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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

El crimen del cura de Atios

Escena en la que Caín mata a Abel. GDJ
Escena en la que Caín mata a Abel. GDJ

La historia del cristianismo culmina con la ejecución de Jesucristo por orden de Poncio Pilatos, desde entonces en la Iglesia cristiana se han sucedido los asesinatos por diferentes motivos. Por su parte la institución en Europa y América no se quedó corta con la Santa Inquisición que fue el método más rápido de ejecutar a fieles con el fin de apoderarse de sus posesiones y riquezas.

En Galicia fue tristemente famoso el caso del arzobispo de Santiago, Suero Gómez de Toledo, cuando era el 29 de junio, día del Corpus Christi de 1366, en el momento en que el arzobispo salió de la catedral con el augusto Sacramento para iniciar la procesión el Churruchao Fernán Pérez de Deza, para vengar la muerte de su padre ordenada anteriormente por el arzobispo, se arrojó sobre él y lo mató a puñaladas. Otro crimen execrable fue el de Ángel Nodar Matalobos, el cura párroco de San Lorenzo de Sabucedo, que falleció el 11 de septiembre de 1888 a la edad de 43 años envenenado por un feligrés resentido cuando bebió del cáliz mientras celebraba una misa.

El caso que nos ocupa sucedió en Santa Eulalia de Atios en Porriño (Pontevedra). El año en que se produjeron los hechos, era una pequeña población de 150 habitantes situado a 112 leguas de Tui, lugar en el que "se produjo este horrible crimen que dejó consternados a los feligreses que tanto cariño profesaban al virtuoso padre de almas". En principio, lo único que trascendió a la prensa fueron los siguientes hechos: "Este respetable sacerdote, regresaba a su casa la noche del domingo, procedente del Porriño, á donde había ido con motivo de las fiestas del Santo Cristo de la Agonía que se celebraban en aquella villa, y al llamar al portal de su casa, fué a cometido por un individuo que le asestó hasta siete puñaladas dejándole cadáver en el acto". El juez decretó secreto de sumario por lo que la expectación por aclarar las causas del hecho eran enormes. Ramón Lago Maceira Abad Párroco de Atios, era hermano de José Lago Maceira y su sobrino fue Manuel Lago González, arzobispo de Santiago, del que hablé en esta sección hace unas semanas. Muy poca es la información disponible sobre Ramón Lago y estos son unos retazos. En 1857 el Ministerio de Justicia y Gracia, en nombre de la Reina Isabel II, designaba para los curatos vacantes a Ramón Lago el curato de Vilamean (Pontevedra), en la Diócesis de Tui y en 1860 Ramón formó parte de la lista de personas que aportaron donativos a Su santidad, en su caso por un importe de 80 reales. En algún momento se le trasladó con el cargo de Abad Párroco de Atios y vivía en la casa parroquial con su hermana y una criada.

Como explica El Correo Gallego: "Instruidas diligencias por las autoridades, procedió la fuerza de la guardia civil, á las ordenes del bizarro teniente D. Antonio Fernández Ríos, á practicar averiguaciones sobre el suceso. El cabo segundo José Rodríguez Soto, en unión del guardia José Abeigón (o Abeijón) Blanco, se dedicaron á la busca de los criminales capturando a Rosario Méndez, M.D.L., así como después a J.A.A., J.E.B. y F. M., cuyos sujetos fueron puestos a disposición del juzgado de primera instancia de Tuy".

La detención de Rosario Méndez, alias La Pancha, y parte de su banda se produjo por el cabo de la Guardia Civil José Abeigón Blanco y este hecho se puso en conocimiento del Ministro de la Gobernación "por si lo estima digno de recompensa". Por lo que se ve La Pancha era una mujer de armas tomar, en el peor sentido de la palabra, que lideraba un grupo de delincuentes. Unos días después, desde Juzgado de Primera Instancia de Tui se envió una requisitoria en la que citaban para interrogatorio a cuatro individuos desconocidos que recorrieron la parroquia con el pretexto de comprar vino y sobre los que existían indicios de su participación en el crimen.

Con respecto al asesinato de Ramón Lago decir que, una vez iniciadas las investigaciones por la Guardia Civil concluyeron que a su vuelta de Porriño: "Parece ser que una gavilla compuesta por seis hombres armados y que capitaneaba Rosario Méndez, La Pancha, vecina de Lavadores, se proponía asaltar la casa del párroco de Atios; habiendo acometido á este al llegar á la puerta, e infiriéndole varias puñaladas y disparándole un tiro de revolver, emprendiendo la fuga á causa de las voces que en demanda de socorro lanzaba desde la casa la hermana del Sr. Lago Maceira, que así se apellidaba la víctima". Las puñaladas fueron siete y dos de ellas, las primeras por la espalda.

Semanas más tarde uno de los detenidos se trasladó desde la cárcel de Tui a Vigo para declarar en los juzgados de dicha ciudad. Alguien debió cantar y una cosa llevó a la otra, ya que dos años después del asesinato El Telegrama informaba: "Ha ingresado en la cárcel de Tuy, conducido por la guardia civil, uno de los asesinos del finado abad de Atios, que se hallaba sirviendo en el ejército de Ultramar". En abril de 1885 el fiscal del Juzgado de Vigo solicitó la pena de prisión y cadena perpetua para La Pancha y sus cómplices.

Ramón Lago Maceira falleció asesinado el día 25 de septiembre 1881 a los 72 años de edad. Su hermano Manuel Lago fallecía en 1902 y su sobrino Manuel Lago, el arzobispo de Santiago, falleció en Santiago el 18 de marzo de 1925.

Muchos años después se producía otro suceso luctuoso con otro párroco de Atios, Policarpo Bernabé Rodríguez, que fue asesinado en noviembre de 1945, en esta ocasión por cuestiones políticas.

En la actualidad parece que la crónica de sucesos por delincuencia es mayor, pero basta recorrer la hemeroteca y otras fuentes para darse cuenta de que en otros tiempos sucedían las mismas cosas, o peores.

El crimen del cura de Atios
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