Redada en Arousa: dos detenidos a raíz de la narcolancha de Vilaboa

La Guardia Civil de Pontevedra irrumpió este miércoles en sendas viviendas de A Illa y de Vilanova de Arousa en busca de indicios del delito
Los investigadores de la Guardia Civil, realizando una completa inspección de la narcolancha incautada en el muelle de Vilaboa. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera La narcolancha incautada en Vilaboa. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Especialistas del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (Edoa) de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra coordinaron este miércoles una nueva fase de la operación iniciada en febrero con la incautación de una gran narcolancha que estaba a punto de ser botada en el muelle de San Adrián de Cobres, en el término municipal de Vilaboa.

Al amparo del Juzgado de Instrucción 3 de Cangas do Morrazo y bajo las directrices de la Fiscalía Antidroga, los investigadores efectuaron dos registros domiciliarios al compás de la detención de dos individuos relacionados con los inmuebles y, supuestamente, con aquel intento de partida de una embarcación con tres motores de gran potencia y repleta de indicios que apuntaban a una larga singladura que tendría por delante, si no hubiese sido intervenida.

La actuación de los miembros dependientes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial del Instituto Armado se inició en A Illa de Arousa, donde vecinos del lugar se sobresaltaron ante la presencia de guardias civiles ataviados con material antidisturbios para acometer el primero de los registros previstos en el operativo. Este primer allanamiento se produjo a primera hora de la mañana.

A continuación, los miembros del Edoa se dirigieron a la cercana población de Vilanova de Arousa, domicilio del segundo de los sospechosos detenidos, que también fue objeto de un minucioso rastreo. A falta de un balance más minucioso, se descartó la aparición de sustancias estupefacientes, si bien la Guardia Civil encontró documentación que se analizará en los próximos días en busca de datos que sirvan para acreditar la vinculación de los arrestados con los hechos, o bien para tirar del hilo e ir un paso más allá.

Que la narcolancha incautada a principios de febrero en el muelle de San Adrián de Cobres, en el Concello de Vilaboa, estaba lista para salir al mar, se supo desde el primer momento.

Este periódico también confirmó a las pocas horas del hallazgo que la embarcación tenía como destino más que probable el Sur de España, para formar parte del cada vez más profesionalizado engranaje del tráfico internacional de hachís. Ahora se sabe, tras los minuciosos análisis efectuados por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra, que la lancha llevaba en su interior 4.125 litros de combustible (repartidos en 165 garrafas) lo que le da una autonomía para recorrer grandes distancias, hasta cinco días de navegación ininterrumpida, dependiendo de las condiciones de la mar y de la velocidad que lleve.

Ese es el resultado del análisis preliminar. Con los tres motores de 300 cv que montaba, la semirrígida consumiría unos 40 litros a la hora, por lo que podría llegar hasta Marruecos y regresar a España sin dificultades. En la embarcación, además, fueron hallados un navegador Garmin, dos GPS, dos teléfonos satelitales (empleados por los narcos para sus comunicaciones en tierra) y hasta un inhibidor de frecuencia, pensado para evitar cualquier sistema de rastreo mediante balizas policiales.

Todo ello fueron indicios más que suficientes como para que la Audiencia Provincial dictase el mantenimiento de la medida de prisión preventiva de los dos detenidos in fraganti, que no eran los pilotos de la planeadora ni quienes iban a acometer el viaje marítimo, sino los que se hallaban en el camión que había transportado la narcolancha hasta el muelle de Vilaboa.

Aquella madrugada del día 13 de febrero, los presuntos narcotraficantes calcularon la hora a la que la marea estaría en el nivel adecuado para bajar la embarcación hasta el agua por la rampa del muelle. Sin embargo, la maniobra de llegada del camión negro de gran tonelaje que transportó la vención de los funcionarios del Instituto Armado no solo impidió la botadura de la lancha, sino que sirvió para detener in fraganti a dos personas relacionadas con lo sucedido. Los arrestados, un vilagarciano y un vecino de Torrelavega, junto a los hallazgos en el interior de la narcolancha, fueron suficientes para que el juez abriese una investigación a la que ayer se dio continuidad.

En cuanto al papel de las dos personas detenidas este miércoles, ninguna de ellas sería piloto de la embarcación (siguen en fuga). En principio, se les atribuyen labores de logística, siempre tan necesarias para transportar vehículos de gran tamaño y tonelaje.

Narcolanchas fabricadas en Galicia y Portugal

La operativa de las personas que se dedican al negocio de la fabricación y venta de narcolanchas para el hachís en el área del Estrecho quedó patente tras las últimas operaciones. Los investigados emplean naves en Galicia, pero en gran medida en Portugal, dado que en el país vecino no son ilegales, algo que sí sucede en España. Precedentes Dos grandes operativos con ramificaciones en toda España

Dos grandes operativos con ramificaciones en toda España

En semanas recientes, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado llevaron a cabo dos grandes operaciones con decenas de detenidos y más cerca de 40 embarcaciones de alta velocidad decomisadas en distintos puntos, ya no solo en Galicia y en Portugal, sino también en puntos como Salamanca, donde una de las organizaciones desmanteladas contaba con lugares para su almacenamiento.

La primera de ellas, en la que participaron de forma conjunta la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Servicio de Vigilancia Aduanera, incluyó 21 detenidos, doce de los cuales pasaron a disposición judicial, y la incautación de una veintena de lanchas rápidas, algunas de ellas aún en plena construcción en un astillero de Valença do Minho.

En la segunda de las redadas, en este caso desarrollada por la Guardia Civil y la Policía, destacó el hallazgo de un zulo inundable al que se accedía desde un plato de ducha y en el que supuestamente se ocultaban narcolanchas (en el momento del registro no se halló ninguna) y que serviría para realizar pruebas de flotabilidad. En este mismo operativo se certificaron otra veintena de detenciones y se incautaron 16 embarcaciones más, cuatro de ellas en Galicia (Vilanova y Caldas de Reis) y las restantes en Portugal.