El Mercantil abre una nueva etapa con la vista puesta en la venta de su sede social

El nuevo equipo directivo que encabeza Roberto Vega priorizará la revisión de las cuentas antes de tomar ninguna decisión
La asamblea estuvo presidida por la directiva saliente, que le entregó el mando al nuevo equipo. RAFA FARIÑA
photo_camera La asamblea estuvo presidida por la directiva saliente, que le entregó el mando al nuevo equipo. RAFA FARIÑA

El Casino Mercantil e Industrial inició este lunes una nueva etapa, tras el relevo en la Junta Directiva que se formalizó en la asamblea extraordinaria celebrada en la sede de Curros Enríquez. Un trámite al que obligan los estatutos y que, en la práctica, se convirtió en una cesión de los trastos (tirando de argot taurino) entre un presidente saliente, Ernesto Filgueira, y su sucesor, Roberto Vega. Paradojicamente, ambos compartieron gestora durante seis años y medio, cuando Vega ocupó la Presidencia en 2010, pero desavenencias internas sobre la gestión desembocaron en la renuncia del máximo responsable, que prefirió dar un paso a un lado "en beneficio de la entidad".

Ahora, cuatro años después, Roberto Vega vuelve a tomar las riendas de una sociedad que no pasa por su mejor momento y que sufrió una significativa fuga de socios, desencantados con la oferta que se le planteaba.

Recuperar esa ilusión por hacer del Mercantil la pequeña familia que siempre fue (una de sus señas de identidad) es uno de los objetivos del nuevo presidente, tal y como esbozó este lunes nada más tomar posesión.

Sin embargo, cualquier decisión de futuro pasa por un pormenorizado análisis de la situación económica de la entidad. Los primeros deberes de la directiva entrante es revisar el estado de cuentas "y saber las condiciones económicas que nos vamos a encontrar. Antes de nada, tenemos que poner el barco en su sitio".

Vega reconoció que entre los grandes desafíos a corto plazo está la venta del edificio de Curros Enríquez, una operación que permitiría sanear la entidad y, al mismo tiempo, afrontar una serie de mejoras en el Parque de Mourente, otra de las metas que quiere llevar a cabo la nueva directiva.

"Si después de revisar las cuentas vemos que no es necesaria la venta, lo plantearíamos. Pero salvo sorpresa mayúscula, pensamos que es algo necesario y que no queda más remedio que vender", esgrimió el nuevo dirigente.

Encontrar un comprador y, lo más importante, localizar una sede social alternativa serán los primeros retos a los que se debe enfrentar. Después llegarían las ansiadas mejoras en Mourente, enfocadas principalmente a la potenciación de los deportes de raqueta (pádel y tenis) y del campo de fútbol.

"Cuando tengamos todo claro, realizaremos una nueva asamblea para informar a los socios de todo lo que hayamos proyectado", garantizó.

Acompañan a Roberto Vega en la directiva, Alfredo Andrés Loureiro y José Ramón Almofrey como vicepresidentes primero y segundo, Enric Pey como secretario, Isidro Dueñas como tesorero y Carlos Rivas Teruelo, David Pintos, Alberto Pérez, Paulino Ferreira, Jorge Neira y Marcos Carrillo como vocales.