallardón tiñó de azul la Comunidad de Madrid en 1995. Entonces logró el 50,98 % de los votos y en su segundo mandato, en 1999, el 51,07 %. 

La historia del PP en Madrid sufrió en 2003 con Esperanza Aguirre un revés que finalmente se convirtió en un trauma para la izquierda madrileña, el tamayazo. Dos tránsfugas, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, impidieron con su ausencia que la votación que debía hacer presidente al socialista Rafael Simancas, respaldado por IU, saliera adelante.

La repetición electoral de 2003 dio origen al reinado de Aguirre que ganó tres veces hasta su dimisión en 2012 -después regresó para intentar ser alcaldesa de Madrid y perdió la Alcaldía- y a quien Ayuso llevaba las redes sociales.

Quien fuese su jefa ha pedido este miércoles que la dirección nacional del PP tome nota del discurso que ha llevado a Ayuso a ganar las elecciones y den la "batalla ideológica" sin arrugarse ante "los gurús de la izquierda que imponen la corrección política".

Entre tanto, la dirección nacional del PP defiende que el de Ayuso es el proyecto de Pablo Casado y que su triunfo demuestra que la estrategia de recabar el voto de Ciudadanos era la adecuada y supone un trampolín para que el PP regrese a la Moncloa

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