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¡Si no fuera por las miradas!

Siempre he sido más de observar, escuchar y mirar que de hablar. Imagino que la timidez, que ha hecho perderme variedad de cosas, ha tenido mucho que ver. Por mucho que me he esforzado en cambiar ese handicap, nunca lo he conseguido. He mejorado un poco en actitud, pero me sigue superando esa limitación. Me salva que soy muy sociable y eso mitiga un poco el no dar la sensación de fría y distante, que son rasgos muy identificativos de los tímidos. Incluso hay veces que podemos ser maleducados y esa es una percepción que me he preocupado siempre de no transmitir.

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Me asalta este pensamiento después de las noticias de esta semana sobre calificar "como acoso" miradas, bromas y piropos. Hace tiempo que, en estos temas, creo que algunos han perdido un poco el norte. Es toda una sinrazón llegar a conclusiones de este tipo. Como todo en la vida, la intención es definitoria y marca la línea para calibrar toda acción en su justa medida. Los que se aventuran a verbalizar esas cosas ¿Piensan que nos hacen un favor a las mujeres? ¿Creen que nos vamos a sentir más protegidas, más femeninas o, incluso, más asentadas en nuestras reivindicaciones feministas?

Jamás me he sentido agredida por un piropo y ¡mucho menos! por una mirada. Por lo menos, no me he dado cuenta. A lo mejor es que he sido muy agraciada y solo he despertado miradas candorosas, bien intencionadas, sin ningún atisbo de maldad ni lascivia ¡Suerte la mía! Los piropos los he agradecido, no me han intimidado en ningún momento y algunos, incluso, me han encantado. Los de Carlos Herrera, por ejemplo, son para enmarcar. Tal vez, al final, todo se reduce a elegir bien la gente con la que estar, esa que empatiza contigo, que respeta y tolera la divergencia. Con esas premisas, es difícil que miradas y piropos incomoden y coexistan con el "acoso".

No deja de sorprenderme que, con todo lo que estamos viviendo desde hace meses, lo que preocupa a algunos ( que suelen ser siempre los mismos) son estos debates que lo que hacen es distraer y desviar la atención de lo que realmente es importante. En contra de lo que se pueda pensar, estas polémicas (porque se convierten en eso) hacen "flaco favor", sobre todo, a las mujeres y las relaciones humanas.

No me olvidaré cuando, en los meses de confinamiento, Jose Coronado me dijo lo que íbamos a tener que acostumbrarnos a hacer. Fue en una entrevista por Skype para Buenos Días Madrid (Telemadrid). "Vamos a tener que aprender a besar y abrazar con la mirada", esa que ahora se atreven a devaluar en sus diferentes vertientes y recurriendo a que, por otro lado, siempre han existido.

Amalia

En un año especialmente difícil y doloroso para mí, mientras leeis este artículo, yo estaré regalando miradas, piropos y bromas a "mi niña Isabel", que se casa con ese alma gemela que el destino le tenía preparada. No concibo que sea de otra forma. Solo una mente sucia puede albergar algo que no sea así. El mundo sería ahora mucho más complicado, vacío e ingestionable si no fuera por las miradas...

¡Si no fuera por las miradas!
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