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La caída del cabello, otra secuela en pacientes de COVID

Se ha observado que existe una relación entre Covid-19 y caída del pelo

Nos encontramos en un proceso de aprender más cosas acerca de este virus y con el paso de los meses se van evidenciando algunos síntomas persistentes y efectos secundarios del Covid-19 que se presentan prolongados en el tiempo en demasiados pacientes, lo que está siendo objeto de muchas investigaciones. 

Uno de los más comunes y acentuados es la caída acelerada del cabello, especialmente y con mayor incidencia en las mujeres que en los hombres, que incluso hasta tres y cuatro meses después de la recuperación comienzan a perder cabello sin razón aparente. Este síntoma puede durar semanas o meses tras haber superado la fase aguda de la infección.

Efectos graves a largo plazo

La conclusión de los profesionales es que la caída del cabello es un síntoma de este coronavirus y una consecuencia también. Expertos en el cuidado del cabello femenino, como Alejandra Díaz, CEO de Perfect Hair, han realizado análisis detallados que les han llevado a mostrar su preocupación por este efecto del Coronavirus que afortunadamente se puede atajar. Con el uso de los productos adecuados y el tiempo de recuperación suficiente, los especialistas están convencidos de que se puede volver a tener un pelo fuerte y sano.

Entre las conclusiones se muestra que en pacientes positivos pero asintomáticos es más difícil que aparezca este efecto secundario mientras que los que han padecido fiebre y otros síntomas sí presentan una caída masiva del cabello; que es lo que en términos médicos se conoce como efluvio telógeno agudo, una alteración del ciclo de crecimiento del pelo que es reversible. 

Otros efectos de la enfermedad que han mostrado una cierta durabilidad en el tiempo en pacientes más graves están siendo tos, fatiga, dificultad para respirar o fiebre. En casos más acentuados se han manifestado también secuelas en el habla. 

Que el cabello se caiga es algo habitual, forma parte del crecimiento del pelo. Pero la caída repentina que están experimentando los pacientes de coronavirus que presentan este efecto secundario triplica esa caída diaria, alcanzando incluso la media de cien pelos diarios. 

Dermatólogos, centros capilares y expertos en el cabello en general recomiendan lavarlo entre tres y cuatro veces por semana dado que esto contribuye a eliminar ese cabello muerto en fase de caída que permite continuar con la regeneración.

En las clínicas se ha observado un incremento en los últimos meses de personas que acuden a consulta refiriendo una intensa pérdida de pelo, que es provocada por la propia infección viral por un lado y por los fármacos que se emplean para su tratamiento por otro. La buena noticia es que en los casos de pérdida del cabello por estrés o por los efectos del Covid-19, la situación es reversible.

Masiva caída del cabello por consecuencias sociales o económicas

La carga genética o los cambios de hábitos influyen en la caída del pelo. El estrés también ha sido desde siempre otro factor importante. 

El otoño es una época post vacacional y en la que vuelve el mal tiempo, por lo que es proclive a un mayo estrés y esto se nota en que la incidencia en esta época se acentúa.

Pero este año hay que sumar el estrés derivado del confinamiento y la inestabilidad laboral o económica, el miedo al contagio o el padecimiento por un ser querido; por lo que hay una mayor incidencia de caída del cabello en la población en general, así que es necesario tomar medidas en términos de cabello sano para evitar una incidencia mayor.

Tratamientos y complejos vitamínicos para acelerar la recuperación

La prevención es muy importante en cualquier aspecto de la salud. Pero si se ha llegado ya a la fase de los síntomas, un suplemento vitamínico o nutricional rico en zinc puede ser un buen regenerador para acelerar el crecimiento. A esto habría que añadir lociones hidratantes para el cabello o incluso tratamientos como la bioestimulación capilar o la terapia láser. 

Cuero cabelludo fuerte y sano

No hay que restarle importancia a la pérdida del cabello. Además de llegar a ser un síntoma de falta de salud, el pelo forma parte de nuestra identidad. Es nuestra tarjeta de presentación y la caída puede llegar a afectar a la autoestima. 

En el cabello también hay que seguir una higiene correcta que implica no sólo lavarlo con frecuencia (cada día no porque es incluso contraproducente) sino también aplicar el champú en su cantidad necesaria y que sea el más adecuado para cada tipo de cabello. Aquí también hay que saber cómo fortalecerlo correctamente y elegir, sobre todo en el caso de las mujeres, un secador, plancha para el pelo u otros accesorios que no debiliten o estropeen el cabello.

La calidad del pelo está igualmente relacionada con una alimentación saludable. Un consumo habitual de vitaminas y minerales aporta también al cabello los nutrientes que necesita. 

La caída del cabello, otra secuela en pacientes de COVID
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