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Muerte y resurección. O no

Ana Pastor saluda a Jacobo Moreira durante el congreso local del PP en Pontevedra. RAFA FARIÑA
Ana Pastor saluda a Jacobo Moreira durante el congreso local del PP en Pontevedra. RAFA FARIÑA

EL SÁBADO me dijo un amigo que vive de periodista en Madrid que la sensación que hay ahí entre muchos líderes destacados del PP es que el partido se les viene abajo. Se desploma. Ya no sólo porque lo digan las encuestas, sino también porque lo perciben todos los días en la calle. Lo de las primarias, por ejemplo, se convirtió en un despropósito. Seis candidatos recorriendo España para hacer campaña entre 66.384 militantes, que son los que cumplen los tres requisitos: estar vivo, haber pagado la cuota de 20 euros al año y haberse registrado para votar. O sea que las cifras de afiliación del PP son falsas. Hasta en eso nos mintieron, siempre cacareando ser el partido con más militancia de España: 861.435 afiliados, decían. ¿Quién carajo discurrió esa cifra y por qué exactamente ésa y no otra similar? Pues resulta que los que realmente son afiliados caben entre Balaídos y Riazor. Y lo de Galiza es todavía peor. Decían tener más de 101.100, otro número mágico mágico e imaginativo, y resultan ser 4.500. Nos sobra medio Ángel Carro para juntarlos a todos. Casi metía Fraga más gaiteiros en el Obradoiro.

Por aquí han venido ya Pablo Casado, Cospedal y Soraya, a pedir el voto de esos 4.500 gallegos. En toda la provincia de Ourense, territorio de Baltar, hay 516. Pues los candidatos hacen eso, ir a lugares donde con suerte hay un puñado de votos para repartirse entre los seis. Aquello del partido más grande de España se quedó en poco más de sesenta miles de ciudadanos. Cuatro colegas y sus caballos recorriendo una pradera de pasto seco. Pero es que además, resulta que el PP tiene a fecha de hoy 23.500 cargos públicos, que esos van a votar todos. O sea que de cada tres votantes que participarán en las primarias, uno es como mínimo concejal. A poco que los candidatos se empeñen, les da tiempo a llamar a todos uno por uno y pedirles el voto. Con una buena tarifa plana, saldría más barato y más cómodo que recorrer España entera gastando tiempo y gasolina.

Y eso es lo que perciben algunos líderes en Madrid. Que el PP hace aguas por todas partes, que nadie quiere tener ese carnet en su cartera y que gane quien gane la presidencia, no podrá evitar el derrumbe definitivo, que se está produciendo ya. El caso gallego es sintomático porque siempre se ha tenido como una de las plazas fuertes del PP y sólo aporta 4.500 militantes a las primarias. Si yo fuera Feijóo me preocuparía seriamente porque si los cargos electos en toda España representan a un tercio de los votantes, en Galiza son casi uno de cada dos. Si descontamos a los que pagan la cuota por la cuenta que les trae, Galiza se queda en poco más de 2.000 afiliados con derecho a voto. Y todo lo dicho es así a pesar de que se hizo una oferta a la militancia que permitía ponerse al día pagando una sola cuota. Ni con ésas. Aunque fuera gratis no se hubiera apuntado mucha más gente. Nadie quiere saber nada del PP y eso es lo que dicen algunos líderes en Madrid, en voz muy baja para que no se escuche demasiado.

Galiza se queda en poco más de 2.000 afiliados con derecho a voto

Luego estuve el sábado con Ana Pastor tomando una caña en Pontevedra. Yo tomaba la caña. Ella agua. Siempre es muy sincera conmigo, así que cuando le pregunté a quién iba a votar me dijo que no me lo decía, que iba a apoyar a la gente buena, pero luego, hablando, hablando, más por lo que no me dijo que por lo que sí, deduje que entre los tres candidatos con posibilidades, Pastor es más de Cospedal que de Soraya. Imagino que la jugada de Cospedal y de Pablo Casado es que uno de los dos, o los dos, pasen a la segunda vuelta. Si es uno de los dos, el otro o la otra lo apoyará para derrotar a Soraya. Si pasan los dos, igual hay candidatura de unidad. El objetivo es derrotar a Soraya, a quien la cúpula atribuye el desastre que llevó a Rajoy a Santa Pola. Por supuesto, Ana Pastor no pertenece al grupo de los líderes que dan por muerto al PP.

Así que el PP no sólo está dividido entre cospedalistas y sorayistas. También lo está entre quienes preparan un funeral inminente y quienes, como Ana Pastor, creen que hay PP para rato. No sé. No suele equivocarse, pero en esta ocasión no sé si lo veo. No sé si hay PP para rato, pero parece que van a pasar mucho frío antes de volver a gobernar. Hay mucho candidato, poco militante y ningún entusiasta. La mezcla es la que es y da la impresión de que levantar a un muerto sólo es posible cuando ya está cadáver. Y también da la impresión de que los que creen que el PP no está muerto, están trabajando para 2020, entre ellas y ellos Ana Pastor y Feijóo. No es mala estrategia. Otros se queman y ellos sobreviven para dirigir la remontada. Pues enmarque usted esta página y en dos años se la firmo.

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