Opinión

De obrero a arquitecto

 
Película Campeones. TWITTER
photo_camera Imagen de la película 'Campeones. TWITTER

ESTOY a punto de cumplir los 200 artículos de esta colaboración semanal en el medio que me acogió, con solo catorce años, para que empezase a ejercer esa profesión que desde niña llevaba dentro.

Nunca he sabido por qué siempre quise ser lo que hoy soy. No veía más allá, era algo casi obsesivo. Supongo que es lo que se dice "genético", aunque yo lo definiría mejor como vocacional. Solo el hecho de que fuera así es lo que ha propiciado que, con el paso de los años, haya superado sinsabores, momentos críticos o aventuras fantásticas, gracias a las que todavía estoy aquí. 

No voy a negar que hay días en los que me siento frente al ordenador sin saber sobre qué voy a escribir.  Aspiro a que la inspiración me llegue y me pille trabajando. A veces lo consigo, otras me doy por vencida y lo dejo para mejor ocasión. La presión de saber que hay que escribir sí o sí, en ocasiones, condiciona mucho. 

Hoy era uno de esos días en los que no sabía por dónde tirar. No quería recurrir a los temas de actualidad ajenos a la política, sobre la que nunca escribo, y esperaba que el hada del azar me sorprendiese. Cuando estaba a punto de darme por vencida, Javier Gutiérrez apareció en mi ordenador en forma de buena noticia y no lo dudé. Sería el protagonista de "mi desvarío" semanal. 

Es justo, al tiempo que obvio, reconocer mi debilidad por él. Javier es un ser especial. Tardé un tiempo en hacerle la primera entrevista, pero fue conocerle en la distancia corta y no querer espaciar demasiado los encuentros con él. Bien es cierto que, como hacen los americanos, solo aparece cuando tiene algo que contar pero, por suerte, los proyectos se amontonan encima de su mesa y eso propicia que nos veamos con cierta frecuencia.

La suya es una carrera con un background extenso, aunque parezca que algunos acaban de descubrirle. En su diminuta anatomía se esconde un actor con un talento descomunal que, ante el asombro de todos, no deja de crecer. ¿El resultado? Que disfruta de un merecido momento dulce, algo que tardó en llegarle a este actor multitarea.

Asturiano con corazón gallego, no conoce la vanidad. Lo que a él le motiva es actuar. La exposición mediática, las luces y los focos prefiere evitarlos si no es por trabajo. Se define como "un obrero de la interpretación", pero sus compañeros ven en él a un auténtico arquitecto de personajes. Unos cuantos de ellos le han posicionado en el olimpo del talento, en el lugar de los elegidos.

Su nombre está en todas las nominaciones a los premios más codiciados del año. La interpretación, en Campeones, del entrenador de un equipo de baloncesto formado por un grupo de discapacitados intelectuales le está dando esas alegrías que alimentan el ánimo. El próximo mes de marzo, en el Festival de Cine de Málaga, recibirá un premio por su trayectoria profesional. Un reconocimiento que recogerá con pudor al sentirse centro de todas las miradas. Nunca soñó con llegar a ningún sitio, pero vivir de esta profesión sí es su auténtico sueño cumplido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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