sábado. 16.10.2021 |
El tiempo
sábado. 16.10.2021
El tiempo

Yonkis

Michael K. Williams, actor de The Wire y Boardwalk Empire, murio esta semana a los 54 años. DP

Lunes


La muerte de Michael K. Williams me ha hecho recordar la de amigos que encontraron en la heroína una tumba segura, algunos tan cerca de casa -y a la vez tan lejos- que impresiona pensar lo contradictoria que es la vida de un yonki: el mayor de los sufrimientos durante horas, días, meses o años a cambio de unos tristes instantes de satisfacción. Nadie sabía muy bien qué era aquello del caballo y pocos encontraron en la familia algo más que incomprensión y desprecio, tiempos en los que el orgullo del apellido se defendía incluso en contra de los propios hijos. Menuda Pontevedra era aquella, con zonas donde convenía no poner un pie por miedo a salir descalzo, estrangulada por una epidemia que se llevó a mucha gente buena, a otra no tan buena, y que algunos ya no recuerdan o han preferido olvidar: sirva la muerte por sobredosis del actor que dio vida a Omar Little como recordatorio de lo que puede suceder en una sociedad que no se cuida a sí misma.

Martes


Que la calle de Reina Victoria no se cerraba por precaución sanitaria lo sospechábamos todos, por eso nunca se entendió muy bien el empeño de Mosquera y compañía en justificarlo de aquella manera. Si alguien se ha ganado la credibilidad necesaria para acometer cambios drásticos que acaban repercutiendo en una mejora tangible de la ciudad, ese es el ahora vicepresidente de la Diputación, que ya se jugó los bigotes políticos -e incluso los físicos- con reformas anteriores en las que se le puso en contra hasta el espíritu desplumado de Ravachol. Ahora que ya sabemos que Mosquera tiene un plan, lo que nos queda es esperar a verlo ejecutado y medir el resultado a corto y medio plazo para una calle que, al menos por ahora, luce desierta, tanto que dan ganas de llenarla de arena, camellos, tuaregs, pozos petrolíferos y lagartos: tiembla Dubái.

Miércoles


Hoy hemos sabido que la brutal agresión homófoba denunciada el fin de semana en Madrid no era más que la huida hacia delante de un joven que no supo cómo afrontar sus propios actos: ni encapuchados, ni agresión, ni inscripciones en las nalgas… Tan solo un muchacho al que se le fue una cita sexual de las manos. La noticia, cómo no, está siendo aprovechada por aquellos que niegan la violencia homófoba y su responsabilidad en el aumento porcentual de la misma, como si una denuncia falsa pudiese convalidar el sufrimiento de tantas personas que reciben agresiones de terceros por el simple hecho de amar a quién les sale de dentro. Cómo de alienado tiene que estar uno para alegrarse de un hecho semejante y celebrar como una victoria que, al menos por esta vez, la realidad haya dado la razón a esa ficción en la que vive instalada, la misma que no admite de buena gana a cualquiera que piense, vista o ame diferente.

Jueves


"Eu alucino", ha escrito hoy en su cuenta de Twitter la presidenta Carmela Silva: "Os que pechan entidades bancarias no rural son os que resultan adxudicatarios de fondos públicos para poner caixeiros". Yo también alucino, presidenta, cómo no voy a alucinar. Al usuario y al columnista nos queda la opción del alucine, la del pataleo o la de retirar esos 87 euros que, a esta hora en punto, lucen en mi cuenta corriente. Dicho esto, me niego a creer que toda una Diputación de Pontevedra y un partido de la dimensión del PSOE no sean quienes de presionar a dicha entidad para que actúe en consecuencia si no quiere verse apartado de la actividad ordinaria de ambos, por poner un ejemplo de lo que podría hacer un representante público más allá de alucinar en las redes sociales.

Viernes


Mañana será 11 de septiembre, otra vez. Hace veinte años me levanté tarde, comí solo y volví a la cama hasta que Pablo se plantó en mi habitación, encendió la tele y me dijo: "espabila, troncho... Mira lo que está pasando en Nueva York". Veinte años después todavía cuesta asimilar aquellas imágenes que nos interpelaban a todos: una sociedad más o menos libre atacada en sus entrañas por fanáticos religiosos que encontraron en el terror la manera de condicionarnos a todos. ¿Pueden creer que hubo gente que celebró aquello como una victoria en su obsesión política contra el imperialismo yankee? Pues créanlo, todavía lo hacen... Y es que, supongo, siempre habrá yonkis de todo tipo, sobre todo en lo ideológico.

Yonkis
comentarios
ç