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Desilusión tras desilusión

DESDE HACE unos días está en todas las tertulias, informativos o programas de radio o televisión. Estoy hablando, claro, del caso del lorzas Rivadulla y de las manifestaciones y altercados que ha provocado su entrada en prisión. Comprenderán que a estas alturas poco se puede añadir a lo dicho y a lo visto. Pero sí que hay una cosa que me indigna sobremanera. Más incluso que las babosadas que salen por la boca de una persona que ha demostrado escasísimo nivel de inteligencia. Y eso que tanto me indigna es la falta de conciencia de este país en el que vivimos.

Un país en el que no llegan las ayudas para los autónomos a quienes se les han cerrado o restringido sus negocios. Un país en el que los sanitarios que están en primera línea del frente ni siquiera tienen la tranquilidad que les puede ofrecer tener un trabajo asegurado ya que son contratados por semanas o incluso por días. Un país que tiene 12,3 millones de personas (el 26,1% de su población) en riesgo de pobreza o exclusión social. Un país al que le suben hasta el 500% el coste de la energía eléctrica en plena ola de frío. Pues bien, a pesar de que todo eso ocurre y de las gravísimas consecuencias que ello nos acarrea, aquí por eso no se manifiesta ni se moviliza ni dios. Nos movilizamos, o mejor dicho, se movilizan por un bocazas que no solo va a la cárcel por sus comentarios sino por otros muchos hechos delictivos cometidos.

Lamentan los instigadores de las protestas que no se está yendo al fondo de la cuestión en este asunto. Y tienen razón. Pero es que el fondo de la cuestión no es la libertad de expresión, que yo defiendo como el que más. El fondo de la cuestión es qué hemos hecho mal para que los españoles, y principalmente los jóvenes, se movilicen por un fulano al que hace dos días ni conocían y no por sus nulas expectativas o realidades profesionales y personales. Que desilusión!

Tampoco es muy esperanzador lo último que he leído en torno al tan traído y llevado asunto de los peajes de la AP-9. Que si un descuento del 60% en determinados casos, que si el viaje de vuelta gratis… Miren señores, una cosa está bien clara: Mientras haya comunidades en las que el coste de la movilidad sea cero, aquí dará igual si pagan el 60% las familias numerosas, los mediopensionistas o los solteros que trabajan en San Caetano y viven en A Coruña; mientras eso ocurra, nuestras empresas, y eso es lo verdaderamente importante, nunca llegarán a ser competitivas. Otra desilusión!

Y como no hay dos sin tres, vayamos con otra bofetada de cruda realidad para el sector hotelero y turístico. Resulta que, mientras que los hosteleros están cerrados o restringidos y sobreviviendo a costa de tirar de recursos propios, cuando no de créditos, la Xunta anuncia que va a invertir 430.000 euros del dinero publico de todos los gallegos en mejorar los albergues de peregrinos. En más de una ocasión me he manifestado en contra de los albergues financiados con las arcas públicas. Es una figura que no existe en ningún otra ruta de peregrinación del mundo. Y que aquí tampoco tiene sentido, habiendo como hay oferta privada de todo tipo y para todos los presupuestos en ese sector. Que en un momento como el actual, los recursos disponibles vayan a parar a los albergues en lugar de a quien lucha y se deja la vida por mantener abierto su negocio turístico, me parece una desfachatez.

No sé para que me hago ilusiones.

Desilusión tras desilusión
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