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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

La trágica suerte de la familia Gay García Camba

Esta es la triste historia de una familia, que fue un referente en nuestra ciudad, y que por diferentes vicisitudes terminó en una tragedia personal y familiar que con el paso del tiempo cayó en el olvido

García Camba es una de las calles más céntricas y conocidas del callejero de la ciudad. Un espacio donado por esta familia para abrir el vial en 1882 entre la calle Peregrina y A Oliva. Allí establecimientos tan emblemáticos como el cine Coliseum, el Bar Titón, la librería Seoane, la pastelería de Los Castellanos o el edificio de Las Torres.

García Camba

Descendiente del reconocido general Andrés García Camba de las Heras (1793-1861) que fue un militar y escritor lucense además de Senador de España(1858), Gobernador de Filipinas (1837-1838) Gobernador de Puerto Rico (1855), Miguel Gay y García Camba nació hacia el año 1873 posiblemente en Pontevedra. Hijo del general de brigada destinado en Cádiz José Luis Gay: se casó con María de las Mercedes Taboada Martínez en Santiago el 28 de junio de 1893, cuando cursaba el último curso de Derecho, materia en la que se licenció. Con Mercedes tuvo cuatro hijos que nacieron en Pontevedra: Mercedes, los gemelos Miguel y Julián y Arturo Castor.

La casa familiar de Miguel Gay, entre otros bienes, estaba ubicada en un lugar muy céntrico en la confluencia de las calles Oliva y Peregrina. Una familia muy pudiente que veraneaba en A Toxa o Cádiz y pasaban temporadas en sus propiedades en Ardán.

Como abogado Miguel Gay defendió casos en la provincia de Pontevedra, en ocasiones mano a mano con Prudencio Landín, desde su bufete en la calle de A Oliva. Bajo la presidencia del marqués de Riestra, fue vocal de la Junta local de Pontevedra para la adquisición de fusiles Maüsser para el regimiento de Murcia (1893), presidente de la sociedad Liceo Gimnasio (1896), vicepresidente de la cofradía de Nuestra Señora del refugio La Divina Peregrina (1897), de la Sociedad Económica (1900) bajo la presidencia de Ernesto Caballero Bellido, consejero del Banco de España de Pontevedra (1901) y presidente del Liceo Casino en 1903. Ese mismo año presentó su candidatura a concejal por el distrito de Santa Clara, aunque ya era concejal interino desde 1901.

La tragedia en su vida comenzó con un suceso en 1904 cuando atropelló a una mujer en Loira. Había recibido hacía unos días un coche francés de 12 caballos, "Uno de los más elegantes y cómodos que circulan por Galicia". Para hacer una serie de pruebas, en materia de seguridad, Giaretta, el ingeniero de la marca se había trasladado desde Madrid. Las pruebas se realizaron en la carretera de Bueu con la mala suerte que a la altura de Loira "la rueda del automóvil prendió las ropas de la anciana y ésta fue arrastrada unos cuantos metros", la mujer regresaba de Pontevedra después de reunirse con el abogado Prudencio Landín para tratar un caso de injurias, y murió en el acto a causa de las heridas.

Ese mismo año, su esposa formó parte de la Junta directiva como vocal de la Escuela Cuna de Pontevedra para pobres y participó en la vida social de la ciudad. La fatalidad hizo que, un año más tarde, el 8 de mayo de 1905, falleciera en Madrid, ciudad en la que fue enterrada acompañada por parte de la colonia pontevedresa. Mercedes se hallaba en la capital con motivo de consultar una dolencia que venía padeciendo.

esquela

Esquela de su esposa Mercedes. LA CORRESPONDENCIA GALLEGA

La noticia llegó al momento y el funeral se celebró en la iglesia de San Bartolomé (Pontevedra) enlutada con crespones y en el centro con un túmulo iluminado por candelabros. Asistieron al oficio mercedarios del convento de Poio, con presencia del gobernador César Boente, el marqués de Riestra, la junta del Casino presidida por García Estévez, Ernesto Caballero Bellido, y un largo etcétera, que acompañaron al viudo en tan doloroso trance.

Sus problemas económicos se sumaron a las desgracias personales porque en 1910 el marqués de Riestra ofreció al ayuntamiento la casa y finca familiar para la construcción del edificio de Correos y Telégrafos de Pontevedra y la compra se hizo efectiva dos años más tarde. En el solar se ahogó un anciano en una zanja llena de agua e intentaron violar a una niña.

Miguel se desplazó con sus hijos a Madrid como juez suplente municipal por el distrito de Chamberí entre 1913 y 1916. Pocos años más vivió Miguel Gay porque falleció en un hospital de Madrid en noviembre de 1918 en la pobreza más absoluta, pese a ser juez suplente en aquella ciudad.

De los hijos huérfanos hay escasas noticias; por ejemplo en 1920 su hijo Arturo fue llamado a filas en Pontevedra. No será hasta diciembre de 1928 cuando los hijos de Miguel pidieron ayuda económica a través de la prensa para atender a la grave tuberculosis pulmonar de uno de los hermanos. Les enviaron 27 pesetas donadas por ocho mujeres y dos hombres, muy poca cosa para la alarmante situación que vivían. Un mes más tarde, en enero de 1929, el joven pontevedrés Miguel Gay Taboada, fallecía en el Hospital de la Princesa de Madrid "víctima de una penosa e invencible enfermedad". El único miembro de toda la familia que quedaba vivo según las crónicas era su hermano gemelo Julián, que vivía en la calle del Pez, 28-3º de Madrid.

La prensa se hizo eco de la penosa situación de tan importante y querida familia: "Desde el decaimiento económico, después de una brillante posición, pasando por la muerte de seres queridísimos, por privaciones intensas y por el dolorosísimo trance de tener insepulto a su pobre hermano cincuenta horas, a fin de mendigar unas pesetas con que hacerle un modestísimo entierro". El Progreso hacía un llamamiento a los pontevedreses para ayudar a costear el entierro de Miguel Gay Taboada a personas que los conocieron y frecuentaron en sus mejores tiempos en la ciudad los salones de su palacio familiar.

A partir de este momento se le pierde totalmente el rastro a una familia muy querida, y de muy buena posición, que protagonizó una historia triste como pocas.

La trágica suerte de la familia Gay García Camba