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Aquí hay tomate

Así se llamaba un programa de televisión que marcó una época y creó una escuela que hoy sigue vigente. Esa expresión es también una frase muy utilizada, en el argot coloquial, cuando queremos verbalizar que hay mucho "material" en algo que nos traemos entre manos. La recupero ahora para hablar de ese alimento tan preciado y consumido porque ¡oh, sorpresa!, tiene también beneficios cosméticos.

Hace unos días, mis amigos David del Moral y Pablo Argüelles, que conocen como pocos las novedades del mundo estético y dermatológico, me hablaron de unos nuevos productos cosméticos con una serie de técnicas e ingredientes revolucionarios.

Su componente estrella es el tomate y, ante mi curiosidad, no tuve más remedio que empezar a informarme sobre esa novedad.

En mi modesta investigación, con el ánimo de encontrar una "disculpa" para probar esos cosméticos, me encuentro con que el licopeno (del que nunca había oído hablar) es el aliado perfecto para combatir el envejecimiento. Es un potente antioxidante natural y también un pigmento vegetal que aporta el característico color rojo a los tomates.

Este licopeno se extrae directamente del tomate extremeño, conocido por su magnífica calidad. Garantiza que tiene las propiedades perfectas para mantener la belleza y salud de la piel. Retrasa visiblemente el envejecimiento, ayuda a eliminar las manchas solares y de la edad, reduce el acné, hidrata y nutre la piel. Su efecto regenerador estimula el proceso de renovación natural de la piel, combate el envejecimiento cutáneo, atenúa las arrugas, ilumina la mirada y combate los signos de cansancio.

Cuando terminé de leer todos esos beneficios me pregunté cómo hemos podido vivir tanto tiempo sin esa maravilla, así que quise conocer el origen de todo y casi empezar una campaña a favor de los autores de esos productos, que resultaron ser, ¡maravilla!, tres mujeres.

Lycolé nació por la pasión de tres grandes amigas por la cosmética natural. Una mañana de diciembre de 2013, Gema, Blanca y Mamen se lanzan a la aventura de poner en marcha un sueño. Son autónomas y la iniciativa no se antojaba fácil.

Muchas fueron las ideas que aquel día pusieron encima de la mesa, pero las tres coincidían en dos objetivos comunes. La ilusión por trabajar juntas se unió a esa pasión por la cosmética natural. Conocedoras de las excelentes propiedades del licopeno en la alimentación, cuyo poder antioxidante y regenerador ayuda a prevenir muchos tipos de enfermedades, ¿por qué no aplicarlo al campo de la belleza?

Ese fue el punto de partida para empezar a investigar y rodearse de profesionales entendidos en la materia. En la actualidad tienen su propio laboratorio, controlando toda la cadena de producción desde el inicio hasta el empaquetado final.

Su aventura autónoma, alimentada por la pasión y el arrojo suficiente para aportar novedades a un campo de élite como el de la cosmética, ha sido un acierto y les ha salido bien. La curiosidad de tres amigas y su apego a todo lo natural ha tenido como recompensa la creación de una gama cosmética cien por cien española. Un auténtico oro rojo.

Aquí hay tomate
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