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El voto a San Sebastián, una devoción muy actual

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San Sebastián. DP
Pontevedra renovará este miércoles, como en los últimos 506 años, el voto al especial protector de las enfermedades contagiosas

EN ENERO de 1515, durante un grave episodio de peste, la entonces villa de Pontevedra se ofreció a San Sebastián, con motivo de la proximidad de su fiesta y dada su especial intercesión para librar de cualquier enfermedad a personas y urbes, según recuerda Javier Porro, párroco de Santa María la Mayor, en cuya basílica se venera al santo.

Como quiera que el brote de peste remitió a raíz de las devotas oraciones de los pontevedreses, desde entonces se le rinde a este santo un especial homenaje cada 20 de enero, figurando como uno de los principales protectores de la ciudad, junto a San Roque (otro gran abogado frente a las epidemias) y a la patrona, Nuestra Señora de la Esperanza, la Virgen de la O.

Esta devoción, que se renovará este miércoles coincidiendo con la festividad del santo, cobra una singular relevancia, por cuanto San Sebastián está considerado especial protector de las enfermedades contagiosas. En estos complicados tiempos de coronavirus, cualquier ayuda es bienvenida para frenar su progresiva expansión. Incluso la divina.

¿En qué consistió aquel voto de hace justamente 506 años? La parte fundamental de la ceremonia la protagonizaron los gremios de la ciudad, sus regidores y las parroquias de Santa María y San Bartolomé, que procesionaron con la imagen de San Sebastián hasta la capilla de San Roque (situada fuera de la muralla medieval), volviendo después hasta San Bartolomé O Vello, ya intramuros.

El historiador pontevedrés Leoncio Feijóo destaca que "el hermanamiento entre los dos santos abogados de la salud: San Sebastián y San Roque. De hecho el voto consistía, además de los preceptivos actos litúrgicos, en acudir en procesión hasta la capilla de A Moureira, tanto en la mañana del 20 de enero como en la del 16 de agosto, fiesta de San Roque, pero siempre reconociendo la primacía de San Sebastián sobre San Roque".

IMPERTURBABLE. Otra característica fascinante de este rito es su perdurabilidad en el tiempo, pues hay constancia documental del mismo desde los últimos años del siglo XVI hasta bien entrado el siglo XX. "Quizás la última vez que salió en rogativa (procesión) San Sebastián fue en tiempos del alcalde Augusto García Sánchez", apunta el historiador.

También es de destacar que el protocolo apenas varió con el paso de los siglos y que hasta hace pocas décadas se cumplía a rajatabla, tal y como se describía en el la antigua Tabla de Ceremonias, documento municipal de principios del siglo XIX que recogía todas las fiestas del municipio.

Otra característica de San Sebastián es que, además de abogado de la salud y voto del pueblo, era el patrón del gremio de los mercaderes y comerciantes. Por eso concurría (y concurre) con las demás cofradías de oficios a la procesión del Corpus, único rito en la actualidad donde se puede ver a la imagen del santo en la calle.

¿Por qué no desapareció el culto a San Sebastián en el siglo XIX, época de grandes cambios? Leoncio Feijóo lo explica: "Porque la ciudad de Pontevedra fue asolada por epidemias de cólera sobre todo en 1854, volviendo la población a venerar al mártir romano. Salió así reforzado, ya que a partir de 1860 fue el propio ayuntamiento el que sufragó los gastos del voto y funciones religiosas, pues hasta esa época lo venía haciendo el gremio de comerciantes. Además, la imagen del santo pasó de guardarse en las casas de los mayordomos a quedar depositada en la Casa Consistorial".

Precisamente el cólera fue lo que motivó que se denominara como calle de San Sebastián a la antigua Rúa Cega, llamada así por el contundente método empleado para erradicar la enfermedad: se encerró a los enfermos en esa zona de la ciudad, se tapió el vial y se los dejó morir.

ANTESALA DEL CARNAVAL. Otro fenómeno que contribuyó a la simpatía hacia San Sebastián fue que siendo Pontevedra tierra de festeiros, la burguesía del siglo XIX encontró en el santo todo un pretexto para organizar un baile que inaugurase la temporada festiva anual (en aquella época no se festejaban públicamente las fiestas de Navidad), de modo que el 20 de enero fue festejado por las nacientes sociedades recreativas con gran pompa, siendo en muchos casos una antesala del Carnaval, concurriendo ya máscaras a los bailes.

Y un último apunte para despejar confusiones y falsas creencias. San Sebastián es el voto de Pontevedra y San Bartolomé es el patrón, pese a que su conmemoración se haya apagado con el paso de los años.

Un error igual de común que el cometido cuando se habla de la patrona de la ciudad. Pese a que muchos citen a la Virgen Peregrina, lo cierto es que esta lo es de la provincia, mientras que la patrona es la Virgen de la O.

El voto a San Sebastián, una devoción muy actual
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