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Marín, siempre será la calle Real

DESDE niño recuerdo yo a la calle Real como la zona urbana más relevante de Marín. Antaño era la más frecuentada por los marinenses para realizar sus compras en los numerosos comercios allí establecidos (pocos quedan ya de aquellos históricos establecimientos) y por el señorial y obligado paseo dominguero. Características ambas que fue perdiendo con el tiempo hasta convertirse en una calle cualquiera. No hay más que ver el aspecto que ofrece en la actualidad a quienes por ella transitan. Lo que no ha perdido es la historia que tiene tras de sí y que le ha otorgado el nombre de rúa Real.

Claro que no es una calle cualquiera aunque lo parezca. Su historia nos dice que era paso obligado del Camiño Real que unía Pontevedra con Cangas (aún recuerdo el enlosado de piedra que a algún alcalde se le ocurrió sustituirlo por asfalto) y formaba parte de uno de los tres tramos comprendidos entre A Mouta hasta la Plaza del Reloj (hoy rúa do Sol) según consta en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752 (como nos los describe M. Cendán): A MoutaRúa da Roda; A Roda-Almuíña; y Rúa Real (desde el cruce con Almuíña) - Plaza do Reloxo. Fue una de las calles de Marín que más nombres recibió: rúa de Eugenio Montero Ríos (desde 1887), rúa Emilio Castelar (desde 1931) y rúa General Mola (desde 1936) hasta después de 1975 con el cambio de denominación recupera el nombre de Rúa Real. No contaría con alumbrado público (lámparas de bujías) hasta 1902.

El callejero actual de Marín considera como calle Real la existente entre las intersecciones de la rúa Méndez Núñez y la rúa do Sol contando todavía con la presencia de comercios ya históricos como la Joyería Rosant, la cafetería Real (sólo conserva el nombre pues nada tiene que ver con la de origen), Frutería Pilar; Farmacia Touriño, Bar La Navarra... Recuerdo establecimientos ya desaparecidos pero haría falta largo espacio para dar cuenta de todos ellos y temo dejarme alguno atrás. Pero citaré a uno porque era emblemático. La tienda de Ultramarinos Finos O Caixón con el señor Manolo y el señor Domingos al frente.

Son muchos los recuerdos que me trae la calle Real. Era lugar de encuentro con mis amigos de juventud. Nos citábamos todos los domingos en la Cafetería Real (que regentaba el señor Manolo) donde nos jugábamos al tute café y copa (coñac o ponche) al tiempo que disfrutábamos de la máquina de música a la que había que meterle, creo que un duro (antiguas cinco pesetas), para escuchar los discos a la última moda: Brincos, Beatles, Pekeniques. Después planificábamos la orden del día de a dónde ir, qué hacer... Unos se iban a buscar a sus novias, otros a algún pueblo cercano donde había verbena, otros paseo por la Alameda y después de bailoteo al añorado Vergel... Y todo con la calle Real como testigo de excepción. ¡Tiempos aquellos!

Marín, siempre será la calle Real
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