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Marín, aniversario de una esperada promesa

Hace un año - ya planeaba sobre nuestras cabezas el coronavirus- tenía lugar en la Casa Consistorial la presentación oficial del anteproyecto de construcción del Centro Cultural de Marín (auditorio) presidida por la alcaldesa María Ramallo acompañada del concejal teniente alcalde, Manuel Santos, a la vez que responsable del área de Urbanismo. El acto fue todo un éxito mediático, dada la concurrencia de representantes de casi todos los medios informativos acreditados en la provincia, (digitales, prensa de ‘papel’ y radio). La noticia no era para menos. Por fin se daba un paso más, y más seguro, en el camino que se había iniciado en 1998 cuando ya el entonces alcalde Augusto Casal Sánchez proponía crear el auditorio en la Finca de Briz, al parecer adquirida con tal motivo, y después de que la promesa de la Xunta de Galicia en 2001 de construirlo en el Parque Eguren se diera al traste por discrepancias en la ubicación con el gobierno municipal de aquel momento siendo alcalde Francisco A. Santiago Toneco.

La puesta en escena de la presentación del anteproyecto fue fabulosa. Gráficos, planos, textos y fotografías ocupaban casi todo el espacio de la sala donde tuvo lugar la presentación. María Ramallo que no cabía en sí de gozo, entre otras cosas y previsiones decía que “en aproximadamente dos años Marín contará con un auditorio, uno de los proyectos más esperados de los últimos tiempos con el que se cubrirá una de las principales demandas que existían en la localidad marinease. De esta forma se dinamizará la vida social y cultural de Marín”.

Un año después algunas de las previsiones prometidas aquel día aún no se han cumplido, excepto la contratación del proyecto definitivo que nos fue presentado con meses de retraso el pasado mes de diciembre cuando tenía que haber sido en junio. Con lo cual mucho me temo que la construcción del auditorio ya no podrá ser en el plazo anunciado. Se decía que a lo largo de 2021 comenzarían las obras, lo que no va a ser posible por cuanto en la actualidad todavía se está elaborando el estudio de detalle pendiente de dos informes de organismos con competencias sobre el lugar de ubicación. Y además, según me apuntan fuentes cercanas al gobierno local, la licitación de las obras quizás se haga a finales del año en el que andamos y la contratación a principios del 2022.

Una vez más la promesa más prometida y prometedora del PEP e incluso de los partidos hoy en la oposición -sobre todo en tiempos de elecciones- seguirá haciéndose de rogar sin que se sepa a ciencia cierta cuándo lo podremos disfrutar. Y así llevamos más de veinte años. Esperando con paciencia el maná prometido. Y es que yo apelando al slogan de las pipas Facundo, no quisiera irme de este mundo sin ver el ansiado y prometido Auditorio. Y que Dios nos de vida para ello.

Marín, aniversario de una esperada promesa
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