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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

Autos Cándido, 80 años dedicados al transporte

Tres generaciones de una empresa familiar dedicada al transporte de viajeros y mercancías que en breve cumplirá 80 años y que sigue en activo; todo un ejemplo de tesón familiar, esfuerzo y trabajo
Cándido y Carmen, los fundadores, delante del autobús. FAMILIA PIÑEIRO VILLALUSTRE
Cándido y Carmen, los fundadores, delante del autobús. FAMILIA PIÑEIRO VILLALUSTRE

Antiguamente los pontevedreses se desplazaban a caballo, entre ellos el fotógrafo Lorenzo Novás o el médico Loureiro Crespo, o en diligencias. Esta práctica dio nombre a la plaza da Ferrería lugar de entrada a la ciudad en donde herraban a los caballos. También se utilizaba como medio de transporte el barco, como lo hizo la comparsa de A Moureira cuando se desplazó hasta Sanxenxo en una barcaza de remos; a ello se sumó la aparición del tranvía de vapor y posteriormente eléctrico.

Los autocares (autobuses) se popularizaron como modo de conexión entre los pueblos y la ciudad de Pontevedra con empresas como la de Autocares Balea, Dos Hermanos, La Unión, Cuiña, o Autos Cándido. En concreto Autos Cándido se fundó en 1945 por el matrimonio formado por Cándido Piñeiro y Carmen Durán.

Cándido Piñeiro García nació en Tomeza, Pontevedra, el 1 de octubre de 1914. Era un afamado mecánico por su buen hacer y se casó en 1940 con la estradense Carmen Durán Constela en la iglesia de San Bartolomé. Carmen ayudaba a su madre, Francisca Durán, como cocinera. Vendían fruta en ferias, tenía un puesto en la plaza de A Verdura de la ciudad y tuvo el primer puesto del Mercado Municipal. El matrimonio de Cándido y Carmen tuvo cuatro hijos: Manuel, Carmen, Concha y Cándida.

En 1945 se fundó la empresa Autos Cándido con un camión dedicado al transporte de mercancías, que se repartían por los pueblos y por las ferias. En un momento dado, se les ocurrió la idea de diversificar y dedicaron parte del camión para mercancías y ganado y otra parte, con unas cinco plazas, para transporte de pasajeros. Para asistir a las ferias se requería una autorización, un cupo, y como el negocio prosperaba compraron dos vehículos más con licencia para llegar hasta a veintinueve ferias al mes, una por día. En aquellos tiempos, Cándido conducía y su mujer Carmen se encargaba de cobrar los billetes en el autobús. El garaje de autocares estaba ubicado en la calle Joaquín Costa, al lado de la casa de profesores del colegio Álvarez Limeses, frente al garaje Carmen también tenían una frutería muy conocida. Tuvo el primer autobús con radio incorporada, y para anunciase aparcó en la Peregrina con las puertas abiertas y la emisión a todo volumen para que la gente subiera y lo viera.

En aquellos tiempos eran muy populares las romerías A Franqueira o Os Milagros de Amil, a algunas de las cuales acudían personas de toda Galicia, que se desplazaban desde Pontevedra hasta el lugar en autobús. En Os Milagros de Amil, los autobuses de Cándido hacían el trayecto de ida y vuelta todo el día y Carmen comía allí mismo con los conductores, con lo que preparaba en casa para todos. También ofrecían servicio de transporte para bodas y organizaban alguna excursión ocasional.

Cuando todo iba sobre ruedas Cándido compró los primeros motores de gasoil de la provincia pero cuando llegaron a Pontevedra no llegó a verlos en la carretera porque falleció en diciembre de 1954, después de padecer una larga enfermedad durante cinco años. En ese momento, su mujer tomó la difícil decisión de hacerse cargo de la empresa, ya que se quedó viuda con tres hijos pequeños y otro en camino. A partir de este suceso, la empresa cambió de nombre a Autocares Viuda de Cándido, que se mantiene en la actualidad. "Consiguió tener una de las mejores empresas de autobuses que había, aunque era pequeña, además trabajaba entre Pontevedra y mucho en Vigo, con grandes coches de la época", explica su hijo Manuel. Tal fue su decisión como empresaria y emprendedora que llegó a trabajar con medio cuerpo enyesado por un problema de espalda: todo un ejemplo de superación. Era una mujer de carácter que logró abrirse camino en un mundo de hombres. Hacía entregas desde las aldeas para familiares presos que, aunque ja món y otros productos no se podía llevar, ella lo hacía de buen grado como un favor. Sus pasajeros eran tratantes de ganado, hombres y mujeres, y se cobraba por asiento y animal. Además, contaban de vez en cuando con algún que otro carterista de Lérez en medio del pasaje. Su hijo Manuel recuerda la repercusión en los medios de la época de un viaje de pasajeros que organizó su madre desde Pontevedra a Roma, todo un acontecimiento "radiado paso a paso y día a día por Radio Pontevedra".

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Carmen Durán se retiró como empresaria después de veintiún años de duro trabajo y en 1976 pasó a manos de su hijo Manuel Piñeiro, "lo que quedaba en aquel momento era un autobús de Barreiros atado con alambres", explica Manuel. Fue duro remontar el momento, porque tuvo que comenzar de nuevo, pero contó con la ayuda de su mujer Carmen Villalustre y para progresar iniciaron un proceso de innovación con el cambio de los tiempos.

Manuel decidió hacer una nueva flota con los mejores autobuses del mercado para desacatar entre otras compañías, con motores y carrocerías únicos en la provincia. El primer transporte escolar de autobús del colegio Sagrado Corazón fueron con sus autobuses. Manuel y Carmen empezaron con excursiones a diferentes destinos nacionales, europeos y viajes para compras en la frontera en Portugal a los que se desplazaba mucha gente a comprar toallas, sábanas o café Sical. Fue el primero que internacionalizó la empresa por las capitales de Europa, con EN ATCAR, para portugueses que emigraron después de la Revolución de los Claveles y como apoyo a otras empresas del sector más grandes, en trayectos a Francia, Bélgica, Alemania, Holanda, Suiza o Londres.

Sin nombre

Manuel Piñeiro se jubiló en 2017 y cogió las riendas del negocio, con la ayuda de su madre Carmen, su hija Mar Piñeiro Villalustre, la tercera generación de la saga. "Hoy en día la empresa cuenta con ocho vehículos, de trece a sesenta y una plazas, con un concepto diferente al que acostumbramos a ver, con las más prestigiosas carrocerías y chasis, dotados de las últimas tecnologías, confort y seguridad, además de disponer de vehículos adaptados para personas con movilidad reducida y para personas invidentes", explica Carmen. Las oficinas siguen en Joaquín Costa en Pontevedra y en Bora en Lugar de O Pío, además de la agencia Mis Viajes con Pancho, "para así complementar el negocio de los autocares y poder dar al cliente un servicio integral en cuanto a viajes se refiere", comenta Carmen. Una empresa que ha llegado a nuestros días bajo el mando de la empresaria Mar Piñeiro Villalustre y que ya forma parte importante de ocho décadas de nuestra historia.

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