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Cumplir los sueños con disciplina

Javi MARÍN. Foto para reportaje de Diego Landín dando clase en su escuela de ballet, la única que hay en Marín y es un referente. El centro está en la calle Jaime Janer 104, preguntad por él. La idea es sacarle fotos a él dándo clase, con los niños de fondo, también alguna solo, etc.
Diego Landín, dando clases a un grupo de alumnos en su escuela de Marín. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
El bailarín marinense Diego Landín dirige desde el pasado mes de septiembre la escuela Ballet de Galicia, que surgió con el objetivo de formar profesionalmente en la danza a niños y niñas de la zona

LO QUE EMPEZÓ siendo un gran proyecto concebido a largo plazo para el bailarín marinense Diego Landín, acabó siendo gracias a la pandemia una realidad inmediata. El artista de Marín no se imaginaba a principios del pasado año que su trayectoria profesional cambiaría tan repentinamente de dirección por culpa de la crisis sanitaria del coronavirus.

Landín pasó de preparar su gran proyecto de reconvertir el Liceo de Estribela en una Escuela Superior de Danza (que continúa en marcha) a fundar el pasado mes de septiembre su propia escuela de ballet en la localidad marinense, con el objetivo de darle a los niños y niñas de la zona la posibilidad de formarse profesionalmente en una disciplina tan cambiante como es la danza.

Ballet de Galicia, nombre del centro y de la asociación de Landín, empezó en el 2017 con una actuación que se celebró en la alameda de Marín. "Desde ese momento yo ya tenía la idea de traer danza clásica y académica de nivel a Galicia, porque no la había. Yo hasta que me fui a Madrid no pude tomar clases de verdad. Siempre tuve eso en mente", cuenta el bailarín marinense.

En marzo del pasado año Landín se encontraba en México para preparar una nueva coreografía para el Ballet de Monterrey, pero la pandemia truncó sus planes. Tras pasarse allí dos semanas en cuarentena y sin la posibilidad de trabajar, el marinense regresó a España, donde le pilló el confinamiento. "Con la llegada de la desescalada y el verano vi que todo estaba parado. Los teatros y las compañías estaban cerrados y tenía que hacer algo", relata Landín, consciente de que el proyecto del Liceo de Estribela no estará listo hasta dentro de dos años.

"Mi pensamiento fue que, si a la obra de Estribela le quedaban dos años, tras pasar ese tiempo, habría niños y niñas de Marín que ya no tendrían edad para formarse bien y serían unas generaciones que por esperar se acabarían perdiendo", explica el bailarín, que fue justo el momento en el que decidió ponerse manos a la obra y alquilar un local en el municipio marinense para que "la gente que estuviese interesada en formase tuviese un sitio de referencia, de calidad y con un nivel formativo".

"Fue una locura", confiesa Landín, que en un mes acondicionó el local para poder abrir sus puertas en el mes de septiembre. "A los 15 días estaba todo lleno. La gente nos decía siempre que tenían muchas ganas de que hubiese algo así por la zona".

Además de ser una escuela para todos los públicos –en la que además admiten a gente de todas las edades–, Ballet de Galicia también desarrolla el Plan Profesional, con el que pretenden formar a los alumnos para que tengan el nivel necesario para acceder posteriormente a los conservatorios de danza.

"Quiero darle a mis alumnos la mejor formación y la más actual. Si un alumno mío va a Francia o a Nueva York a hacer un curso, no quiero que no se sienta que va por detrás como me sentí yo en su momento, quiero que estén al nivel que deben estar", reflexiona Landín, que explica que la danza "está en constante evolución" y que "no se baila igual ahora que hace 15 años".

Para el marinense es muy importante que sus alumnos tengan un lugar de referencia donde crecer y desarrollarse profesionalmente, una carencia que él tuvo cuando empezó a bailar: "Siempre me sentí muy frustrado, porque llevaba bailando toda la vida y hasta los 18 años que me fui a Madrid no me di cuenta de lo que era entrenar de verdad. Esto no le podía seguir pasando a gente, porque en Galicia hay muchísimo talento y está desaprovechado. Cuando te enseñan algo con una técnica errónea es mucho más dificil corregirlo que aprenderlo de cero".

Actualmente, Diego Landín cuenta con cerca de un centenar de socios en Ballet de Galicia, por lo que se ha visto en la obligación de abrir un nuevo local en Marín, que se inaugurará próximamente, para ampliar grupos. Además, el 95% de sus alumnos son de la localidad marinense.

"Todo el mundo me decía que con mi currículum cómo iba a montar esta escuela en Marín en vez de en Madrid o Barcelona. A mí me apreció que aquí era el lugar, porque hay mucha gente con muchísimo talento que necesita tener esta formación", sentencia Landín.

"La primera clase con Diego me cambió la vida por completo"
Alejandro Santomé tiene 15 años y lleva desde pequeño vinculado al baile, pero con 13 tuvo la necesidad de hacer un cambio en su trayectoria profesional. "Anteriormente practicaba baile de salón, pero necesitaba cambiar. En verano estuve con Diego y me animó a empezar en la escuela cuando abrió. La primera clase con él me cambió la vida. Es genial tener un referente aquí".

 

"Bailar ya me gustaba, pero probé la danza y me encantó"
La marinense Andrea Pazos, de 15 años, lleva tan solo unos meses bailando en Ballet de Galicia. "Fui a probar y dije: esto es lo mío", cuenta la joven, que explica que "el trato es genial y nos ayudan muchísimo". Además, Pazos tiene claro que se quiere dedicar profesionalmente a la danza en un futuro porque "bailar ya me gustaba, pero probé la danza en la escuela y me encantó". "Quiero darle a mis alumnos la mejor formación; quiero que estén al nivel", indica Diego Landín

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