Opinión

Marín y los 'fomentadores' catalanes

DOCUMENTOS CONSULTADOS nos dicen que es en el siglo XVIII cuando a los pueblos costeros de Galicia llegan los catalanes atraídos por la abundancia de sardina que ofrecía nuestras rías. Algunas de las razones por las que abandonaban, cual éxodo, sus tierras nos las explica el Prof. Barreiro Fernández en su Historia de Galicia: "a) la saturación empresarial en Cataluña hace que se busquen nuevos horizontes y b) el desabastecimiento del suministro de arenque noruego, a consecuencia de las guerras, por lo que tienen que buscar materia prima en otros lugares".

Los catalanes eligieron los pueblos y villas al pie de las rías de Vigo, Pontevedra y Arousa. Marín fue uno de los elegidos por aquellos colonos para la consecución de sus objetivos. En un primer momento se dedican al almacenamiento de la sardina para su envío a Cataluña donde es elaborada. Un proceso engorroso y poco rentable que les lleva a conservar la pesca en salmuera. Nacen así las primeras fábricas de salazón que instalan allá por donde se habían asentado. "No existían ni cinco kilómetros de costa sin contar por lo menos con una fábrica de salazón", escriben historiadores. La visión que los catalanes reunían para la explotación y comercialización de la pesca les hace merecedores del sobrenombre de fomentadores como se les conocía.

Con el paso de los años la industria salazonera crece y se necesitan mayores capturas para aprovisionar los almacenes con lo cual empiezan a aplicar los métodos de pesca que traían consigo, como la ‘xábega’, -pesca por arrastre- que ocasionó no pocos conflictos entre los pescadores, puesto que unos estaban a favor de este arte y otros en contra. Y en medio de tanto enfrentamiento surgían una tras otra plantas de salazón pueblo a pueblo en la Galicia costera.

A Marín los primeros catalanes en llegar lo harían a principios del s. XIX. Entre otros y procedentes de Girona, Francisco Burcet que lo hace en 1821 y se casa años después con Francisca Villanueva; Salvador Rocafort Boltróns casado con Francisca Paratcha llega en 1830; la familia de Salvador Massó que se establecería primero en Bueu lo hace también en Marín en 1820. A estos habría que añadir los Ferrer, Lloret, Domenech, Bieta, Dotras... Muchas de estas familias se establecerían definitivamente en Marín, -son sus apellidos los que llegaron hasta nuestra época-, creando toda una estructura social y econó- mica con la que impulsaron el desarrollo de la pesca y el puerto marinense. De estas familias la más perdurable en Marín, es la de los Rocafort, originarios de Blanes. Sus descendientes participaron de forma muy activa en el plano comercial e industrial de nuestra villa. Incluso hubo alcaldes del concello marinense que pertenecieron a este linaje: Juan y Salvador Rocafort. En la actualidad son sus descendientes los hermanos Rocafort del Hierro, hijos de Adolfo Rocafort Ball (primer presidente del Marín C. F.) y Natividad del Hierro, quienes perpetúan el recuerdo de aquellos fomentadores catalanes.

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