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Cuidadín con los móviles, please

Alba Sotelo. DAVID FREIRE
Alba Sotelo. DAVID FREIRE

LES DECÍA este domingo que se me habían quedado cosillas en el tintero de los plenos de investidura celebrados el sábado. Pues sí. Y una de ellas es para tirarle de las orejas a más de uno. Vale que un Pleno no es una película, ni un concierto de música clásica, ni una representación teatral (bueno, de esto no estoy yo tan segura), pero a este paso, además de pedir las credenciales a los concejales, los secretarios van a tener que avisar que, por favor, los asistentes silencien sus teléfonos móviles.

Lo digo porque el sábado hubo interrupciones derivadas de estos molestos e inoportunos aparatejos. Ocurrió, por ejemplo, en Sanxenxo y en Caldas. Mientras Telmo Martín estaba a punto de recoger, de nuevo, su bastón de mando, sonó la banda sonora de El último mohicano a todo trapo. Imagínense. En Caldas aún fue peor. A un señor le sonó el móvil y, en vez de apagarlo o silenciarlo se limitó a cortar la llamada. Resultado, volvió a sonar a los pocos segundos. Después le pasó a otro, cuya sintonía decía algo así como ¡Gooool, goool! y todo eso en plena emoción por ver si el alcalde en funciones, Juan Manuel Rey, mantenía el puesto o tenía que empezar a recoger su despacho después de casi 13 años.

Al final logró que le ampliasen el contrato. Y una de las primeras en felicitarlo fue su madre, Carmucha, una señora mayor súper elegante y mejor cocinera.

En Caldas iban elegantes (aunque no recogiesen ninguna medalla, como dije el domingo un poco como metáfora), pero en Sanxenxo no se quedaron atrás. Mención especial merecen dos de los ediles más jóvenes (y novatos) de la Corporación, Dani Arosa y Óscar Vilar, del PP, que iban como auténticos pinceles con sus trajes. Tampoco iba mal Ainhoa Fervenza. La socialista debía de tener mucha prisa por felicitar a Telmo, porque se puso en pie incluso antes de que el de los ojos más bonitos de la ría alzase el bastón de mando.

CUMPLEAÑOS. Y ahora, después del tirón de orejas por despistados, toca el tironcillo pero por cumpleañeros. El primero (31 en realidad, si no me equivoco) para Alba Sotelo, una de mis fotógrafas y rural influencers favoritas, que este domingo sopló las velas más guapa que nunca con ese flequillo tan moderno que se ha puesto.

Y el segundo es Kiko da Silva, nuestro fantástico ilustrador, que cambia de década un día de estos. A Kiko le van a cantar los 40 en menos de nada y ya tuvo regalitos adelantados, según reveló en sus redes: unas gafas para ver otras dimensiones y un sincara para ahorrar dineritos con los que editar más cómics en gallego, que digo yo que será una hucha. ¡Feliciades a los dos!

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