Efecto PO2

La 'Lista Boullosa' y la proxecteira

Creo que Pontevedra apuesta por la vida saludable para que podamos vivir lo suficiente y disfrutar de algunas esas pobres infraestructuras de papel que alguien abandonó en un cajón
Segundo tramo de la futura circunvalación de Pontevedra. RAFA FARIÑA
photo_camera Segundo tramo de la futura circunvalación de Pontevedra. RAFA FARIÑA

Siendo conselleiro Xosé Cuíña, formuló la idea de construir una autovía que uniría Pontevedra con Carballiño. El proyecto, como tantos otros, salió alguna vez del cajón, tímidamente, para volver a entrar muy triste porque nadie le hace caso. Cuíña lo propuso en 1993, cuando Jorge Cubela, alcalde de Cerdedo-Cotobade, tenía tres o cuatro años, cinco a lo sumo. Menciono a Cubela porque la autovía pasaría por su municipio. Va por el cuarto mandato y a pesar de su insultante juventud y de su excelente forma física, temo que fallezca con más de 120 años sin ver realizado ese sueño que comparten todos los concellos de Pontevedra y Ourense que se verían beneficiados por esa obra tan reclamada, que son muchos.

Lo contaba hace un par de días María Boullosa en éste su periódico, entre una larga y dolorosa lista de proyectos abandonados. Tenemos una proxecteira como tenemos una canceira, para acoger a todas esas pobres infraestructuras de papel que alguien abandonó en un cajón, que es la gasolinera donde se tiran las obras no iniciadas.

Creo que por eso Pontevedra apuesta por la vida saludable, para que podamos vivir lo suficiente y disfrutar de alguna de ellas, si es que algún día se convierte en realidad. Se entiende que estas cosas van lentas, que la burocracia se mueve con pies de plomo, que las instituciones se ven ahogadas por trámites que crean ellas mismas y todo se llena de papeleos, de informes técnicos, de interventores y secretarios que, siguiendo las normas que se les imponen, se ven obligados a dificultar las cosas. Luego, cuando de verdad hay voluntad, parece que todo se agiliza y se saca adelante la obra en plazos razonables. Véase el caso del Gran Montecelo, también dormido durante décadas, hasta que anteayer se decidió por fin construirlo y estamos cerca de subir para cortar la cinta. Cuando hay voluntad, hay voluntad.

En lo que depende de nosotros no nos ha ido tan mal. El resultado lo recorremos a diario, en cuanto pisamos calle: está bien a la vista. Otra cosa es cuando las cosas dependen de otras administraciones. Fíjese usted: en 1993, cuando Cuíña propuso aquella autovía entre Pontevedra y Carballiño, gobernaba Felipe González. Desfilaron después Aznar, Zapatero, Rajoy y ahora Sánchez y el proyecto sigue en la proxecteira. Nos recordaba Boullosa que en 2023 se firmo el Pacto de Pedre, en el que alcaldes y alcaldesas de los territorios interesados en la obra mantuvieron una postura firme y unida a pesar del variado colorido ideológico de los firmantes. Meses antes se había producido el terrible accidente que mató a siete personas por el mal trazado de una carretera obsoleta en muchos tramos y concretamente en el mismo punto desde el que cayó aquel autobús, donde los accidentes eran el pan de cada día.

Ni falta hace decir que el subdelegado del Gobierno de España, que no merece ni que pongamos aquí su nombre, sacó el proyecto de la proxecteira, lo paseó para que hiciera caca y lo devolvió al mismo lugar en que lleva más de tres décadas, a aburrirse y a ladrar a los otros proyectos. Ni un mes tardó en rechazar las demandas de los alcaldes. Así nos trata España, y como lo han hecho gobiernos del PP, del PSOE y luego del PSOE con Podemos y ahora del PSOE con Sumar, no hace falta que venga nadie a echar la culpa a los demás, porque lo han hecho todos los que mandan o han mandado en España.

Saco este ejemplo de entre la lista al azar, por no reproducir entera la que desde hoy se llama la Lista Boullosa porque así he dado en bautizarla, pero sin entrar en muchas profundidades, baste recordar que en la Lista Boullosa también se nos recuerda que Pontevedra es la única ciudad de Galiza sin circunvalación. "A Pontevedra ni agua", parece ser la consigna. Y si ya la era en 1993, imagínese usted a partir de 1999: "A Pontevedra ni agua mientras el alcalde no sea uno de los nuestros".

A partir de ahí, ya me dirá usted. Hemos avanzado mucho en aquello que es decisión nuestra, pero todas las cosas que dependen de España poco o nada se han movido, y quien quiere verlo que lo vea, que la Lista Boullosa está en el digital de este periódico y es mucho más amplia que el reportaje, que hay razones de espacio y no cabe todo. Luego, el que prefiera ignorarla para seguir pensando que España nos adora y nos trata como a las demás ciudades de Galiza, pues allá cada uno. No hay peor ciego que el yeyé que de noche y de día usa gafas de sol.

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