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Necesitamos más Nadales

LA LECCIÓN de Nadal y Federer nos debe servir para fomentar los valores de la deportividad, el esfuerzo, la honestidad, el sacrificio, la nobleza y la humildad. Supongo que en su vida privada también tendrán algún defecto, como todos. Pero lo que nos enseña su épica deportiva es que son seres excepcionales al servicio de la ejemplaridad. Por tanto, necesitamos más Nadales y Federers, porque su ejemplo servirá para formar a futuras generaciones. En esa lista de la hazaña ejemplar también se cuela Javier Fernández con su patinaje angelical, así como Induráin, Gasol, Alonso o Iniesta y Ramos como cabezas visibles de la selección que logró para España el campeonato del mundo de fútbol.

En política no andamos sobrados de Nadales. Y nos vendrían bien, repito, políticos que hagan gala de honestidad, esfuerzo, sacrificio y humildad. Ahora que los emergentes apuntan maneras y que repunta un cambio generacional, deberíamos sembrar la vida pública de menos soberbia y menos apego al poder. Las mayorías tienen su lado bueno y lado malo, lo mismo que las minorías. Pero de esta gobernabilidad en minoría están saliendo, al menos, consensos y acuerdos que pueden favorecer el bienestar de la sociedad española. Rajoy es un tipo que aprende las lecciones de la política, y ha sabido darle a esta legislatura un impulso de entendimiento obligado. Y aunque sólo sea por necesidad del PP, estamos viendo el giro en el caso Yakolev, la aceptación del veredicto de los tribunales en los casos Gürtel y Bárcenas, la comprensión ante la recomposición del PSOE y otra actitud y aptitud ante el desafío separatista catalán. En consecuencia, si todos destaparan y respiraran un poco ese tarro de las esencias de Nadal, seguramente España ganaría en armonía y calidad democrática. El bloqueo fue insano, y nuestro país deber preservarse y protegerse de esas inclinaciones negligentes hacia la fractura o la ruptura, porque al final todos salimos perjudicados de las tentaciones totalitarias del sistema.

Al final la política es en sí misma es una carrera hacia el dominio. Dominio en primer lugar de quienes conforman tus siglas, en segundo lugar de los votantes y en tercer lugar de los rivales por la vía de la mayoría parlamentaria. El PP lo resuelve a su manera, sin primarias. Ciudadanos a la suya, con resultado de un liderazgo sólido como el PP. Y en el caso del PSOE y de Podemos hay una tendencia exagerada al resultado dudoso de las primarias, porque al final todos tratan de imponer su fuerza como vimos y vemos con Sánchez y Susana, y como vimos y vemos con Errejón e Iglesias. Esa ambición desmedida por el poder, a la que no es ajena ningún partido político ni aquí ni en EE.UU. sólo perjudica al conjunto de la sociedad y beneficia a quienes tiene que ganar algo en esa batalla desmedida por el dominio y el sometimiento. Por eso digo que nos hacen falta más "nadales" en España que pongan en la política española la épica del sacrificio, el trabajo y la honestidad. Esa furia española que a menudo vemos en el deporte es difícil de encontrar en la política. No nos resignemos.

Necesitamos más Nadales
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