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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

La ruina de los Churruchaos

Marcados por un crimen de leyenda, los Churruchaos fueron una de las  familias más importantes de su época, y en Pontevedra mantuvieron dos importantes edificaciones de las que sólo queda el basamento de las torres
Ruinas de la casa de los Churruchaos en Pontevedra en 1902. L. NOVÁS/POSTAL
Ruinas de la casa de los Churruchaos en Pontevedra en 1902. L. NOVÁS/POSTAL

Y fue una auténtica ruina, porque la casa de Pontevedra ya no existe desde principios del siglo pasado. Se troceó la fachada para terminar una de las ventanas en el frente de San Francisco y otros elementos arquitectónicos en la biblioteca de la residencia particular que Augusto González Besada construyó en Poio

Consta la ubicación de la casa llamada de los Churruchaos de Pontevedra, "de la ilustre familia de los Sotomayor y Camba", al comienzo de la calle Paio Gómez Charino. Fue constructor y propietario don Suero Gómez de Soutomaior , tataranieto del propio Paio Gómez y primo de Pedro Madruga. Suero nació hacia 1417 en Rianxo y se casó con Leonor Vasques de Insua. El escudo de los Churruchaos estaba formado por seis ruedas de carro de oro en campo de gules, aunque esta composición fue variando con el tiempo. Los Deza (Churruchaos), que constan en documentos notariales en Pontevedra en 1434, se consideran colaterales a los de Santiago. Los Churruchaos de Pontevedra también fueron dueños de las torres y el palacio arzobispal en Pontevedra, pero se derruyeron en 1874 y en su totalidad en 1886 (sólo queda parte de la base). 

El primer Churruchao o Turrichaos en Galicia se atribuye, en el s. XII, al caballero portugués Pedro Arteyro, casado con Doña Ero. El matrimonio tuvo cinco hijos: Fernando, Nuño, Gonzalo, Mayor y Aldas. Apellido conocido por la participación de uno de sus miembros en junio de 1366, Fernan Pérez de Deza, en el asesinato del arzobispo de Compostela Suero Gómez de Toledo, nombrado en 1352 y que por éste motivo sólo lo fue durante cuatro años. Un suceso que conmocionó a la sociedad de la época rodeado de luces y sombras: "La tradición que equivale á los romances del vulgo, gusta del pavoroso misterio y conduce á las imaginaciones exaltadas desde los gabinetes perfumados á las torres encantadas". 

La familia de los Churruchaos está asociada Castelo da Rocha Forte en Santiago de Compostela y a las Ruinas do Churruchao en Coirós, amén de ser el apellido de una de las familias más importantes de Galicia en la Edad Media; la familia Suárez de Deza, señores feudales de Noia, y del Castillo de Oca y Jurisdicción de Tabeiros que poseían tierras y casas como la de Tapol , antigua morada de los Churruchaos en Noia, un solar la Torre de Rodeiro en Lugo, o los de Pontevedra de manera colateral. 

Cuando Fernán asesina al arzobispo de Santiago, reinaba Pedro I de Castilla, conocido como el Cruel, en lucha sucesoria con su hermano Enrique II de Castilla de Trastámara, al que apoyaba el arzobispo asesinado. Fernán Pérez de Deza era hijo primogénito de Alonso Pérez de Deza y de Marcelina Camba de Villalobos, marquesa de Camba y Rodeiro. 

El odio hacia el arzobispado de Santiago y los Churruchaos venía de lejos ya que el padre de Fernán, encarcelado por orden de Enrique de Trastámara, halló la muerte en Rocafort (Rocha Forte) degollado, con otros nobles, en el año 1320 a manos del arzobispo antecesor de Suero, Berenguel de Landoria , que apoyaba la sucesión de Enrique. Lo hizo para despojarle después de todas sus propiedades e incorporarlas a la Mitra; aunque, tras su muerte, el castillo de los Churruchaos de A Rocha Forte, fue incendiado y regado con sal. Se confiscó también la torre de Doña Urraca en Caldas de Reis (cerca del río Bermaña), que estaba entre los bienes de la familia. Este suceso desencadenó un enfrentamiento que duró varias décadas. La muerte del arzobispo Suero Gómez obedecía también al cumplimiento de un juramento, pronunciado ante el cadáver de Alonso, de su esposa la marquesa de Camba, madre de Fernán. 

Las razones de esta vendetta se entremezclan en un drama de proporciones épicas, e interviene en las razones de este crimen una mujer: doña María Padilla, amante del rey. En un viaje en I352 Pedro I, que estaba casado con Blanca de Borbón, conoció a Doña María de Padilla, de la que se enamoró apasionadamente. Se convirtió en su amante y tuvieron una hija a la que pusieron por nombre María Constanza. Unos a favor y otros en contra de la conducta del rey y de la desmedida ambición de la familia Padilla, tomaron parte unos por Pedro y otros por su hermano Enrique Trastámara. 

Otro de los motivos alude al de la amada de Fernán, el Churruchao, requerida por el arzobispo, y que forma parte de la letra de una copla decía así: "Pretiño da rua Nova/na rua da Balconada/mataron noso arcebispo/por celos d'unha madama", y el secuestro de su hermana Estrella por parte del mismo. 

O la razón del rey, que será la definitiva, ya que "Don Pedro resentido contra los caballeros que abrieron las pertas de la ciudad de Toledo á su hermano Don Enrique, juró vengarse de ellos y sus parientes de tal vil traición", varios caballeros gallegos acusaron directamente al arzobispo Suero Gómez como traidor a la Corona y por tanto debía ser eliminado. 

Por uno, varios, o todos estos motivos, el rey Pedro el Cruel se dirigió a Santiago. Alojado en San Martín Pinario, llamó al arzobispo, que se hallaba en el castillo de la Rocha (Rocha Forte) usurpado a los Churruchaos cuando asesinaron a su padre, todo un símbolo del poder señorial de la Iglesia de Santiago. Lo que a continuación sucedió lo relata así Teodosio Vesterio: Era el 29 de junio, día del Corpus Christi, de 1366 cuando el arzobispo salió de la catedral con el augusto Sacramento para iniciar la procesión. Veinte jinetes rodearon la zona y cuando la procesión pasó por la rúa da Balconada los jinetes arrollaron al clero: "En los momentos de confusión llegó galopando á escape Fernan Pérez y derribando al arzobispo de un bote de lanza, rápido como la idea, se arrojó sobre él y lo mató a puñaladas". En la emboscada también murió el deán Pedro Álvarez, que se refugió en el altar de la catedral, dándole caza Alonso Gómez de Gallinato que, "echándosele al cuello como un tigre lo ahogó". 

La mayoría de los Churruchaos, después de este tremendo incidente, dejaron de usar el nombre que los identificaba. Feliz 2020!

La ruina de los Churruchaos
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