Más de 100 nuevos compromisos con España

La Escuela Naval Militar de Marín celebró este viernes por la mañana un nuevo acto de jura de bandera en el que besaron la enseña nacional 120 ciudadanos civiles, como la piragüista Estefanía Fernández, además de 105 reservistas voluntarios

A menos de tres meses de las celebraciones de la Virgen del Carmen, la Escuela Naval Militar celebró este viernes un nuevo acto de jura de bandera en el que participaron 105 reservistas voluntarios y 120 ciudadanos civiles, que con el beso a la enseña quisieron ratificar ante sus familiares y amigos su amor y compromiso con España. Y es que de hecho, las altas temperaturas y el radiante día recordaban más bien a los festejos típicos del Carmen que se desarrollan en el centro castrense con el final del curso y la llegada del buque-escuela Juan Sebastián Elcano.


Con mucho menos público y un acto más escueto que en julio, pero con el mismo ambiente comprometido, la recién reformada explanada principal se convirtió en el escenario de un acto de jura de bandera que estuvo presidido por el Almirante Director de Enseñanza Naval (Adiena), el contralmirante Ramón Pablo Fernández Borra, siendo esta su primera jura en este cargo.

Como ya es habitual en este tipo de actos, entre los civiles que quisieron mostrar su compromiso con la patria siempre se encuentra alguna personalidad reconocida. En la de este viernes, se encontraba la piragüista Estefanía Fernández, campeona del mundo de piragüismo K1 5000, bronce en k-4 con Teri Portela y actual campeona de España.

La ceremonia, que contó con la presencia de diferentes autoridades militares y civiles, comenzó al filo de las 12.30 horas con la llegada del batallón de alumnos y la dotación de la Escuela al toque de la llamada general, que ocuparon sus puestos en la formación.

Tras la incorporación de la bandera al batallón y efectuada la novedad al comandante-director, Pedro Cardona Suanzes, el Almirante Director de Enseñanza Naval, que llegó a la explanada tras once salvas, se dirigió hacia el podio para recibir los Honores de Ordenanza.

Posteriormente, tras la novedad del jefe del batallón, el Adiena pasó revista a la fuerza, en la que hubo algún que otro mareo debido a las altas temperaturas. Acto seguido, la enseña nacional ocupó el puesto para los actos y el batallón adoptó el dispositivo para la ceremonia.

El tradicional canto de la Salve Marinera, uno de los momentos más emotivos de la ceremonia de jura, marcó el inicio del juramento o promesa ante la bandera de los aspirantes a Oficiales Reservistas Voluntarios y de las promociones de 1993 del Servicio de Formación de Cuadros de Mando de la Armada, quienes desfilaron de a uno para besar la rojigualda. La jura la cerró e personal civil que, voluntariamente, quiso mostrar su compromiso con la patria y sus valores.

Tras el juramento, el comandante-director, en su alocución, destacó la importancia de un día en el que "unos españoles de manera voluntaria deciden realizar el juramento de fidelidad a la bandera". A los caballeros y damas reservistas, Cardona les recordó que la jura "no es un simple trámite, os habéis comprometido con la defensa de España", mientras que a las personas civiles agradeció en nombre de la Armada "el querer haberse unido a nosotros en este acto tan entrañable y transcendente. Son ejemplo de la relación que quiere tener la Armada con la sociedad a la que pertenece".

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