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El coronavirus invita a a los pontevedreses a mimar la huerta

Francisco José Siero G. GARCÍA/D. FREIRE
Francisco José Siero G. GARCÍA/D. FREIRE
Los vecinos de las parroquias del rural echan mano de la tierra para llenar su despensa

El rural está viviendo en estos días de confinamiento una situación de asalto a la autosuficiencia. La población de las parroquias se están abasteciendo en gran medida de la tierra, echando mano de sus huertas para cubrir muchas de sus necesidades básicas sin tener que desplazarse hasta los supermercados, evitando de esta manera contactos innecesarios y aglomeraciones en las que pueden contagiarse con la Covid-19.

En un momento crucial para la plantación, los establecimientos especializados en productos hortícolas están desarrollando una intensa actividad comercial, atendiendo a la clientela que acude personalmente a efectuar la compra y atendiendo los numerosos encargos que les están llegando por vía telefónica.

Y es que la crisis sanitaria y la medida que obliga a la población a permanecer recluida en sus hogares ha adelantado el inicio de la cosecha que en condiciones normales debería comenzar a mediados o finales del presente mes. Francisco José Sieiro, propietario de Comercial Sivar (establecimiento situado en Mourente), explica que su clientela ya empezó con los trabajos de laboreo y adquirido la planta para iniciar el cultivo porque "el tiempo nos les da pasado al estar confinados en casa. La gente está haciendo acopio de planta para autoconsumo como si les fuese a faltar el alimento".

Lechuga, pimiento, tomate, puerro y cebolla son algunos de los productos hortícolas que colonizarán las huertas y llenarán las despensas de los vecinos del rural. Por contra, está prohibida la venta de planta de flor mientras persista el actual estado de alarma. "Básicamente estamos vendiendo hortaliza, mientras que la gente ni siquiera pregunta por los frutales".

El gerente de Comercial Sivar asegura que están efectuando "muchísimo reparto a domicilio, una media de alrededor de 16, el doble de antes de la pandemia", de pedidos realizados mediante llamadas telefónicas de personas mayores que no pueden desplazarse hasta el establecimiento o que, al ser población de riesgo, evitan salir de sus casas para evitar el riesgo de contagio. Por contra, la venta en el local descendió ligeramente respecto a años anteriores.

Entre las medidas adoptadas por la Consellería de Medio Rural para la regulación de la actividad agroganadera durante la emergencia sanitaria por el coronavirus, se encuentra la que establece que las personas que tengan cultivos o viñedos considerados de autoconsumo (es decir, con fines no comerciales, y por lo tanto no desarrollen una actividad profesional agraria) podrán realizar los desplazamientos "mínimos e imprescindibles" para el mantenimiento y atención de sus cultivos y viñas, "sin que el desplazamiento pueda suponer una distancia superior a 500 metros de su vivienda habitual".

Esta normativa está haciendo que muchas personas que tenían pensado aplicar productos fitosanitarios en sus fincas no se decidan todavía a adquirirlos en los establecimientos especializados mientras no sepan a ciencia cierta de que reúnen todas las condiciones necesarias para efectuar esta actividad. Y es que, además, la Xunta recuerda que la acreditación de la necesidad de desplazamiento podrá realizarse con la presentación del carné de aplicador/manipulador de productos fitosanitarios. "Estamos atendiendo muchísimas consultas de personas que tienen dudas sobre si pueden dar el sulfato o en qué condiciones", subraya Francisco José Sieiro.

PEYCA. Agrícola Peyca (negocio situado en la calle Conde de Bugallal) es otro de los establecimientos especializados en la venta de productos agrarios que está teniendo una actividad comercial mayor que la habitual. "Estamos en la temporada fuerte de plantación. Vivimos de las ventas que realizamos en los meses de marzo, abril y mayo", comenta Óscar Taboada. De hecho, están recibiendo la visita de clientes que antes de que el Gobierno declarase la medida de confinamiento nunca habían plantado y que les piden consejo. "Estamos dedicando muchísimo tiempo a atender consultas y realizar muchos repartos para evitar que la gente salga a la calle".

DAVID Sin hora. Foto de empresa de venta de productos agricolas situada en el Marco. Para reportaje de venta de productos agricolas, martes, 7 abr · 11:00–12:00En este sentido, Agrícola Peyca duplicó el número de pedidos que lleva a los domicilios con respecto a antes de la crisis sanitaria, en total entre 30 y 40 repartos diarios a la zona rural del entorno, en concreto a Marcón, Salcedo, Figueirido, Bértola, Tomeza y Mourente.

"Se nota que no hay mercadillos de venta ambulante —suspendidos por las medidas preventivas dictadas por el Gobierno gallego para frenar la propagación del nuevo virus— porque la gente nos está demandando coles y cebollas", apostilla Óscar Taboada, que tiene que redoblar esfuerzos para atender todas las llamadas que recibe en la tienda durante la mañana y dedicar las tardes al reparto.

"Normalmente somos cuatro las personas que atendemos el negocio, pero a raíz de la pandemia del coronavirus solo somos dos. No dejamos estar a mi madre en la tienda porque es una persona mayor que forma parte de la población de riesgo, y no hemos contratado a ninguna persona más por la incertidumbre que teníamos sobre cómo iba a afectar las medidas del estado de alerta en el funcionamiento de nuestro establecimiento", subraya Óscar Taboada.

AGRÍCOLA ROBERTO. El decreto que limita el movimiento de los ciudadanos como medida para evitar contagios por la Covid-19 está pasando factura a Agrícola Roberto. El negocio, situado en la Praza de Barcelos, ha sufrido un bajón considerable en el número de clientes que acuden al establecimiento a adquirir los productos hortícolas y un descenso del 50% en el volumen de ventas.

"El 60% de mi clientela son personas que residen en el rural que antes de la crisis sanitaria venían a comprar a los comercios del centro de la ciudad y, de paso, también llevaban lo necesario para plantar en su huerta. Ahora, con los comercios cerrados, adquieren lo que necesitan en establecimientos agrícolas del extrarradio", señala, Roberto Sousa, propietario de Agrícola Roberto. "Tengo clientes de Almofrei y Carballedo a los que no veo desde hace tres semanas".

Esa reducción de la venta en local la compensa con encargos por vía telefónica de pedidos que lleva por las tardes a los domicilios.

Un máximo de dos personas por finca
Según la normativa dictada por la Consellería do Medio Rural para contener la expansión del coronavirus, no podrá haber "en ningún caso" más de dos personas en la parcela en la que se estén realizando las labores propias del campo. Además, se deberá respetar "en todo momento" la distancia de seguridad y los demás protocolos de prevención.

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