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Efecto PO2

Imagen de la ciudad sin coches. DAVID FREIRE
Imagen de la ciudad sin coches. DAVID FREIRE

CUANDO llegó Lores en 1999, nadie hablaba del cambio climático, ni en Pontevedra ni en Alabama ni en ningún lado. A pesar de que ya la ciencia había advertido de sus nefastas consecuencias, nadie hacía demasiado caso. Tampoco recuerdo yo que por aquella época ni Lores ni Mosquera hablaran del asunto. Hoy el BNG saca pecho y con razón. aunque en un principio el nuevo modelo no tuviera como finalidad contribuir a la lucha contra el cambio climático, como reconoció Anabel Gulías el otro día, sí fue una de sus consecuencias beneficiosas y fue incorporado al argumentario de Lores hace ya unos cuantos años. De ahí el llamado Efecto PO2, nomenclatura con la que Pontevedra pretende convertirse en referencia de la lucha contra el CO2. Las emisiones de ese gas venenoso se han reducido en nuestra ciudad un 66%, o sea que motivos hay para pedir a otros que sigan el ejemplo.

Hoy, salvo los de Vox, ya nadie duda de que el cambio climático y el efecto invernadero existen y están entre nosotros, matando a personas y provocando catástrofes, como sucedió estos días en media España. Y la cosa seguirá yendo a más, según dicen los expertos. Vamos a acabar como Marte, que tuvo grandes océanos y hoy allí está todo seco, rojizo, incapaz de albergar vida. Allí solo vive Goyo Revenga, nuestro aguerrido concelleiro de Ciudadanos, único ser vivo de todo el universo perfectamente diseñado para adaptarse a la vida en Marte o superar catorce cambios climáticos.

También me gustó la promesa socialista de descubrir hasta donde sea posible el tramo del Gafos malamente enterrado. Los socialistas entraron en tromba y quisieron hacerlo todo en tres días, de ahí sus devaneos con el mercadillo de antigüedades y algún que otro desacierto. Pero parece que van centrándose. Ésa es la línea. Pontevedra puede realmente presumir de ciudad ecológica que ha hecho su trabajo antes que ninguna otra y devolver un río a la ciudad es una idea formidable que llevan pidiendo muchos vecinos desde hace años. Es un lujo tener un río como el Gafos atravesado la ciudad y es un desperdicio tenerlo ahí, corriendo por un túnel de hormigón. a ese tramo del Gafos hay que devolverle la dignidad, que lo tenemos ahí muerto de vergüenza.

El caso es que volviendo al PO2, si todas las ciudades tomaran ejemplo y redujeran un 66% las emisiones de Co2, mucho mejor nos iría a todos. a Goyo Revenga le daría igual, como todo, pero los demás no tendríamos que dejar a nuestros hijos un mundo apocalíptico. Lo bueno de Pontevedra es que puede servir a otros para superar el miedo. Miedo a perder elecciones si peatonalizan la ciudad; miedo a provocar el caos si la cosa sale mal; miedo a no saber hacerlo.

Pontevedra lleva dos décadas de ventaja, con el mismo alcalde y los pontevedreses apoyan el modelo mayoritariamente, incluso, a su manera, la oposición, salvo Revenga, que es el único peatón de todo Marte. Y si, aunque en principio de forma no demasiado voluntaria, nos hemos convertido en una ciudad que ha hecho su parte en la lucha contra el cambio climático haremos bien en presumir, contarlo, decirles a todos que sigan ejemplo y enseñarles a hacerlo, y en eso los vecinos, las vecinas y Goyo Revenga tenemos también nuestra parte de responsabilidad, como la hemos tenido apoyando el cambio de modelo, porque también hemos cumplido al ocupar los espacios que se iban arrebatando a los coches, al cambiar nuestros hábitos de vida y descubrir que también puede uno vivir fuera de un coche, como nos dijo el otro día Kety Fresneda.

Eso es lo importante: que otras ciudades y sus responsables políticos sigan el ejemplo sin miedo. Podemos decirles que a nosotros no nos ha ido mal, que hemos ganado en calidad de vida y que ésta es una ciudad tranquila, inspiradora y placentera, donde se vive a un ritmo diferente porque paseamos mucho y hacemos vida en nuestras calles y en nuestras plazas.

El BNG habrá hecho cosas mal, seguramente muchas en estos 20 años, pero ésta nos ha salido bien, a ellos y a todos, y eso es algo de lo que debemos presumir sin que eso dependa de a quién votemos porque este asunto está muy por encima de la política. Es literalmente cosa de vida o muerte. Por eso es bueno que se sepa, porque otros todavía están a tiempo de hacer lo mismo y aún por encima disfrutar de las ventajas de un modelo que además de hacernos la vida más cómoda, de paso ha cumplido con sus deberes en la lucha contra las emisiones de CO2.

Que vengan, que nos conozcan, que vean lo que tenemos aquí, eso es importante. Que nos pregunten. Hoy día cualquier pontevedrés puede explicar el modelo urbano a quien venga, incluso a Goyo Revenga. Con sus defectos, que todo los tiene, pero sobre todo con sus beneficios, que si ponemos unos y otros en una balanza, hemos ganado una barbaridad.

Es además un mensaje fácil de vender, pues la mayoría de la gente, que es gente de bien, está concienciada y admitirá sin problemas que hay que devolver a este mundo al menos una ínfima parte de la cordura que ha perdido en las últimas décadas.

Efecto PO2