Opinión

Ciudadanos de pacotilla

Mercedes acudió este domingo a formar parte de la mesa del colegio lucense de Casás junto a su marido, Víctor, postrado en una silla de ruedas. La junta electoral no aceptó las alegaciones que presentó para que la eximiesen de esa responsabilidad. Esta ciudadana cumplió con su obligación. Y él también, aunque no le correspondía. Un lucense, cuando se enteró hace unos días del caso, que adelantó este diario, contactó con la junta electoral para sustituir a esta cuidadora. Dijo que no le pasaba nada por perderse un domingo de playa. Este órgano no aceptó ese ofrecimiento aduciendo que no lo contempla ley. Durante la campaña se me hinchó la vena del cuello cada vez que veía en programas estrella de televisión a sesudos tertulianos como hacían chanza de que no le habían abierto la puerta de su domicilio al cartero por si les traía la notificación para formar parte de una mesa el 23-J, no de cámping, ni de restaurante, sino electoral. Y como una cohorte de aplaudidores le reían la supuesta gracia a esos que se les llena la boca leyéndonos la cartilla sobre lo que está bien o mal. A lo largo de estas semanas se ha demostrado de nuevo que hay ciudadanos de primera y de pacotilla, pero no por condicionantes sociales, sino por voluntad propia.

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